Segundo regreso de ISIS: un informe del Instituo para el Estudio de la Guerra expone las posibilidades de resurgimiento del grupo

En 2019, El think tank estadounidense publicó un ensayo en junio, corregido en julio del mismo año, en el que habla de la fuerza actual y futura de la organización de Abu Bakr al-Baghdadi

Según el informe del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW sus siglas en inglés), “El segundo regreso de ISIS: evaluando la próxima insurgencia de ISIS”, Daesh no ha sido derrotado pese a la pérdida progresiva de territorio en Irak y Siria. En 2011, el predecesor del grupo, Al Qaeda en Irak (AQI) tenía entre 700 y 1.000 combatientes cuando Estados Unidos se retiró del país iraquí. En agosto de 2018, la organización de al-Baghdadi disponía de, aproximadamente, 30.000 efectivos, según un cálculo de la Agencia de Inteligencia de la Defensa. Las previsiones auguran una recuperación progresiva del grupo en lo que fue su territorio hasta las derrotas a partir de 2015, con mayor rapidez y peligrosidad.

El grupo se tomó la pérdida de territorio como una oportunidad, sobre todo en Irak, para la planificación y la preparación de la siguiente estrategia. Los nuevos ataques y los avances se han fundamentado en una táctica de guerrilla. La recuperación se ha basado en una táctica de escondite, sigilo y ausente de pronunciamientos. El plan urdido era vigente antes de la caída del «califato» y se ha prolongado durante la campaña anti-ISIS llevada a cabo por las Fuerzas de Seguridad de Irak (ISF), las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), y la actuación de Estados Unidos.  

Deliberadamente, Daseh reubicó en zonas de apoyo, nuevas y antiguas, a combatiemtes y familias que se encontraban en Mosul, Raqqa y otras ciudades importantes. Los cambios de población han producido una dispersión de los combatientes en ambos países. Los yihadistas se han mostrado capaces de mantener una estructura financiera global que ha permitido la transición al nuevo modelo, la recuperación en esas zonas menos conocidas y la preparación del asalto a una nueva insurgencia. El logro se ha fundamentado en  el mantenimiento de una parte importante del armamento y otros suministros en los sistemas de túneles y la conservación de algunas zonas de apoyo. Pese a perder el «califato», los combatientes han demostrado en estos pequeños territorios que nunca se marcharon ni de Irak ni de Siria.

Estado Islámico planteó su reconstitución, orientada al objetivo físico y territorial, a partir de finales de 2018 para proponer fuertes insurgencias en la primera mitad de 2019. Sin embargo, Abu Bakr al-Baghdadi reconocía un mayor control operativo de la cúpula sobre sus fuerzas en Irak y Siria a mediados del año anterior, sobre todo, en las estructuras de comando y control.

También, la organización ha incrementado su capacidad para detonar dispositivos explosivos transportados en vehículos (“coches bomba” o VBIED) en ambos países. Este modus operandi ha recordado a sus primeras campañas, las cales propiciaron las conquistas de Faluya y Mosul en 2014. Incluso, la presencia de VBIED ha llegado a ciudades liberadas, entre las que se encuentran Mosul, capital del “califato”, y Raqqa, ciudad clave en Siria.

Atentados con «coches bomba» (VBIED) atribuidos a ISIS entre julio de 2018 y junio de 2019 / Institute for the Study of War (ISW)

Además, el ISW destaca una mayor capacitación de logística y medios. La segunda insurgencia de ISIS crecerá. Las áreas que ha perdido en Irak y Siria todavía son estables y seguras.

En Irak, Daesh ha eliminado a los líderes de las aldeas y a los civiles que cooperaron con las fuerzas anti-ISIS para debilitar la resistencia y propiciar una desconfianza permanente hacia el Ejecutivo del país. Eso permitiría controlar de facto pequeños territorios desde el principio.

Además de la inseguridad, la recuperación de los yihadistas pasa por dos puntos clave: la imposición de impuestos a poblaciones locales (la vuelta a una economía sólida y tangible) y el desplazamiento de las personas que huyen y dejan atrás sus tierras en manos de los combatientes.

En Siria, ISIS propone una ofensiva contra tres frentes. En primer lugar, en el norte del país mediterráneo, los insurgentes luchan contra las Fuerzas Democráticas Sirias (aliada de Estados Unidos hasta hace unas semanas). En segundo lugar, los extremistas combaten al régimen de Bashar al-Assad. En tercer lugar, aparece Hay’at Tahrir al-Sham (HTS), afiliado sirio de al-Qaeda. Todas las actuaciones se traducen en un restablecimiento del control territorial de los dos países.

Informe ISW: «Es probable que tenga éxito si Estados Unidos se retira. El apoyo estadounidense sobre el terreno en Siria combina elementos dispares del SDF que casi con seguridad se fracturarían si Estados Unidos se va»

La presencia estadounidense en el este de Siria ha evitado la invasión de Turquía en el noreste sirio. Con la retirada de EEUU, las SDF se alejarían del valle del río Éufrates para defenderse de las fuerzas turcas en la parte septentrional. Ese espacio lo usaría Estados Islámico con dos finalidades: el resurgimiento en Siria y, desde allí, orquestar su campaña en Irak. Por tanto, el segundo levantamiento sería aún más devastadora que sus operaciones de 2014.

“Battle of Attrition” (“Batalla de Desgaste”)

Los líderes de la organización declararon el comienzo de una nueva campaña mundial llamada “Battle of Attrition” (“Batalla de Desgaste”) el 31 de mayo de 2019. Las provincias externas de Daesh contribuyen con recursos a la insurgencia en Irak y Siria, a la vez que dan una imagen renovada del grupo de Abu Bakr al-Baghdadi a nivel mundial.

Las actuaciones simultáneas conceden fortalezas y oportunidades para los yihadistas y atraen nuevos perfiles de combatientes en la reconstrucción del “califato” físico. La propaganda atraería efectivo sobre la posible vuelta de Estado Islámico como proyecto territorial.

Ese crecimiento in situ tendría sus consecuencias también lejos de Irak y Siria: más ataques del grupo en Europa y la legitimación de la narrativa yihadista, la cual muestra la victoria final de estos como inevitable.

Los errores de Estados Unidos en la guerra contra ISIS: la retirada de Siria

EEUU se ha equivocado en los tiempos de retirada de Siria. No era el momento. Washington contribuyó a la formación de la organización en Irak. Pese a ello, en la Guerra de Siria se convirtió en el país occidental que más esfuerzos invirtió en la lucha contra Estado Islámico. Pero, nunca tuvo la importancia de la milicias kurdas en la lucha contra los insurgentes yihadistas.

Actualmente, la lucha contra la insurgencia yihadista pasa por un apoyo a las Fuerzas Democráticas Sirias y al pueblo kurdo

Con la retirada, los estadounidenses han proporcionado vía libre al ejército turco y han abandonado a las SDF ante Erdogan y los combatientes de Daesh. Trump debería revertir la situación con una vuelta inmediata y retirarse en otro período que no sea el del resurgimiento del grupo. Además, es indispensable el fomento de la ayuda humanitaria para reducir la elevada tasa de adeptos a la causa del resurgimiento del “califato”. La invasión turca fomenta las posibilidades de crecimiento del número de combatientes fieles a la organización de al-Baghdadi.

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