Un joven extutelado por la Generalitat se suicida al ser expulsado de su centro Omar Dialo estrenaba mayoría de edad ante un futuro sin muchas oportunidades por parte de Catalunya, el lugar donde llegó el pasado mayo

El miércoles se encontró el cuerpo sin vida de Omar Dialo, un chico de Guinea Conakri que apenas llevaba 7 meses en Catalunya. Cruzo más de 4.500 kilómetros desde su casa familiar hasta su llegada a Barcelona en mayo de 2019. Un adolescente migrante, extutelado por la Generalitat, que se suicidó días después de entrar en la mayoría de edad, lanzándose al vacío desde un puente de Igualada el 6 de noviembre, según la hipótesis de los Mossos d’Esquadra. En cambio, fuentes del ayuntamiento de Igualada comentaron a este medio que la tragedia sucedió en un puente de Santa Margarida de Montbui.

Omar  llegó a tierras catalanas buscando nuevas oportunidades. La Generalitat lo trasladó de un centro a otro: Barcelona, Lloret de Mar, Calella y, por último, Santa Margarida de Montbui, cerca de Igualada, donde estuvo hasta su expulsión hace unas 3 semanas. La Fiscalía determinó que Omar era mayor de edad tras un estudio óseo realizado por el Instituto Forense.

B.N, una persona que conocía al joven comentó a este medio que “Dialo era un joven educado y colaborador. Al llegar a 18 años, los jóvenes se ven frente a 2 opciones: expulsarlos a la calle o cederles la prórroga. En este caso, Omar no tuvo suerte. Por eso, algunos educadores les buscaron un paisano de su país para estar con ellos evitando estar en la calle, mientras buscaba alguna alternativa”. Para B.N, “últimamente, las prórrogas son muy pocas, lo que empuja a jóvenes que llegan a la mayoría de edad a la calle”.

Con el aumento de la llegada de menores no acompañados a Catalunya, las pruebas de este tipo se han incrementado considerablemente. Como consecuencia, los trámites se retrasan y el tiempo de espera aumenta. Omar obtuvo el resultado el día 17 de octubre del 2019.

En varias ocasiones, Naciones Unidas ha criticado estas pruebas y ha recomendado a España que las deje de realizar. La resolución del organismo internacional consideró estas pruebas como “imprecisas y con amplios márgenes de error”. Además, la ONU alertaba sobre las “consecuencias traumáticas” de las mismas para los menores.

La muerte de Omar demuestra, una vez más, la enorme fragilidad que viven estos jóvenes. En definitiva, no son más que niños migrantes, que no tienen familia ni ningún referente adulto que se haga cargo de ellos. La Administración tiene la obligación de cuidarlos.

El domingo se ha realizado una conmemoración a Omar cerca del centro de acogida de Santa Margarida de Montbui.

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