¿Más mossos o más prevención en Santa Coloma? La agresión sexual de un grupo de jóvenes a una chica en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) ha vuelto a poner en el foco al colectivo de menores extranjeros no acompañados (MENA).

La policía detuvo a 15 jóvenes, dos de ellos menores, aunque en el sistema de protección de la Generalitat ni estaban ni se les esperaba. A lo largo de la mañana de ayer, ocho de ellos han quedado en libertad y siete permanecen detenidos.

El suceso ha desatado una tormenta política entre el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, gobernado por la socialista Nuria Parlón,  y la Generalitat. El consistorio  difundió, el lunes pasado, un duro comunicado en el que vincula a los MENA con la delincuencia.

El gobierno local de Santa Coloma ha pedido a la Generalitat que aborde «de una manera global y como problema de país» el asunto y le ha solicitado «medidas de carácter urgente», además de un refuerzo de la plantilla de Mossos.

La Generalitat ha tratado de salir al paso de las críticas y ha acusado al gobierno de Santa Coloma de «precipitación». La secretaria de infancia, adolescencia y juventud del Gobierno catalán, Georgina Oliva, ha afirmado que el Govern atiende actualmente a 2.850 menores extranjeros y ha insistido en que no tenían noticias de estos menores porque el Ayuntamiento de Santa Coloma no había informado de la situación.

La agresión enmascara el problema real de fondo que existe con la Administración y el trabajo que se realiza con este tipo de chicos.

Lo primero que cabe preguntarse es qué está haciendo la Administración en temas de prevención. Como, casi, todo el mundo sabe, los incendios se apagan en invierno. Es decir, la prevención siempre es mejor que la reacción. Y ahí es dónde hay que plantearse algunas cuestiones.

¿Es la Administración consciente del origen rural de estos chicos? ¿Se trabaja el enorme shock que supone el viaje desde la calle en un pueblo rural de Marruecos hasta la calle, o un piso ocupado, de Santa Coloma?

¿Qué sabe la Administración sobre unos chicos que no han tenido nunca un contacto con una chica y que provienen de una cultura campesina extremadamente conservadora? ¿Cómo trabaja esa cuestión? Hay que ser consciente de que estos jóvenes son mayoritariamente de origen rural y de un muy bajo, o inexistente, nivel cultural.

Hay algunos ejemplos de éxito en prevención que nada tienen que ver con mayor presencia policial. La asociación DARNA, en el barrio del Raval de Barcelona, está especializada en este tipo de trabajo, para su presidente, Rachid El Younoussi, “el suceso de Santa Coloma es criticable pero para evitarlo hay que trabajar mucho antes y, para eso, necesitamos herramientas que sean eficaces y, muchas más recursos”.

 

El suceso de Santa Coloma parece demostrar que la prevención no es prioritaria. La Administración, en este caso en boca de la alcaldesa de Santa Coloma denuncia literalmente “la presencia de estos jóvenes y menores no acompañados que circulan por la geografía catalana sin residencia fija cometiendo diferentes delitos y faltas y generando alarma e inseguridad en las ciudades catalanas».

Los datos no parecen darle la razón a la alcaldesa del PSC.

Además, condenando la agresión como no puede ser de otra manera, se puede hablar de dos tipos de víctimas. La agredida sexualmente y su pareja apuñalada, aunque fuera de riesgo. Y los autores del suceso. Como dice Noemí Pereda, profesora de Victimologia de la Universitat de Barcelona, “el 100% de los menores que están en Justicia Juvenil han sufrido con anterioridad alguno de los delitos que ellos reproducen”.

La solución, como siempre, no pasa por la petición de más mossos que hace la señora Parlón. La solución, como siempre también, pasa por más prevención y más implicación de la sociedad civil.

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