La Juventut Multicultural Musulmana celebra el Congreso “Los medios de comunicación: ¿Cómo influyen en nuestra sociedad?” El acto del sábado 30 de noviembre significó la 4º edición de la celebración impulsada por el JMM

La Juventut Multicultural Musulmana (JMM) presentó el sábado la 4º edición de su Congreso en el Espai Jove La Fontana del barrio de Gràcia. El evento “Los medios de comunicación: ¿Cómo influyen en nuestra sociedad?” se centró en la reflexión sobre los efectos que las empresas comunicativas provocan en la ciudadanía, y especialmente, en sus aportaciones a los discursos relacionados con el racismo y la islamofobia.

A diferencia de otras celebraciones del colectivo, este Congreso se dividió en dos partes combinadas entre sí. En primer lugar, tres ponencias con dos mesas y una conferencia sobre los discursos de odio, raza y religión. En segundo lugar, se realizaron unos talleres, impartidos por los propios ponentes, para fomentar la participación y el debate de los asistentes a los contenidos mencionados.

La ética en el periodismo y el abordaje de la información con perspectiva antirracista

La primera mesa redonda contó con la presencia de los periodistas Amanda Figueras, experiodista de El Mundo y también freelance en Egipto durante varios años, y Moha Gerehou, actualmente en Eldiario.es y expresidente de SOS Racismo. Khadija Ftah moderó la ponencia “Ética del periodismo”.

Para Figueras la ética es un “pilar, decir la verdad, qué ha pasado, qué sucede”. La periodista relacionó ese valor indispensable para los comunicólogos con unas fuentes creíbles y solventes, y en una visión polifónica.

Gerehou separó el concepto de ético en la comunicación en dos partes. Un primer nivel personal basado en el “compromiso social” y en unos criterios antirracistas y feministas que para el periodista “deberían ser un mínimo”. De hecho, criticó que esa visión mínima se entienda como un añadido. Además, mencionó un segundo nivel: el de los medios. “Que vayan de cara, cuenten qué hay detrás y qué intereses tienen”, comentó.

“Hay falta de compromiso ético con quién nos lee”, Moha Gerehou

“¿Es ético dejar de reflejar la realidad por malo que sea?”, formuló Ftah a ambos ponentes. Figueras comentó que no se trata únicamente de “un problema de falta de conciencia del periodista”, alegando otros factores como el tiempo y la falta de recursos. La experiodista de El Mundo se refirió a la “vorágine” para comentar la preferencia de los medios por la cantidad en detrimento de la calidad.

Gerehou volvió a incidir en la necesidad de una “perspectiva social” y objetó que la ética “es lo que excluye la mirada blanca y racista”. Además, mostró la inconformidad con la consideración de los medios, siempre desde un prisma de “migración y racismo”. “Hay que visibilizar, pero se nos arrincona”, añadió. Amanda Figueras defendió que, en tiempo de odio, los trabajadores de la información no son conscientes y exigió la formación de estos en ámbitos concretos. “Nosotros también somos medios de comunicación: cuando retuiteamos, somos portavoces. Antes de compartid, leed. Buscar la noticia y el periodista, por qué escribe esto”, comentó.

Moha Gerehou optó por el titular “sándwich”, mentira-declaración-mentira, como método para informar en la actualidad. “A la hora de darlo, dejar claro que es falso”. Para Gerehou, dos visiones dominan en periodismo: una clásica, al lado de la alta sociedad, y una que debe “estar en contacto en la calle, con la sociedad real”.

En sus últimas intervenciones, Figueras propuso una ficha descriptiva de cómo se trabaja la información, una especie de “autogestión” e incidió en la importancia de las palabras. Precisamente, sobre la terminología, Gerehou concluyó que uno de los grandes problemas surge por la “falta de comprensión de los términos y los debates que generan”, y la participación de los medios en todo esto.

Soliman y cómo luchar contra los discursos de odio

A continuación, Fadel Soliman impartió la conferencia “Discursos de odio, raza y religión”. El autor comenzó su intervención hablando del peligro de los “binarismos: moral-inmoral; nosotros-ellos; este-oeste; masculino-femenino; blanco-negro, entre otros. Esos binarismos, blanqueados por los medios de comunicación son terribles cuando existe una diferencia y consideras a alguien “menos humano, menos inteligentes y menos persona”.

Soliman relacionó el discurso de odio con el racismo. A través de un vídeo en el que un hombre blanco empujaba a una mujer con hiyab a las vías del tren, el orador introdujo los conceptos de “víctima”, “perpetrador” y “criminal”. La mujer sufrió una doble discriminación por el que hace esa acción (individuo) y, especialmente, por quién normaliza eso y radicaliza (medio de comunicación que miente). “El medio de comunicación es el culpable porque está radicalizando”.

