Melilla, la victoria de la razón ante el extremismo de la Comisión Islámica Finalmente, la feminista, activista y escritora rifeña Zoubida Boughaba pudo realizar su conferencia  sobre la cultura Amazigh en Melilla.

Foto: laicismo.org

La celebración de la conferencia, que estuvo a punto de suspenderse hasta el último momento, ha provocado una fuerte crisis en el Gobierno de Melilla.

Todo empezó el pasado sábado 11, cuando la Comisión Islámica de Melilla, CIM, que representa a la gran mayoría de comunidades musulmanas de la ciudad, publicó un comunicado en el que pedía que la escritora fuese declarada persona non grata  en Melilla por “sus declaraciones islamófobas al afirmar que el yihab  oprime a la mujer musulmana, la degrada e invisibiliza”.

La polémica creada por el CIM tuvo tanta repercusión en las redes sociales que la propia escritora renunció, reconociendo el miedo, a asistir al acto. Finalmente pudo celebrarse.

Tras la charla, que se desarrolló sin incidentes destacables y con un rotundo éxito de público, la escritora se explayó: “No les gusta (…a los radicales…) que una mujer de origen musulmán piense libremente. Yo llevo años denunciando que estoy harta de que los hombres nos tapen el cuerpo, la cara y las manos, ellos sólo se tapan si les apetece. Estamos hartas de que se nos exija llegar vírgenes al matrimonio, y a ellos no, de que la sociedad entera y las familias me repudien si soy madre soltera, mientras que ni siquiera se busque al padre para exigirle la misma responsabilidad que se me exige a mí. Estoy harta de no poder tener un novio o un marido no musulmán y de que el hombre sí pueda.  Estoy harta de tener que vivir en países no musulmanes para poder vivir una vida normal, digna y humana”.

El comunicado de la CIM ataca a la escritora feminista, pero dispara, sobre todo, contra  la consejera de Educación y Cultura de Melilla, la socialista Elena Fernández Treviño, la persona que cursó la invitación.  La Comisión la acusa directamente de “enturbiar las buenas y sanas relaciones interconfesionales e interculturales”

La hiperactividad comunicativa de la Comisión Islámica de Melilla contrasta con su silencio cuando los que pasan por la ciudad son predicadores musulmanes radicales. Como por ejemplo, a finales del 2018,  cuando el jeque egipcio Omar Abdelkafi impartió una serie de charlas a pesar de que más de 1.700 profesores e intelectuales marroquíes le habían denunciado como “un predicador misógino (…) conocido por sus numerosos sermones discriminatorios hacia la mujer musulmana”. Nadie de la CIM se quejó entonces.

 

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