Salam Shalom Barcelona presenta sus bases en una muestra de unión entre comunidades musulmana y judía El acto del sábado por la tarde – en el CCCB- se celebró en el marco de una serie de actos durante todo el fin de semana. El encuentro siguió a los actos matutinos y se ha inaugurado bajo el lema “Building a Jewish -Muslim Present and Future in Our City”. Mozaika y Euroarab han organizado el evento.

La iniciativa Salam Shalom ha llegado a Barcelona. Durante el fin de semana, una serie de actos han certificado la unión entre las comunidades musulmana y judía, y han unido fuerzas en la lucha contra la discriminación -la Islamofobia y la Judeofobia-. El proyecto de la capital catalana es una muestra más de la herencia de Salam Shalom Berlín (iniciativa con calado a nivel europeo).

Salam Shalom es una plataforma a nivel local con el objetivo de unir a miembros de las comunidades musulmanes y judía. “Nace gracias a la inspiración de otros grupos a escala europea, con la voluntad de luchar contra prejuicios entre ambas comunidades y con la ambición de buscar una unión para la lucha conjunta contra la Islamofobia y la Judiofobia”(…) “creemos en la necesidad de reivindicar nuestras identidades en la ciudad de Barcelona y buscar una unión que nos dé fuerzas para luchar” , apuntan desde el portal de Facebook del grupo.

El Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) ha acogido el evento que ha presentado las bases fundacionales del proyecto, ha creado espacios de diálogo y conocimiento a través de los relatos en primera persona de jóvenes y víctimas de ambas comunidades. Además, la improvisación de siete jóvenes no acompañados, la variedad musical de Mashalá y el rapero Pinan 450f han amenizado un acto diverso y plural.

Mohamed Ahsissene, secretario de Euroarab (asociación que agrupa estudiantes y profesionales europeos y árabes, con base en Barcelona) ha manifestado la alegría por el inicio del proyecto: “Aquesta iniciativa es va crear des d’una trobada informal fa un parell d’anys” (…) “Vam pensar sobre la importància d’aquesta iniciativa perquè vam trobar important unir forces per evitar els estereotips que existeixen cap a les comunitats musulmanes i jueves, i les persones que integren aquestes. A la mateixa vegada, lluitar contra la Islamofòbia i la Judeofòbia, i reivindicar la nostra identitat -musulmana i jueva-; però, al mateix temps, barcelonina i catalana”. Tras el discurso inaugural, el representante del Centro de Investigadores y Profesionales Euro-Árabes ha presentado las ponentes y las actuaciones musicales.

Camila, leyendo su ensayo / InfoTalQual

El relato de Camila

Camila -especialista en Estudios de Género y de Paz- ha leído un texto con el objetivo de responder a la siguiente pregunta: “Què vol dir ser una jove jueva a Barcelona?”. Una reflexión sobre las migraciones.

El testimonio (en primera persona) ha comenzado con una historia ajena a ella: una mujer musulmana se enfrentaba en una manifestación antifascista a una persona de ideología neo-nazi: “A ella la por no l’havia evitat plantar-li cara a la ingravidesa. Mai oblidaré el dia que vaig veure aquella imatge per les xarxes”.

Para Camila fue un punto de inflexión. Se indentificó y percibió las semejanzas entre “una jove musulmana d’origen marroquí i una noia jueva sefardí” (…) “Aquest va ser l’estímul que em va portar a pensar en nosaltres, les jueves, a la necessita d’alçar-nos, de trencar el silenci. En aquesta ciutat som poques, però estem. I quan estem, som invisibles. És la lògica fulminant d’una societat regida per un patriarcat neoliberal que fa ostentació de ser diversa i plural. Una societat on el resurgiment de la presència de l’extrema dreta, ha fet que el feixisme visqui amb nosaltres amb total impunitat”.