En la segunda ponencia de la mañana se señalaron dos características básicas del racismo: “es letal y provoca asesinatos”, explicó Soliman. Para el ponente, otro gran problema surge de la normalización del racismo.

Sobre algunos mecanismos de desradicalización, el profesor musulmán habló de la tradición (“sunna”) y del rezo como herramientas de universalización e igualdad. “Cuando rezo me expreso en plural”.

Soliman concluyó con una mención especial a una de los 114 suras (capítulos), del Corán, el de los poetas, para referirse a los periodistas: “el mundo necesita periodistas musulmanes para luchar contra el racismo y marginalizar la islamofobia”.

Helios Garcés, Khadija Ftah y Marwan Muhammad / InfoTalQual

La definición y la convivencia con el antirracismo político

La mañana concluyó con la mesa redonda de Helios Garcés y Marwan Muhammad con el nombre de “Movimientos Antirracistas y Antirracismo Político”.

Garcés defendió que el racismo hunde sus raíces en el colonialismo moderno. “Para nosotros el término racismo tiene una connotación histórica, geopolítica y es fundamental inscribirlo ahí, porque sino, se corre el peligro de banalizar el concepto. Y si lo hacemos, banalizamos la lucha. Si entendemos que el racismo es un problema político, la lucha desde las comunidades que lo han sufrido debe ser política”.

El autor se refirió, únicamente, al Estado español. “Estamos todavía en el ámbito del discurso por los conceptos”. Además, alejó el término de la cuestión individual y educativa y lo acercó al ámbito político.

Marwam Muhammad, matemático y analista de estudios sobre racismo, mencionó que su primer contacto con el racismo no tuvo un significado político ni administrativo. En la década de los 80, Muhammad era un joven árabe y musulmán en Francia.

Pensaba que la discriminación padecida era una dificultad más de las que se enfrentaba a diario. Sin embargo, cambió de pensamiento con el paso de los años: “cuando crecí, y comencé a teorizar sobre el racismo, me di cuenta que está dificultad era especial”.

Según el matemático, la exposición mencionada lleva a la exclusión y un contexto de desigualdad de oportunidades. Además, remarcó la distinción entre fenómenos “aleatorios” y “sistémico”: “¿Por qué existe el racismo o las personas racistas? Porqué pueden.

Muhammad cerró su primera exposición con otra separación de términos entre el “racismo de centro y las manifestaciones del racismo”. Para el intelectual, en primer lugar, el alto nivel construye un discurso para ganar popularidad. En segundo lugar, existen las manifestaciones de este, fundamentadas en “la ignorancia y la manifestación del primer nivel. En el enfrentamiento de esos dos niveles está la dificultad”, defendió.

Para Garcés, el sentido de la lucha está en la organización, la autonomía y la independencia de los colectivos. El autor de “Mi abuela no leyó a Marx” se refirió a una independencia económica y, especialmente, ideológica para superar “la dimensión psicológica y los complejos de inferioridad, connotado del propio racismo”.

El poeta propuso una solución para la autoestima de las comunidades y la superación de los problemas de asociación entre el seno de los grupos: “uno, crear organizaciones de sujetos racializados autónomos; dos, crear alianzas con sujetos que les pase como a nosotros, no al blanco o a la política; tres, la izquierda y los movimientos sociales y políticos que luchan contra el racismo y el deseo de querer ser integrados”.

Garcés destacaba una necesidad imperiosa de “reconstrucción” dentro de la comunidad, y después, una “mirada”, creada por esa vinculación primera, para comprender y ayudarse entre todos los colectivos que padecen el racismo.

Recogiendo algunas de las palabras, Muhammad reiteró la importancia del “aspecto psicológico”. Para el matemático, el sistema atribuye un problema al color de la piel y la religión.

Desde la perspectiva “individual”, el ponente defendió que el camino de la resolución de conflictos consta en “ser mejores personas, enfrentarnos al racismo, educar a nuestros hijos a luchar contra el racismo, y revertirlo”. También, argumentó un punto de vista “colectivo”. En este caso, Muhammad destacó la necesidad de denunciar de cualquier abuso, aunque no afecte a la propia comunidad, como herramientas estratégicas y sinergias entre el conjunto de la sociedad y entre colectivos.

Tallares, música y poesía

Tras la jornada matutina, los ponentes realizaron talleres por la tarde en el mismo espacio. Esta innovación conllevó una mayor participación y debate entre el público asistente a las conferencias y los expertos.

El 4º Congreso de la Joventut Multicultural Musulmana se cerró con música y poesía.

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