La reconstrucción de las relaciones marroco-alemanas respetando el legado histórico de ambos países es lo Esperado

Escrito por: Dr. Abdellah Boussouf
Traducción y adaptación: Youssef Temsamani

Vertió la declaración de la suspensión de comunicaciones con la embajada de Alemania en Marruecos a raíz de “malentendidos profundos” ríos de tinta, y se expandió la discusión hasta llevar a algunos a insertar un malentendido profundo en el debate con el fin de servir a otras partes hostiles, o desviar el debate de su cauce.
El contenido del mensaje no deja de ser una decisión puramente soberana que concierne exclusivamente a Marruecos, y la protección de sus intereses estratégicos. Además, el comunicado fue preciso y solo menciona a la embajada de Rabat y no a otros canales de comunicación con Alemania, lo que hace que la decisión de suspensión sea un grado de protesta y no de boicot como algunos han tratado de promover.
Es suficiente remontarnos a algunos episodios o hechos para descifrar estos «malentendidos profundos» mencionados en este comunicado de principios de marzo y que coincidió con la expectación por la decisión del Tribunal Europeo de Justicia de Luxemburgo que le retiró al «Frente Polisario» el privilegio de representar y litigar en nombre de la población del Sahara marroquí fuera del marco de la representación política.
Algunos han intentado cuestionar la inteligencia de la diplomacia marroquí, y despojarla de todas sus victorias vinculando la suspensión de la comunicación a la exhibición del «trapo» del frente separatista en uno de los edificios municipales alemanes con los que este último se “hermana”.
Todo el mundo sabe cómo se produjeron estos hermanamientos fantasmas con varios municipios diminutos y pueblos remotos de Europa, y cómo el petróleo y el gas argelino contribuyeron para facilitar la firma de acuerdos con simples tiendas de campaña en Tinduf.
Es una maniobra fallida y un intento por parte de las plumas a sueldo para incrustar esta teoría dentro de estos «profundos malentendidos». Estas mismas plumas a sueldo que intentaron involucrar la posición alemana de la cuestión nacional en este tema cuando en realidad su postura no es tan diferente a aquella de muchos países amigos, es decir, no reconocer la entidad del «Polisario» y comprometerse a apoyar una solución política consensuada en el marco de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
A sabiendas que las recientes decisiones del Consejo de Seguridad van encaminadas a valorar la iniciativa de la autonomía, calificándola de realista y seria, no podemos aportar otra respuesta a quienes intentan desviar el debate de su cauce.
Por otro lado, muchos son quienes han elogiado la inteligencia y la sabiduría de la diplomacia marroquí por sus victorias en más de un asunto, ya sea en el tema de la vacuna contra «COVID19″ o el del Sahara marroquí.
Sin embargo, el perímetro de los “malentendidos profundos» no se alejan del Sahara marroquí desde el punto de vista de la justicia de la causa y la soberanía marroquí en el marco de la historia, el derecho y la geografía, sino que es relativo a los intereses económicos estratégicos sobre el Sahara marroquí.
Y aquí debemos invocar dos factores: Primero, el gran proyecto alemán relacionado con las energías renovables y limpias (Desertec), presentado por la organización que lleva el mismo nombre y cuya sede se encentra en la ciudad germana de Múnich, asociándose con empresas del mundo de la industria, tecnología y negocios, con el objetivo de acelerar el proyecto sobre las áreas desérticas desde Marruecos hasta Egipto y otros. Un proyecto que permitirá suministrar entre el 15% y el 20% de las necesidades energéticas de Europa en el horizonte de 2050.
No olvidemos que en 2010, las autoridades argelinas rechazaron el proyecto por motivos desconocidos, lo que llevará a marruecos a abarcar el mayor proyecto energético del mundo llamado “NUR” que abrirá grandes perspectivas de desarrollo económico y social, algo que ha molestado a los vecinos.
En segundo lugar, la conferencia de Berlín sobre Libia, cuando en enero de 2020, Alemania propuso, con la bendición de Naciones Unidas, a organizar una conferencia de paz para solucionar el problema libio, invitando a todas las partes que contribuyeron a dar soluciones incluyendo a Argelia por ser país fronterizo con Libia, pero a exceptuando a Marruecos quien logró la primera reconciliación nacional en Skhirat en 2015, lo que hizo que la ausencia de marruecos en la primera conferencia de Berlín sobre Libia fuera llamativo, porque es un socio fuerte en el proceso de paz libio, mientras que la presencia de Argelia fue justificada por las fronteras comunes cuando los países limítrofes son más de uno, entonces, ¿por qué solo Argelia?
Citando la Conferencia de Berlín 2020, recordamos las Conferencias de Berlín de 1884 para la repartición de África Occidental y la Conferencia de Berlín de 1954 después de la muerte de Stalin, lo que convierte las conferencias de Berlín en sinónimo del nacimiento de un nuevo mapa político, y el anuncio de acuerdos políticos para los conflictos de las grandes potencias definiendo los nuevos roles nuevos y asegurando la perpetuidad de los intereses estratégicos de las grandes potencias.
La historia también nos recuerda la visita del emperador Guillaume II a Tánger en 1905, y lo acontecido en el puerto de Agadir en 1911, únicamente para penetrar en marruecos, aunque más adelante abandonaron sus planes a cambio de una gran parte del Congo francés.
Sin embargo Los hechos de violencia, matanzas y guerra sobre los pozos continuarían en Libia incluso después de la Conferencia de Berlín 2020, con la asistencia de Argelia y la ausencia de Marruecos, lo que requirió una nueva intervención de Marruecos junto a Naciones Unidas, y así se llevaron a cabo las reuniones de Bouznika celebradas en septiembre y octubre de 2020.
Ahora y con la aparición de datos positivos, una segunda conferencia de Berlín se llevará a cabo por videoconferencia y más adelante se celebrará la reunión de Tánger para los miembros del Parlamento libio.
Sin embargo, lo realmente asombroso es el anuncio en febrero de 2020 por parte del Ministro de Energía de Argelia la firma de un nuevo acuerdo entre Sonelgaz y Desertec en abril del mismo año con el fin de iniciar la implementación del proyecto de energía renovable en el Sahara argelino, es decir, inmediatamente después de la conferencia de Berlín sobre Libia en enero de 2020 a la que asistió Argelia en ausencia de Marruecos.
Y continuando con la «luna de miel» entre Alemania y Argelia, el país bávaro recibe al presidente magrebí en un larguísimo viaje de tratamiento a un hospital militar germano, lo que no es de todo normal, teniendo en cuenta que estaba previsto trasladarle a un hospital francés, dadas las relaciones con Francia y su historia colonial.
Creo que estos asuntos entre otros, pueden crear un gran espacio de «profundos malentendidos» entre la embajada alemana en Rabat y los responsables marroquíes, y convierte el comunicado de desconexión en un mensaje de protesta y no de una ruptura con Alemania, cuya grandeza a nivel económico y fortaleza financiera son conocidos por todos y más siendo un miembro fuerte en la Unión Europea, y en muchas organizaciones de derechos humanos y grupos de reflexión denominados “think tanks”, una realidad que a los responsables marroquíes no les pasó desapercibida.
A pesar de todo ello, la esperanza hoy es volver a construir unas relaciones marroco- alemanas basadas en el respeto a las peculiaridades nacionales y soberanas, estableciendo alianzas económicas, sociales y de derechos humanos que respeten el legado histórico de ambos países, creando programas de intercambio de experiencias en el campo de la lucha contra la inmigración ilegal y el terrorismo internacional e iniciativas que contribuyan a difundir la paz en el mundo

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