Nos roban el trabajo

Cada vez parece haber más voces en contra de la inmigración. Desde París hasta Washington y desde Madrid hasta Londres. Los políticos cierran fronteras. “¡Nuestro país está LLENO!”, tuiteó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en abril. Los políticos están rechazando a los refugiados.

En España, la extrema derecha anti inmigración, y los de primero los de casa, están ganando terreno. El método es realmente feo, muy feo. Se dedican a ir inoculando, poco a poco, rumores y temores sobre seguridad e inmigración.

Y mientras hacen eso no se preocupan de la verdadera crisis demográfica que se avecina en Europa y en América del Norte, el problema no es si son muchos los que vienen, sino que son pocos los que hay para equilibrar el desplome demográfico del rico mundo occidental.

Las previsiones demográficas son muy claras. En las próximas décadas, las poblaciones de Europa y América del Norte envejecerán e irán disminuyendo como consecuencia de la reducción  de la natalidad y del aumento de la esperanza de vida. Y los números son los números, si las personas viven más y cada vez nacen menos, llegará un momento que el sistema entrará en fallida. No puede haber muy pocos trabajando para muchos, los números no salen.

La solución más rápida y económica pasa por revertir las políticas hacia las personas migrantes.

La familia promedio en Europa hoy tiene 1.6 hijos de media, en América del Norte la tasa no llega al 1.9. Es decir, la población se reduce.

La previsión para el 2050 es que 10 países europeos, y Japón, verán como sus poblaciones se reducen, como mínimo, en un 15%.

En los próximos 65 años, se espera que la población en edad laboral de la Unión Europea disminuya en 44.5 millones de personas.

Y además de reducirse, el aumento de la esperanza de vida provoca que haya más población envejecida. Una cuarta parte de la población del Viejo Continente tiene ya más de 60 años. Y la previsión dice que en el 2050 los sexagenarios ya serán la tercera parte.

Y además de que las poblaciones se reducen, también envejecerán. En Europa, una cuarta parte de la población ya tiene más de 60 años, para 2050 esa proporción alcanzará más de un tercio. En 2080, la UE tendrá 53,3 millones más de jubilados que hoy.

Presumiblemente, el envejecimiento de las poblaciones, y la disminución de trabajadores que coticen, estresarán los actuales sistemas de bienestar evidenciando su insostenibilidad.

Así, mientras los de primerio los de  casa van difundiendo mensajes alarmantes sobre la inmigración, como el clásico nos roban el trabajo, los expertos afirman que la pirámide de población está descompensada en España. Para Octavio Granados, Secretario de Estado, en funciones, de Seguridad Social, la sociedad española “necesita  inmigrantes porque la pirámide demográfica está muy descompensada y la única forma de compensarla es con gente joven que tengan hijos y que venga a España a trabajar”.

En ese sentido, incluso el Fondo Monetario Internacional, FMI, considera que España necesita acoger más inmigrantes para compensar el número de jubilados que se espera en los próximos años, o por lo menos eso dice en su análisis sobre las pensiones en España, titulado “Retos más allá de la sostenibilidad financiera”.

Según el organismo internacional, para que España pudiera pagar en los próximos años todas las pensiones a sus ciudadanos, haría falta que llegaran 5,5 millones de inmigrantes y se integrasen en el mercado laboral. La previsión es que, en el año 2050, las personas mayores de 65 años representen más del 30% del total de la población española. Habrá más de cuatro millones de personas por encima de los 80. Aumentará el gasto médico, la atención a personas mayores y las pensiones.

Y mientras tanto, los de primero los de casa, nos siguen engañando con nos roban el trabajo.

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