La cumbre de los aislados Bin Salman – Trump; Trump – Putin; Putin – Bin Salman; Trump – Xi Jinping; Macron - Bin Salman; Peña Nieto – Trump – Trudeau. La presencia del príncipe heredero saudí, el conflicto entre Ucrania y Rusia, y la disputa por la hegemonía económica entre Estados Unidos y China (en plena guerra comercial) reciben la atención mediática de la reunión anual del G20

Los líderes de las principales potencias mundiales se reúnen este fin de semana en Buenos Aires -Argentina- con motivo de la celebración de la cumbre del G20, en uno de los encuentros más tensos que se recuerdan. El “Grupo de los 20” hace referencia a los diecinueve principales economías del mundo; a la Unión Europea; a la grandes organizaciones económicas como el FMI, y España como invitado permanente.

La reunión se ha convertido en un espacio de reuniones bilaterales y un foro para hablar de la economía (como los nuevos tratados comerciales y la guerra arancelaria), las migraciones, el cambio climático, la igualdad de género, la fiscalidad digital, la educación, la alimentación y las infraestructuras. Sin embargo, la agenda temática oficial ha pasado a un segundo plano. El clima de tensión en las relaciones diplomáticas ha llevado al aislamiento de la mayoría de representantes políticos en detrimento de las alianzas múltiples.

En 2017, el foco se centró en Donald Trump y los Acuerdos de París. El mandatario estadounidense fue el único miembro aislado de la cumbre. Sin embargo, este año, los conflictos se han diversificado y las polémicas implican a más países. La presencia del príncipe heredero Bin Salman-Arabia Saudita- y Putin -Rusia- cobra protagonismo en el contexto de los últimos acontecimientos: el “caso Khashoggi” y el conflicto con Ucrania, respectivamente. Además, los presidentes de EEUU y China protagonizarán (en una reunión bilateral) el encuentro más esperado de la cumbre tras su guerra arancelaria. También, las migraciones y el Brexit encabezan las polémicas de una reunión con mirada al futuro pero que no está exenta de las tensiones más presentes.

 

Bin Salman en busca de la conservación de sus aliados occidentales

Bin Salman junta a Vladimir Putin en el G20. / El Confidencial

La asistencia del heredero al trono saudí ha generado controversia y la reprobación de la mayoría de los asistentes, tras la acusación de la CIA sobre la implicación de Bin Salman en el asesinato del periodista crítico Jamal Khashoggi. La ONG Human Rights Watch (HRW) ha solicitado al gobierno de Argentina la detención del diplomático saudí por “crímenes contra la humanidad en la guerra de Yemen (…) La participación del príncipe heredero en la Cumbre G20 en Buenos Aires podría permitir que las víctimas de abusos que no lograron que se hiciera justicia en Yemen o Arabia Saudí, se pueda obtenerla en los tribunales argentinos”, afirman desde la dirección de HRW. El conflicto yemení es la otra pierda en el zapato del príncipe saudí. La monarquía del Golfo Pérsico lidera la coalición militar internacional en Yemen. HRW ha acusado a Arabia Saudita del bombardeo sobre población civil y el bloqueo de la entrada de alimentos por las ciudad portuarias del Golfo de Aden.

En principio, Argentina no detendrá al príncipe heredero porque goza de inmunidad diplomática al representar al país saudí. Pero, Bin Salman ha perdido el apoyo de las principales potencias -sobre todo, por el “caso Khashoggi”-. La premier británica, Theresa May, pedirá explicaciones al diplomático. Tras la polémica, la canciller alemana Angela Merkel paralizó la venta de armas a Arabia Saudita. Bin Salman tendrá el primer contacto en Argentina con el francés Macron; una primera oportunidad para ganarse la confianza de los aliados (algunos ex, y otros, aún socios comerciales) más reticentes con el príncipe heredero saudí.

En cambio, Trump mantiene el apoyo firme a Bin Salman (pese a las acusaciones de la CIA). El dirigente estadounidense luchará contra el poder legislativo de su país. El Senado de EEUU resolvió en la cámara, la retirada del país (al menos en la ayuda militar) de la coalición liderada por Arabia Saudita en Yemen. Sin embargo, la reunión entre el representante de EEUU y su principal aliado en Oriente Medio confirmará al presidente de Estados Unidos como el principal defensor del heredero saudí en Buenos Aires.

España es otro de los estados presentes en la cumbre que no ha ocultado la vinculación comercial ni las cordiales relaciones con los líderes de Arabia Saudita. “La delegación saudí será como cualquier otra delegación del G20 (…) Nos consta que ningún país haya pedido específicamente no coincidir con Bin Salman. (…) Vamos al G20 a Argentina. Arabia Saudí es miembro de pleno derecho del G20. Es un país con el que tenemos relaciones diplomáticas plenas y comerciales”, explican desde Moncloa. La foto del monarca español con las autoridades saudíes y las últimas declaraciones de Pedro Sánchez confirman la vinculación con Arabia Saudita, a pesar, de la retirada de apoyos de otros países europeos.

