¿Por qué la sociedad no debe hacerles caso? Durante las crisis, la reacción de gran parte de la ciudadanía destaca por la solidaridad: desde la primera línea de contención de unos hasta la separación prioritaria de otros. Todo suma y nada sobra. El conjunto sufre las consecuencias. Por tanto, la queja no tiene utilidad y las reprobaciones protagonizan la soberbia durante los días clave porque ese tipo de intervenciones son desacertadas.