También, la joven ha explicado la dificultad de la lucha por llevar sus símbolos -hai, hamesh, shemah, Estrella de David, entre otros-. Ha contado que, en muchas ocasiones, estos objetos se esconden o son pequeños: “ens exposem a mirades penetrants i preguntes incòmodes que haurem de respondre amb pedagogia. Perquè (com altres minories) som nosaltres qui hem de subsanar la ignorància de la cultura dominant. Aquelles que, sense nom o amb cognoms massa traicioners o aquelles que diem el nostre preu som les que en l’esfera pública decidim quan sortim de l’armari, a vegades senzill, a vegades impossible. La meticulosa i dissimulada anàlisi del que tens davant, el què pensarà, el què dirà “no tens cara de jueva”; “ets la primera que conec”; “jueva…estaràs forrada”, “què penses dIsrael i el conflicte…”. Camila ha relacionado los comentarios peyorativos con la autocensura: “comunitat del silenci i el dolor que suposa la invisibilització d’una mateixa”.

La ponente especialista en Estudios de Género y de Paz ha denunciado que «l’autocensura és una signe de la internalització de l’opressió en la que vivim. És el procès al que al llarg de la història hem anat adoptant els estàndards de la cultura dominant en detriment de la minoria”. Ella no considera a las mujeres judías como minorías visibles. “Per tant, la nostra invisibilitat és considerada com una suposada garantia d’igualtat i prevenció a la segregació que ha adquirit els graus de normalització”.

Camila ha concluido que la formación de iniciativas como Salam Shalom Barcelona sirven para «reclamar el nostre lloc en aquesta ciutat, per explicar-nos, per cantar-nos les veritats, perquè tot i el sotmetiment en els nostres passats diversos i dolorosos, donar sentit a les nostres opressions, crea un marc de reconeixement col·lectiu que ens permet afrontar-les i recuperar-les. Explicar les nostres històries és dir-li a aquesta societat que (vingudes de tots els llocs) hem tornat.” (…) “Recordar  i guardar ens torna la dignitat de resistir com a jueves”.

Omeima y el ejemplo de su madre

La segunda intervención ha llevado al escenario a Omeima, activista musulmana con estudios de Gènero y Psicología. La joven ha agradecido a la organización la creación de  este espacio de diálogo y conversación (y la necesidad de recoger testimonios de las “diferentes luchas”.

Cuando pienso en mi situación como mujer musulmana, automáticamente pienso en la palabra lucha. Esta palabra deriva en muchos términos: opresión, sufrimiento, fuerza, resistencia. Y entonces rechazó toda esta estructura -la de la lucha-. Es como sin darme cuenta, declino luchar porque rechazo sufrir. Siento, que no tengo fuerza para ello. Que no tengo compañía, que estoy sola”.

Omeima en su discurso

Omeima es de un pueblo de Catalunya. Su madre representó la primera referente de mujer para ella. “Mi madre era, y sigue siendo, una mujer luchadora y positiva. Y eso, marcó la creación de mi identidad como mujer”. La activista ha separado su caso del prototipo de relato de migrante o hija de migrantes (lejos de convencionalismos relacionados con la economía o la pobreza).

Sus padres llegaron a territorio catalán, no en busca de oportunidades, o mejores trabajos ni mejorar la capacidad económica. “Los dos son universitarios (podían acceder a buenos trabajos en Marruecos). Ellos decidieron emigrar porque querían que sus hijos vivieran en un país libre, justo y donde pudieran expresar sus ideas y creencias sin ser perseguidos. Migraron sabiendo que renunciaban a muchos privilegios, y sobre todo, al estado social”. La familia de Omeima llegó a un municipio de la “Catalunya profunda. Mi madre era identificada como analfabeta, sumisa, oportunista. Ella, curiosa y positiva, se apuntó a la biblioteca municipal para las tertulias semanales”.

La televisión realizó un reportaje sobre el club de lectura. Su madre participó y explicó qué hacían en la biblioteca. Cuando se emitió el reportaje, no apareció su intervención. “Si hay algo negativo, lo van a visibilizar. Pero si es positivo, no”, recuerda la joven lo que le espetó su progenitora en aquel momento.

