El fenómeno Sahwa. Raíces en la Hermandad Musulmana y la consolidación en Arabia Saudí

El movimiento del “Despertar Islámico” sufre la presión de la monarquía del golfo Pérsico, encabezada por Mohamed Bin Salmán (MBS)

El nombre de Sahwa, también conocido como El Saudi al-Sahwa al-Islamiyya o Despertar Islámico, corresponde al período de cambio social y político en Arabia Saudí entre los años 1960 y 1980. En la monarquía del golfo Pérsico, la sociedad guarda una estrecha vinculación con la religión; más que con la política. Sahwa sigue esa dinámica. Desde sus inicios, el movimiento se ha inspiró en la Hermandad Musulmana, la cual nació en Egipto en los años 1920 y 1930.

A pesar de la variedad de ideas dentro de la corriente, la mayoría de los componentes de Sahwa creían en la no violencia y apoyaban la intersección entre religión y política. De hecho, varias de sus figuras trabajaron para aumentar la presencia y la relevancia de los eruditos religiosos en el ámbito político y la representación pública de estos líderes seculares. El movimiento buscaba un desafío constante a la hegemonía de la familia real saudí mediante posicionamientos, en su mayoría, progresistas. El apoyo hacia un país con más derechos para las mujeres es el principal ejemplo de las opiniones de algunos de estos grupos.

En la actualidad, Sahwa ha perdido fuerza como doctrina. Sin embargo, lasideas y activistas del movimiento todavía influyen en la sociedad de Arabia Saudí. En junio de 2019, Mohamed bin Salmán (MBS), príncipe heredero al trono, ha tomado medidas contundentes contra eruditos religiosos inspirados o involucrados con el grupo. Algunos de estos doctos musulmanes saudíes son Salman al-Awdah, Awad al-Qarni y Ali al-Omari.

Awad al-Qarni, uno de los eruditos religiosos reprimidos por MBS / dawn.com

Los inicios de Sahwa

En la década de 1950, el rey saudí en el poder, Faysal al-Saud, proporcionó asilo a miles de miembros de la Hermandad Musulmana huidos de gobiernos como Egipto, Siria y otros regímenes de la región.

Los recién llegados propagaron su ideología a medida que se afianzaron en puestos clave del gobierno y lideraron roles educativos en universidades y escuelas. También, incorporaron elementos de la cultura religiosa saudí en su forma de pensar. La fusión de pensamientos convertiría Sahwa en un grupo con la capacidad de protesta y respuesta propia de la Hermandad Musulmana contra el gobierno egipcio, y la disciplina teológica de una corriente como la salafista, predominante en Arabia Saudi.

“Los miembros de la Hermandad Musulmana vieron la necesidad de incorporar las tradiciones saudíes en sus perspectivas a medida que se adaptaban a su nuevo entorno”, comenta, según Al Jazeera, Saad al-Faqih, un disidente saudí. Al-Faqih creció en el mismo período que se desarrolló Sahwa y dirige el Movimiento por la Reforma Islámica en Arabia. “Sahwa fue una amalgama de las dos tradiciones. Produjo un enfoque fuerte e impresionante que logró atraer a la juventud y revolucionar la sociedad”.

En la década de 1970, la doctrina se convirtió en un ente potente compuesto por varios grupos religiosos y sociales. “Sahwa no es un movimiento, sino un fenómeno. Se desarrolló de forma natural y no a manos de cierto grupo de personas. También incluyó a muchos activistas y una variedad de ideologías”, explica al-Faqih.

Algunos afirman que Sahwa dirigió el renacimiento y la reforma religiosa que se experimentó en todo el mundo musulmán.  El medio catarí recoge las declaraciones de Ahmed bin Rashid bin Said, profesor saudí en el exilio en el Reino Unido: “Es un renacimiento islámico que surgió de las bases como una expresión de fe en el islam como una forma de vida integral” (…) “La actual ofensiva de MBS en Sahwa fallará. Las ideas no pueden ser suprimidas. Cuando sea el momento adecuado, estas personas resurgirán y se expresarán una vez más”.

Los principales objetivos de Sahwa

Las primeras metas de Sahwa propagaban una especie de contracultura alternativa a las normas sociales predominantes. Con el paso de los años, el movimiento tomó posicionamientos más politizados.

Según al-Faqih, los grupos «islamistas» que se desarrollaron bajo el paraguas de la doctrina se centraron en actividades educativas y sociales, como la creación de campamentos de verano para jóvenes. «La opinión de Sahwa atrajo a los jóvenes que habían sido marginados por el clero del estado. Se centró en generar orgullo por la identidad musulmana y un sentido de responsabilidad hacia los musulmanes de todo el mundo”. 

Además, se consideraba que la religión ganaba presencia en la esfera política con la llegada de las ideas de Sahwa. El poder religioso vio en el movimiento procedente de la Hermandad Musulmana un vehículo idóneo para tomar el control de la sociedad. «Tradicionalmente, el clero saudí dejó la política a al-Saud [familia gobernante saudita], pero los nuevos líderes [desde dentro de Sahwa] alentaron un interés en puntos de vista no tradicionales como la política y la votación», dijo al-Faqih. «Vieron el Islam a través de una lente práctica e integral que aborda todos los problemas».

Según Ali al-Ahmed, un analista saudí y experto en movimientos islámicos e historia política, el estado vio la amenaza de la genuina ideología: «Los sahwa cuestionaron la idea de que debería haber obediencia al gobernante, presentando ideas que no eran bienvenidas en los barrios wahabíes. 

