La delegación catalana de CGME pide una intervención inmediata de las administraciónes públicas para salvar a los jóvenes marroquíes del racismo y la miseria.

La delegación de la Coordinadora General de los Marroquíes de España (CGME) ha condenado todo acto de violencia y desatención hacia personas socialmente vulnerables y marginadas, dejándolas expuestas a caer en las garras de la drogadicción y la delincuencia, en un comunicado enviado a los medios de comunicación y a las administraciónes públicas.
En un comunicado publicado hoy por la delegación catalana de la CGME a raíz de los sucesos acontecidos tanto en Torredembarra en Tarragona, donde un centro de menores inmigrantes ha sufrido un brutal ataque por parte de un grupo de extrema derecha, como en Canovelles donde decenas de jóvenes se han quedado en la calle sin techo ni futuro manifestamos lo siguiente ha pedido al “Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, al Ministerio de Trabajo y Economía Social, a la Generalitat de Cataluña, a la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia, a los Ayuntamiento y a todas las asociaciones de la sociedad civil a abrir un espacio de estudio con el fin de buscar vías rápidas, ágiles, eficaces y definitivas para solucionar los graves problemas de convivencia, integración e igualdad que sufre un gran número de personas inmigrantes en Cataluña”
Los integrantes de la delegación también se han dirigido a las autoridades marroquíes pidiendo “a unir esfuerzos con las autoridades españolas con el fin de colaborar en la búsqueda de soluciones a esta situación mediante el programa especial de apoyo a los emigrantes en España e Italia creado por el ministerio de emigración marroquí en 2009”.
Los hechos
Torredembrra
El pasado jueves 18 de febrero por la tarde se convocó una concentración para protestar por la inseguridad en Torredembarra y tras la marcha un grupo de personas salió en busca de los jóvenes la mayoría de origen marroquí. Rodearon la casa donde residen y profirieron gritos e insultos racistas. La policía coordinó un cordón policial alrededor de la vivienda, donde no había nadie, ya que como medida de prevención se había trasladado a los jóvenes. Luego, varios manifestantes siguieron haciendo rondas por la calle y terminaron atacando a un chico que no vive en la casa ocupada sino que reside en el centro de menores, según el Ayuntamiento. Le rompieron la nariz a golpes y necesitó ser ingresado en el Hospital Santa Tecla de Tarragona, también atacaron al centro de menores de la localidad. Rompieron cristales, puertas y ventanas y algunos muebles.
Canovelles
Después de la muerte del joven marroquí Amine Faqhi, de frío el 11 de enero. El jueves 14 de enero, tres coches acudieron a recoger a los jóvenes marroquíes que viven en la calle. Una voluntaria ofreció su sala de fiesta para acogerlos hasta que se acabe el frio.
Tras cerrar esta sala de fiesta por arden de las autoridades el pasado viernes, donde refugiaban una trentena de jóvenes sin techo, la mayoría de ellos de origen marroquí, una veintena de ellos se quedaron sin hogar. En la misma noche del viernes, se dirigieron a la policía municipal de Canovelles para encontrar soluciones y pasaron la noche en sus puertas.

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