Ese fue el primer contacto de Omeima con la Islamofobia: “fue como una puerta que se abrió para adentrarme en un mundo hostil y desconocido para mí”. Desde entonces, la joven ha comentado que ha vivido diferentes situaciones parecidas e incluso agresiones verbales. “Que me acusen de robar en un autobús; que a una profesora le ofenda que yo como migrante le pase la mano por la cara a los demás -refiriéndose a que saque mejores notas-; que en la piscina, me grite una persona “vuélvete a tu país” o que no le parezca estético que me bañe en la misma agua con un burkini”. Las situaciones relatadas le han demostrado que “la Islamofobia y el racismo se sostienen en la idea de que las personas, ideas, creencias y vivencias de aquí son las válidas; y, las de allí, son menos -en todas las dimensiones-, o mejor dicho, no son”.

Tras ejemplificar los casos padecidos, Omeima ha vuelto a su principal mochila: la lucha (la resistencia)” 

Ella no entendía el motivo de su participación en Salam Shalom Barcelona. Se siente una privilegiada, universitaria y puede trabajar con velo. “He negado estas situaciones por miedo a la lucha. Entonces, pensé en todas aquellas mujeres que me rodean y que viven situaciones de discriminación y racismo”.

La semana anterior al evento, Omeima caminaba por la calle. Ella se cruzo con tres hombres. “Uno de los individuos me señaló con el dedo y me dijo que yo era la enfermedad de este país. Pudo ser un suceso más. Pero no, fue un punto clave. Pensé que, sea lo que sea, en la vía pública voy a ser identificada como una mujer migrante, analfabeta, sumisa y sin papeles. Seré encasillada en una imagen errónea. No digo que no existan mujeres con estas características. Pero, la Islamofobia se encarga de homogeneizar a un colectivo que en realidad es muy diverso. Yo no soy migrante, pero sí soy identificada como tal. La visibilidad es un punto clave en la Islamofobia. No paso desapercibida. Soy identificable; y por tanto, vulnerable.

Con esto, Omeima ha relacionado la Islamofobia con el Género “Por poner un ejemplo, en el 2017, de las 548 denuncias por odio, 500 fueron dirigidas a mujeres. Con todo esto, la pregunta es: ¿Qué causa la Islamofobia de género? ¿Qué pasa en la dimensión psicológica de las personas que la sufren? La Islamofobia crea patología y sufrimiento; malestar social; inseguridad, y miedo”.

También ha reclamado una lucha dirigida contra la radicalización. El concepto -según Omeima- se debe entender en un término amplio y universal, sin sesgos. “Radical (concepto) no solo afecta a las personas musulmanas; afecta a cualquier ideología y persona. A nivel social, la Islamofobia crea desigualdades; las leyes de extranjería y servicios sociales ejercen persecución, y vulnerabilizan”.

A pesar de la dureza de las palabras, la activista ha retratado los valores positivos. “En Barcelona, las entidades sociales están incorporando a personas diversas y referentes. Se apuesta por esta multiculturalidad. Ahora queda saber si la diversidad es un cambio estructural o es solo para la foto. El impacto de la diversidad debe ser profundo y duradero.

Omeima ha concluido con su mayor obstáculo: “la mochila de la lucha”. Para ello, el humor le sirve como vía de transporte y mecanismo de activismo para resistir. Por último, ha instado a la necesidad de la unificación de los colectivos que padecen el racismo. La joven cree en la sinergia y en el apoyo al resto de comunidades. “El conocimiento mutuo y la solidaridad son claves para llevar la lucha. Si nos unimos las minorías, seremos la mayoría. Una mayoría heterogénea que se nutra de su diversidad”.

