Exclusiva: una mujer, desde el Califato “Sólo quiero salir de este infierno”

Nadia. F, de origen  marroquí, vivía en Alicante (España).   Ahora se encuentra en Hajin, en la frontera siria- iraquí, en territorio todavía controlado por el ISIS.  Nadia, marchó a Siria, junto a su familia, acabó perdiendo a su marido en un bombardeo en la ciudad de Tabaqa y a unos de sus hijos en un campamento de presos en la misma ciudad, pero bajo control de las Fuerzas Democráticas Siria

Nadia, y sus hijos fueron capturados por las fuerzas kurdas en la ciudad de Tabaqa, pero tuvieron mala suerte, formaron parte de un intercambio de prisioneros entre las fuerzas democráticas de Siria y la organización Estado Islámico. Y acabó, de nuevo, en lo que queda del territorio del Califato de Abu Baker Al-Baghdadi, en el noreste de Siria .

La mujer, de 33 años, originaria de la ciudad Asfi,  ciudad de poco más de 300 mil habitantes situada en la costa Atlántica de  Marruecos, estaba casada con un extremista llamado Haj Tabai,  también conocido como Abu Anas. Y era madre de 4 hijos,  Mariam  de 13 años, Mohammed de 11, Zakaria de 6 y,  el más grande, Anas de 17,  también conocido como Abu Zakaria, que acabó formando parte de los cachorros de ISIS.

En el 2005 llegaron a España, fueron 5 años hasta que volvieron a Marruecos, “allí estuvimos casi 3 años más. De allí mi esposo nos llevó a Turquía, dónde apenas fueron 3 días”,  confirma nadia a este medio, y continúa , “mi marido me confesó su intención de ir a la guerra en Siria , yo quise volver a Marruecos con mis hijos, no sabía nada de las intenciones de su viaje, pensaba que tan sólo era trabajo”.  La decisión estuvo clarísima desde el primer momento ante la amenaza de Abu Anas, ella podía volver a Marruecos  pero los niños se quedaban con él.  “No tuve otra opción, no podía abandonar a mis hijos” nos cuenta Nadia  desde Hajen, el último bastión del ISIS, dónde todavía se está desarrollando una feroz  guerra entre las Fuerzas Democráticas Sirias, apoyadas por los EEUU y por Francia, y el ISIS.

Abu Anas

Abu Anas, su marido, entró en Siria por Alepo, su primer destino fue una granja de Tabaqa, dónde estuvo 5 meses.  Allí, aparentemente, comenzó a recibir formación religiosa y militar. Debió convencerse tanto que incluso arrastró a su hijo Anas.

Abu Anas participó de forma activa en las batallas contra el régimen sirio  y Ejercito Libre pro EEUU, en la ciudad de Tabaqa.

Abu Anas fue abatido, junto a Abu Suleiman, conocido como el marroquí a pesar de ser francés, en un  bombardeado de la coalición  de camino a la ciudad de Mayadin  para solicitar su reubicación.

Capturados por los kurdos

Mujeres de Daech capturadas por FDS

En marzo de 2017 las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS),  encabezadas por los kurdos, derrotaron al ISIS en Tabaqa,  con la ayuda de la coalición internacional  encabezada por Estados Unidos.  Nadia y sus hijos fueron abandonados a su suerte y capturados por las fuerzas kurdas.

Los kurdos las recluyeron en un campamento para familias del Daesh. “Las autoridades (kurdas) se comprometieron  a buscar soluciones a nuestra situación” dice Nadia. “Incluso, dejaron que los medios de comunicación entrasen en el campamento, muchos periodistas y gente de diferentes países, se comprometieron a ayudarme a salir de Siria con mis hijos”. Pero el tiempo ha pasado y nunca más tuvo noticias, “me han engañado, solo querían información, desaparecieron sin más”,  nos cuenta.

Los Intentos de los kurdos por entregar a las mujeres y niños a sus países de origen fracasaron uno tras otro.  Ningún país los quería en su suelo.  El sueño de esta madre de 4 hijos, como tantas otras,  se evaporó con el paso de los días. Las familias  acabaron convirtiendo en una moneda de cambio con el ISIS.

Intercambio de prisioneros

Los kurdos tampoco quisieron asumir lo que nadie antes había querido. A principios de este año entregaron más de 60 familias al ISIS. A cambio, unos cuantos soldados kurdos detenidos por el Daesh.

Nadia y sus hijos han vuelto al punto muerto, ahora están en una zona, conocida coloquialmente como el cuadro de la muerte. La ciudad que acoge a su familia es la zona más atacada de toda Siria, las fuerzas kurdas, la artillería francesa y la aviación  estadounidense bombardean la zona diariamente, en un intento por echar al ISIS de la última ciudad que controla.

La Liga Marroquí para la Ciudadanía y los Derechos Humanos

Driss Sedraoui es el presidente de la Liga Marroquí para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (LMCDDH), la primera  que publicó el sufrimiento de las mujeres marroquíes en los campos de detención en Tabaqa, basadas en declaraciones e informaciones de un alto funcionario kurdo.

Idres Sdraoui en la comisión de derechos Humanos en la ONU

S

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sedraoui nos cuenta que “un alto funcionario kurdo nos confirmó la presencia de mujeres y niños marroquíes en el campamento de Tabaka,  empezamos a mover el tema en medios de comunicación,  más tarde la misma fuente nos confirmó el intercambio entre Daesh y las fuerzas kurdas”

El gobierno marroquí se comprometió públicamente, a través de su portavoz oficial, a coordinar, junto a su Ministerio de Inmigración, el regreso de estas familias. “No sirvió para nada, ni siquiera los intentos de los kurdos salvaron a estas familias” afirma Sedraoui . “Sólo sabemos que las Fuerzas Democráticas de Siria están negociando, pero no sabemos ni el destino ni los objetivos de estas negociaciones”.

El último mensaje de Nadia

La guerra contra el ISIS  genera sus propias contradicciones. Hay víctimas también en el otro lado.  Como Nadia, hay cientos de mujeres detenidas en Irak y Siria, la  mayoría víctimas del engaño de sus maridos. Hay cientos de niños, de padres yihadistas abatidos, que esperan en centros de detención para ser trasladados a sus países de origen, no para ser intercambiados y correr la misma mala suerte que Nadia y sus Hijos.

En Infotalqual perdimos el contacto con Nadia el 10 de septiembre, el mismo día que comenzó el ataque de la coalición. Estaba en Hagin,  la ciudad más grande todavía bajo control  terrorista, en un área desértica de aproximadamente 250 kilómetros cuadrados, situada a lo largo de la orilla oriental del río Éufrates.

Su última frase, antes de perder la conexión, fue “yo sólo quiero salir de este infierno, salvar a los niños”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recibir las ultimas noticias


Email address
Seguro y libre de spam...