La consolidación del movimiento

El papel del estado saudí en las primeras décadas resultó complejo. En el crecimiento de Sahwa, la línea de actuación del gobierno fue instrumental hasta la década de 1990. A partir de esos años, el régimen endureció las medidas hacia el movimiento, según los expertos. Por tanto, la monarquía ha mantenido una relación dual ante este pensamiento alternativo. Además del desarrollo en el ámbito social y educativo, las iniciativas sobrepasaron al terreno político. El profesor Said, mencionado anteriormente, defiende que «la actividad política de Sahwa durante la década de 1980 fue fuertemente apoyada y alentada por el estado. El estado era en realidad el líder de la Sahwa en ese momento, particularmente cuando se trata de la yihad afgana».

Para al-Faqih, el ascenso de Sahwa en la década de 1980 se remonta a tres eventos fundamentales: la toma de la mezquita sagrada en La Meca, la Revolución iraní y la Guerra de Afganistán

En 1979, un exmiembro del ejército, Juhayman al-Otaybi, asaltó la Gran Mezquita en La Meca cuando el gobierno pretendía planes de reformas sociales. El hecho aleccionó al estado.

El mismo año, la Revolución Islámica surgiría en Irán. Ante tal circunstancia, el reino financió propuestas, vinculados a los grupos pertenecientes a Sahwa, para trasladar una imagen positiva de la monarquía saudí. «El éxito de la revolución iraní obligó al régimen saudí a intentar probarse a sí mismo como un mejor ejemplo sunita después de que Jomeini vendió el islam como una forma exitosa de librar a los países musulmanes de los tiranos», comenta al-Faqih en Al Jazeera.

Además, la guerra de los afganos contra la invasión soviética generó un apoyo incesante de Arabia Saudí. Estados Unidos también intervino en la contienda.  «Durante una década, los saudíes estaban inmersos en la guerra afgana y alentados a apoyar a los muyahidines financieramente», recuerda bin Said. «Miles de sauditas se unieron a la lucha y el estado no intentó detenerlos. En cambio, los líderes de la yihad fueron bienvenidos en Riad».

La vinculación de Sahwa con el régimen saudí

La relación entre Sahwa y el ejecutivo de Riad ha pasado por distintas fases. La primera etapa terminaría con la Guerra del Golfo: Arabia Saudí apoyó el despliegue de las tropas estadounidense en la región para luchar contra el Irak de Sadam Hussein. La respuesta ante la actuación de la familia real coincidió con la reforma política, en la que destacaron activistas del movimiento como Salman al-Awdah y Safar al-Hawali. Las reivindicaciones exigían el poder compartido -no solo centrado en una persona o unidad familiar-, la reforma del sistema de justicia y la lucha contra la corrupción.

El estado respondió a las actuaciones de la corriente procedente de la Hermandad Musulmana con el encarcelamiento de cientos de activistas, incluidos algunos de sus líderes más destacados como al-Awdah y al-Hawali en 1994.

A finales de la década de 1990, la monarquía del golfo Pérsico liberó a los presos. Además, el estado confió en esos activistas, que años anteriores había encarcelado, en sus intentos para controlar el “extremismo”, sobre todo, a partir del 11 de septiembre. «Cuando liberaron a mi padre, su audiencia y seguidores crecieron en Arabia Saudita y más allá», dijo a Al Jazeera Abdullah Alaoudh, becario postdoctoral en la Universidad de Georgetown. «Durante esa fase, él [Salman al-Awdah] ayudó mucho al estado en su lucha contra el extremismo. Propagó un islam moderado y trabajó para luchar contra el extremismo involucrando a la gente».

Sin embargo, las discrepancias volvieron tras años de distensión y acercamiento. La explosión de la Primavera Árabe en 2011 causó la separación entre Sahwa y el régimen saudí. Decenas de figuras del movimiento, incluido al-Awdah, una de sus principales voces, apoyaron las revoluciones en los países de Oriente Medio y África del Norte. Además, algunos activistas exigieron reformas en Arabia Saudí.

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Mohamed bin Salman (MBS) / BBC

En los últimos años, bin Salman ha mostrado la preocupación por la propagación de esa ideología en los estratos sociales. El príncipe heredero ha destacado como figura principal dentro de la familia real en el intento de aplastar la disidencia. Según el analista saudí, al-Ahmed, “a MBS no le gusta la competencia y las personas que no están bajo su control. Teme a cualquier oposición y cree que estas personas derrocarán a su régimen». Desde 2017, el futuro rey ha eliminado las voces independientes que pretenden libertades básicas y un cambio real, proyectando un discurso basado en el autoritarismo y la legitimación religiosa.

Según al-Ahmed, la última represión por parte del estado contra los líderes de las reivindicaciones ha producido la separación definitiva del movimiento y el reino. «Si a Sahwa se le da su libertad nuevamente, tiene el potencial de volverse más poderoso que el gobierno porque responde y aborda problemas que afectan a la sociedad» (…) «Pero la relación entre los dos ha llegado al divorcio final, ya que es poco probable que MBS retome su enfoque”. Ante los últimos encarcelamientos, el experto defiende que, si los presos vinculados a la corriente son ejecutados, el estado cavaría su propia tumba con la sociedad.

Por su parte, el maestro exiliado Said cree que «la actual represión de MBS contra Sahwa fracasará. Las ideas no pueden ser reprimidas” (…) “Cuando sea el momento adecuado, estas personas resurgirán y se expresarán una vez más».



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