Marruecos: los hinchas de fútbol se convierten en un arma de lucha social Día tras día las protestas se extienden a lo largo y ancho de Marruecos hasta llegar a los estadios de fútbol. Los hinchas se están convirtiendo en un catalizador social del descontento de la población del país marroquí. 

El pasado 23 de septiembre, en Casablanca,  se jugó la jornada de vuelta de la Copa de la Confederación CAF entre el combinado local, el Raja de Casablanca, y el Cara Brazaville del Congo. El partido, que finalmente acabó con la victoria por la mínima de los locales,  acabó siendo lo menos importante de todo lo que pasó en el estadio Mohamed V.

Miles de seguidores del Rajaa estuvieron, prácticamente todo el encuentro, cantando consignas que reclamaban paz social y protestando ante la corrupción del establishment marroquí y la frustración de los jóvenes por la falta de oportunidades en el país.


Pocos días después, en la ciudad norteña de Tetuán, cientos de jóvenes vestidos de negro aficionados del Atlético,  ocuparon las calles en protesta por el “asesinato” de la joven Belkacem Hayat. bajo las balas de la Marina Real marroquí. Ella estaba tratando de cruzar a España en un barco ilegal. En la manifestación, que acabó con 9 detenidos (4 de ellos menores),  algunos jóvenes llevaban la bandera española. Uno de ellos fue condenado a dos años de cárcel

El  video, difundido un día después de lo ocurrido en el estadio de Casablanca, ha provocado  una importante oleada de críticas en la red tal y como demuestran la infinidad de comentarios y reacciones. De momento ya ha sido visto más de un millón de veces, tiene más de 19.000 likes y ha sido comentado por más de 2.700 personas.   La inmensa mayoría de seguidores aplauden el contenido de los gritos de protesta en el estadio de fútbol.

En la Primavera Árabe los campos de fútbol  se convirtieron en una arma de lucha social en algunos países. Para el periodista y sociólogo Abderrahim Bourkia, especialista en violencia en estadios, autor de «Ultras in the city» e  investigador del Centro Marroquí de Ciencias Sociales (CMCS) de Casablanca “el auge de las consignas políticas alcanzó su clímax con la Primavera Árabe y la movilización de los partidarios del equipo de fútbol egipcio,  Al Ahly”. Y añade  “es cierto que los medios siguen siendo rudimentarios, pero ya podemos hablar de militancia de los partidarios que tienen más probabilidades de defender las causas de su grupo, su club, y de denunciar los mecanismos públicos políticos y de seguridad que obstaculizan su desarrollo y sus acciones”.

En la izquierda Abderahim en la presentación de su libro

Los cánticos de los hinchas que se oyeron en el estadio son:

«En este país vivimos en una nube oscura / Una de las demandas que la  paz social (…) Nos drogan con hachís Ketama / Nos dejaron huérfanos / A esperar el castigo del último día (. ..) Los talentos que has suministrado han destruido los talentos / ¿Cómo quieres que brillemos? / ¿Has robado la riqueza de nuestro país / Lo has compartido con extraños / ¿Has destruido a toda una generación… «.
El video de Rajaa ha marcado un antes y después en el desarrollo del movimiento social en Marruecos. Para Bourkia  “los lemas  y cantos de los partidarios de Casablanca utilizan conceptos de política y denuncian hechos sociales,  como de costumbre”. De hecho, continúa, “el público de Raja ya ha cantado hasta perder el aliento su apego a la monarquía y al rey Mohammed VI; sin dejar de señalar con el dedo al gobierno y los ministros que se enriquecen embolsándose el dinero del contribuyente”. En ese sentido, fragmentos como “malikouna wahed Mohamed assadiss o al baky chefara o aina hagara“   que puede traducirse como «tenemos un Rey, Mohammed VI, y los otros son ladrones que nos desprecian” son muy elocuentes.

En las gradas del estadio de Casablanca no es extraño ver  fotos del Che Guevara o banderas de Palestina ni tampoco es la primera vez que se oyen consignas políticas o sociales. Ya en el año 2005, después del ataque al  Charlie Hebdo en Francia,  los hinchas del Rajaa,  para marcar su oposición al movimiento I am Charlie,  se hicieron oír de manera contundente. Para Bourquia  «es muy corriente que los hinchas utilicen este espacio público como parte de su acción pública y política”.
Para el especialista hay motivos objetivos,  “en la medida en que no haya estructuras  organizadas, y que los partidos políticos estén muy desacreditados entre la gente joven, este tipo de fenómenos funcionará como altavoz de unos jóvenes que se sienten excluidos del sistema.

 

 

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