La improvisación musical de siete jóvenes

Un grupo de jóvenes no acompañados ha subido al escenario para compartir una de sus pasiones: la música. Lo han hecho mediante una improvisación y acompañados de un músico con una guitarra. Los siete forman parte (o han formado) del colectivo MENA (Menores Extranjeros No Acompañados). Su actuación forma parte de los actos para visibilizar a las personas musulmanas en Barcelona y Catalunya en general, y a los .jóvenes no acompañados que sufrieron tras su llegada, en particular. Entre los protagonistas de la improvisación musical hay aficionados al fútbol, la piscina y la fotografía.

Los siete jóves no acompañados en la improvisación musical / InfoTalQual

Antes de la música, un chico ha querido relatar su historia. Abdelah ha comentado que lleva dos años en Catalunya y que vivía en Sant Quirze del Vallès. “La primera vez -en Europa- llegué a Francia. Después -Catalunya- estuve dos años en el centro de menores y ahora estoy en la calle. Mi sueño -en el futuro- es tener un trabajo bueno y una vida aquí”.

Han sonado las primeras notas de la guitarra. Otro de los jóvenes se ha acercado al micrófono: ha decidido presentarse: “Jo també vull parlar i ser el vostre amic. Soy Mehdi, de Marruecos. Tengo 17 años y vivo en Sant Quirze del Vallès. Vine en patera, pasé tres días en el mar. Ahora…a buscar la vida” (mientras sonreía).

Mashalá, música sefardí en el CCCB

(de izq. a der.) Lautaro Rosas; Ellen Gould Ventura, y Aziz Khodari / InfoTalQual

Mashalá es una agrupación de música sefardí, con influencia de Oriente Medio y del norte de África. El lema de Mashalá es “el olivo y el almendro, de tierra común”. En la presentación del conjunto, Mohammed Ehssisn (Euroarab) los ha definido como “un grup que beu d’unes branques mil·lenàries, d’arrels de música jueva i aràbiga, que s’enllacen de forma inexorable amb la cultura. Aquest versàtil grup interpreta boniques i evocadores melodies de les reines de l’exili sefardita de Turquia, de Grècia, del Marroc, d’Algèria, de Bòsnia o de Bulgària. És una sel·lecció eclèctica però àmpliade cançons de l’època posterior a la Inquisició”.

El repertorio de Mashalá es un viaje a través “dels seus origens dels països d’exili, del nord d’África, d’Àsia Menor i de la Conca Mediterrània”. Es decir, un producto del recorrido de las migraciones y exilios de toda la población sefardí a lo largo de su historia. Combina lo sagrado con lo laico y las raíces más profundas de este pueblo con sus propias influencias musicales contemporáneas. “Les respostes a la seva música són la interracció immediata del públic i el moviment que provoca quan comencen a tocar” (…) “la gent es contagia i l’espectacle es converteix en una festa per a totes les edats i orígens”, ha comentado Ehssisn.

Reconocidos internacionalmente, Mashalá tiene “un encís universal”. En el concierto del CCCB participaron Ellen Gould Ventura (“de Canadà, i Catalunya al mateix temps”), la cantante principal y directora del conjunto; Lautaro Rosas (“de Xile-Catalunya”), lautista i encargado de los instrumentos de plectro, y Aziz Khodari (“del Marroc-Catalunya”), percusionista y vocalista.

Pinan 450f (Pinan), rap urbano y conciencia social

Pinan 450f ha cerrado las actuaciones musicales. El proyecto Pinan se fundó en Barcelona en el año 2011. El proyecto nació a través del rapero Adnan Fassi y muestra su música en tres lenguas: árabe (dàrija, dialecto marroquí), catalán y castellano.

Se trata de un estilo musical tolerante, plural y que une a los diferentes pueblos de la ribera del Mediterráneo. Además, las canciones se basan en la cultura urbana, la filosofía y la conciencia social. Fassi lleva muchos años trabajando. Sin embargo, no ha sido hasta la publicación de su primer disco -Vida, 2018- cuando ha presentado candidatura en el mundo de la música urbana.

El domingo, los actos continuaron. En ese caso, se celebraron eventos por el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

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