 

Putin, el otro eslabón perdido

Putin en Buenos Aires / Reuters

El presidente ruso, Vladimir Putin, también recibirá la reprobación de los estados de la Unión Europea y de Estados Unidos por el aumento de la endémica tensión entre Rusia y Ucrania en el mar de Azov. El pasado domingo la fuerza naval militar rusa disparó contra tres embarcaciones ucranianas, acusándolas de entrar en aguas internacionales rusas. El conflicto se saldó con la detención de más dos docenas de ciudadanos ucranianos.

La mayoría de potencias internacionales han defendido la postura de Ucrania, que acusa a Rusia de intensificar las maniobras y la presencia militares en las aguas compartidas por ambos países. La tensión se acentuó con la anexión de Crimea en 2014 por parte de las autoridades rusas. El choque más reciente surgió cuando el Ejecutivo de Moscú comenzó la construcción de un puente en el estrecho de Kerch (mar de Azor) para conectar el país euroasiático con Crimea.

Tras la escalada de tensión de los últimos días, Trump canceló la reunión bilateral que había acordado con Putin en Buenos Aires. El mandatario estadounidense anunció por Twitter la suspensión de la reunión, porque “los barcos y los marineros ucranianos no han vuelto a Ucrania desde Rusia”. A pesar de la postura inicial, el neoyorquino no ha descartado una nueva reunión “cuando el episodio ”. Putin se ha encontrado cerrada la puerta de Trump. También, la de algunos estados europeos. Merkel, una voz crítica con Moscú, podría reunirse con Putin para la solución del conflicto y la estabilidad del continente europeo.

No es la primera vez que Putin llega a un G20 en una posición de aislamiento. En la cumbre de 2014 -mismo año de la anexión de Crimea-, las potencias internacionales mostraron la disconformidad con el presidente ruso y eso provocó la marcha del “zar ruso” de la cumbre antes de que acabara (evidencia de la dificultosa relación del presidente de Rusia con la mayoría de representantes de los países y las organizaciones internacionales).

Xi Jinping-Trump: ¿solución a la guerra arancelaria?

Donald Trump y Xi Jimping en el G20 de 2017 en Hamburgo / Clarín

La reunión más esperada será el encuentro entre el presidente chino, Xi Jinping y su homólogo estadounidense. Donald Trump inició una guerra comercial basada en aranceles contra las principales economías mundiales -China se llevó los incrementos más duros-. El Ejecutivo chino actuó de la misma forma y, ahora, se complica la capitulación de alguno de los bandos.

El enfrentamiento entre ambas potencias económicas por la razón proteccionista provocó desavenencias en la cumbre de líderes del Pacífico (celebrada en octubre de 2018). La reunión finalizó (por primera vez en la historia de la Alianza Pacífica) sin una declaración conjunta por las discrepancias entre Washington y el gigante asiático.

Trump comenzó la política arancelaria contra China en julio. Después de cinco meses, el Gobierno estadounidense ha recaudado 250.000 millones de dólares y ha amenazado con el incremento de las tasas de las exportaciones chinas en EEUU. China respondió con una imposición arancelaria que superaría los 110.000 millones de dólares.

El neoyorquino siempre se ha mostrado más ágil en las conversaciones bilaterales que en los foros y los debates. Este es el punto optimista, junto con la predisposición de Xi Jinping de alcanzar un acuerdo comercial (acercaría las lejanas posiciones de ambas potencias). Sin embargo, Trump no cambiará fácilmente su impresión: él considera que otras naciones se han beneficiado del comercio de EEUU y está cómodo con la política comercial recaudatoria a las grandes economías.

 

Del NAFTA al USMCA: el nuevo tratado comercial para América del Norte

Posiblemente, la confrontación económica entre China y EEUU continúe tras la cumbre del G20. Trump se ha mostrado susceptible en el terreno comercial desde la llegada a la Casa Blanca. Sin ganas de alcanzar acuerdos y estrategias económicos a nivel global.

Pese a ello, se firmará el tratado de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México: el USMC (United States-Mexico-Canada Agreement). El nuevo acuerdo reemplazará el histórico NAFTA, que Trump suprimió desde el primer momento. El USMC no tiene la totalidad de las líneas definidas, pero regulará el comercios entre los tres estados de América del Norte. Los gobiernos norteamericanos han rechazado la redacción de algunos puntos para no perder oportunidades comerciales en la región; pero limarán asperezas en Buenos Aires y firmarán el tratado.

El USMC parece uno de los acuerdos más seguros y uno de los encuentros menos inquietantes en una ronda de contactos que brilla por la soledad y el aislamiento de la mayoría de los representantes de la diplomacia mundial. El foco mediático, las mayores cuotas de tensión y los candidatos a la reprobación del resto yacen en las figuras de Bin Salman y Putin. Aunque nadie está exento del reproche y la crítica (sino que se lo digan a Trump y a Xi Jinping).

 

 

 

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