Lleida, más de 200 temporeros duermen en la calle en plena pandemia La plataforma Fruita amb justicia social denuncia que más de 200 trabajadores temporeros se encuentran durmiendo en las calles de Lleida al haberse cerrado muchos albergues debido a la crisis sanitaria del Covid-19.

Desde la plataforma Fruita amb justicia social culpan al Ayuntamiento de no haber creado un albergue específico para temporeros. Tal y como publica el diario La Mañana de Lleida, el colectivo ha denunciado la situación “infrahumana” que sufren cada año. En ese sentido Serigne Mamadou, uno de sus miembros, reclama cambios, “nos levantamos a las 6 de la mañana cada día para ir a trabajar, durmiendo en la calle entre cartones, con hambre, sin poder lavarnos y sin ninguna medida de higiene en estos momentos en los que estamos viviendo una pandemia. Estamos en el siglo XXI, la esclavitud se ha acabado”.

A pesar de que el confinamiento no ha permitido a la Plataforma contabilizar el número exacto de temporeros que están durmiendo en la calle,  calculan que hay más de 200. Para Gemma Casal, de la Plataforma, «es inaudito que hayamos llegado a una situación tan grave como esta en un estado de alarma que ha expuesto mucho más a personas que ya se encuentran debilitadas. En su día ya le pedimos al Ayuntamiento que hiciese una previsión para esta campaña, pero no se ha  hecho nada. Y ahora todo empeora con la crisis sanitaria”.

Fruita amb justicia social agrupa a una veintena de organizaciones leridanas que denuncian el racismo institucional y reclaman un modelo agroalimentario respetuoso con los trabajadores agrarios y con el medio ambiente. Las reivindicaciones del colectivo son muy básicas, reclama alojamientos dignos y permisos de trabajo, acceso a la sanidad, cumplimiento del convenio agrario y las condiciones salariales establecidas, aumento de las inspecciones de trabajo en las explotaciones agrarias y promoción de una agricultura de proximidad y ecológica.

Las reivindicaciones no son nuevas. Desde hace tres años la campaña reclama a las diversas administraciones públicas una respuesta que, todavía, no ha llegado. Desde la Plataforma reivindican que “la calidad de la fruta leridana ha de implicar soberanía alimentaria y también calidad contractual”. Y, en ese sentido, reclaman la creación de un consejo regulador para crear un sello que reconozca la fruta que se haya recogido  teniendo presentes criterios sociales y laborales.

Las personas que trabajan en la recogida de fruta en la provincia de Lleida son, mayoritariamente, migrantes.

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