Miriam el Hatibi escapa hacia adelante en el tema de crímenes de honor en los países musulmanes

El artículo publicado hoy en el diario.es de la responsable de comunicación de la fundación Ibn Battuta en Barcelona, Miriam Hatibi, titulado “Israa Ghareeb y las reivindicaciones de las mujeres árabes”,  ha recibido criticas por falta de profundización en los crimines de honor y el intento de aprovechar el asesinato de Israa para  fines islamistas.

«Un articulo simplón que enmascara bajo la conveniente «prudencia» todo el execrable horror que se perpetra contra las mujeres en nombre de la religión. Me sonroja que se utilice el asesinato de esta chica para pedir «prudencia»,al  igual que me sonroja” comenta la activista Mimunt Hamido.

La palestina Israa Al-Gharib fue supuestamente asesinada hace un poco más de un mes  a manos de sus hermanos después de que, según los informes, publicara una fotografía con su prometido. La muerte se ha calificado como un «asesinato por honor». Lo que parecía un articulo que profundizara en los crímenes de honor, un tema muy preocupante que afecta a miles de mujeres en Medio Oriente y el Asia del Sur, se ha convertido en unos párrafos desarticulados y  confusos.

“El sufrimiento de las mujeres árabes, magrebíes o musulmanas es a menudo utilizado por una sociedad que nos quiere «salvables». El caso de Israa Ghareeb se repite desde los ámbitos más racistas e incluso machistas. Repitiendo el clásico «mirad, sobre estos países no os quejáis», haciendo referencia a las feministas españolas. Las musulmanas, mientras tanto, deben ser ese sujeto pasivo que espera una salvación que venga «de fuera» para todos los problemas «de dentro” defiende Mariam Hatibi.

Sin embargo, Miriam ha puesto 3 conceptos distintos en el mismo saco:  mujeres magrebíes, árabes y musulmanas. Por un lado,  magrebíes se refiere a una zona geográfica y mujeres magrebíes hay de todo tipo: musulmanas , laicas y ateas. Por otro lado, cuando habla de mujeres árabes, se refiere a la raza o la etnia y también hay de todo tipo: musulmanas , cristianas,  judías y ateas también. Pero, para Miriam el Hatibi,  todas las mujeres de Medio Oriente y el Magreb son como ella y piensan como ella: musulmanas que defienden el feminismo islámico .

Ademas, el estilo del feminismo islámico descata por  atacar a las occidentales acusándoles de colonialistas, en  lugar de tratar los problemas del machismo en las sociedades musulmanas. Separan la lucha de la mujer y lo orientan hacia una base religiosa: feminismo islámico contra feminismo occidental colonial, y la mujer musulmana víctima del colonialismo de las mujeres blancas. 

En el articulo, tampoco ha hablado del crimen de honor en profundidad, la causa de la muerte de Israa Ghareeb, por ejemplo. El crimen de honor, también conocido como asesinato de honor o asesinato por honor, es el asesinato de una persona (generalmente mujer) por parte de uno o varios miembros de su familia, a causa de la siguiente creencia religiosa:  la víctima, quien es vista como propiedad de sus familiares y no como una persona libre, habría causado desprestigio a su familia a causa por  su comportamiento.

Para los perpetradores, la acción realizada por ella, real o supuestamente, habría deshonrado a la familia o habría violado los principios de su religión. Entonces, motivados por sus creencias, justifican sus crímenes.

Algunos de los pretextos que pueden inducir a estos asesinatos han sido: negarse a contraer un matrimonio arreglado; mantener una relación con alguien que la familia no aprueba; tener relaciones sexuales fuera del matrimonio; ser víctima de una violación; vestirse de forma inapropiada, o mantener una relación homosexual (esto último, generalmente, ocurre en hombres). .

“Así, a las mujeres musulmanas que nos queremos llamar feministas se nos exige que denunciemos y criminalizar así nuestros contextos. La fórmula perfecta para asumir que todo lo que vivimos es machismo y que todo el machismo que vivimos es el «nuestro»”, añadía en su escrito Hatibi, estrella de los medios tras los atentados de Barcelona.

Sin embargo, en un informe, el Relator Especial de la ONU sobre Derechos Humanos, declaró que se registraron asesinatos por honor en Egipto, Irán, Jordania, Siria, Líbano, Marruecos, Pakistán, Turquía y Yemen, países musulmanes en su totalidad,  así como en algunos estados del Mediterráneo y el  Golfo Pérsico.

Según este informe, también se registraron asesinatos por honor entre migrantes musulmanes en Francia, Alemania y el Reino Unido. Es de destacar que esta lista no es exclusiva, ya que se pueden añadir el  Kurdistán iraquí , los territorios palestinos y Bangladesh, donde los asesinatos por honor han aumentado en los últimos años.

No hay estadísticas precisas sobre este fenómeno porque los asesinatos por honor tienen lugar en un contexto familiar y a menudo se disfrazan de accidentes. Sin embargo, entre 25 y 50 mujeres y niñas son víctimas de asesinatos por honor en Jordania cada año, aproximadamente 200 reciben la  misma suerte en Siria, casi 500 en Yemen y más de mil en Pakistán. En los territorios palestinos, el 70 por ciento de los delitos cometidos contra las mujeres están relacionados con casos de «honor», aunque a menudo se atribuyen a otros motivos.

Una revisión sistemática de la literatura de investigación sobre asesinatos por honor en el Medio Oriente y África del Norte  indica que los motivos que justifican estos  asesinatos son religiosos y ocurren en países musulmanes. De este modo, el problema reside en casa y es nuestro.

Una conclusión que no gusta a Mariam Hatibi y tampoco a las feministas islamistas.

Para acabar recomendó a Mariam Hatibi como a las feministas islamistas el libro de Marlin Stone titulado “cuando dios era una mujer “ el más controvertido debate en el libro es la interpretación de Stone de cómo las sociedades matriarcales, pacíficas y benevolentes de tradiciones de adoración a la Diosa (incluyendo la del Antiguo Egipto) fueron atacadas, minadas y, finalmente, destruidas casi por completo por las antiguas tribus, incluyendo los hebreos, y más tarde por los primeros cristianos y musulmanes. Para ello, intentaron destruir cualquier símbolo visible de lo sagrado femenino, incluyendo obras de arte, esculturas, tejidos y literatura. La razón es que querían que el Sagrado Masculino se convirtiera en la potencia dominante y gobernara sobre las mujeres y las energías de la diosa.

Mariam es una analista de datos y portavoz de la Fundación Ibn Battuta de Muhammed Chaib ex deputado del partido socialista y es miembro activa en el movimiento feminista islámico

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