La cosecha de odio Pawel Adamowicz, el alcalde de Gdañsk, la sexta mayor ciudad de Polonia y la mayor ciudad portuaria de este país, fue apuñalado durante un acto benéfico en u escenario, el último domingo trece de enero. Los médicos hicieron todo lo humanamente posible por salvar su vida, pero las heridas, una de ellas en el corazón, eran demasiado severas y el lunes a mediodía,  Pawel Adamowicz ha muerto.

Escrito por  Zuza Jaroszyñska

El asesino, tras cometer el crimen, se quedó en el escenario y a voz de grito proclamó sus razones para perpetrar este acto vil e inhumano. Ha sido detenido en situ.  Al día siguiente se declaró inocente del crimen. Llegaron noticias de su posible desequilibrio mental.

Esta es la noticia que recorrió el mundo. Permitan me ofrecerles un cuadro algo más completo de lo sucedido ya que fue sin duda un crimen político, terrorista, de odio, que no sólo destrozó una vida y una familia. Lo ocurrido partió los corazones de los polacos, ha cubierto de mugre la acción más pura y bella de este país pobre y tonto, que una vez al año alcanzaba una grandeza moral y humana a escala sin precedentes en el mundo. Pawel Adamowicz formaba parte de ello con amor y dedicación.

Para entender el verdadero alcance de esta tragedia es preciso saber que es la Gran Orquesta de la Ayuda Navideña.

Al principio de los años noventa Polonia era tan pobre que los hospitales infantiles no podían efectuar cirugías cardíacas por falta de equipamiento técnico. Entonces apareció Jurek Owsiak, un hombre corriente, vidriero de profesión, con una idea genial. Organizar una recaudación en toda Polonia con el fin de ayudar a equipar los hospitales infantiles. Aquel primer año juntamos el dinero suficiente para poder llevar al cabo 39 cirugías cardíacas en niños. Lo más increíble fue la respuesta del pueblo. Los que no podían aportar dinero, traían alguna joya, los niños reventaban sus huchas, el sentimiento de unidad y la grandeza de la acción fue enormemente edificante para un pueblo recién salido del horror comunista. Desde entonces la orquesta “tocó” 26 veces más, cada año batiendo su propio récord de recaudación. El trece de enero, en el momento del ataque a Pawel Adamowicz, lo recaudado eran más de 99.000.000 zl, que serían unos 25.000.000€. Recaudado en un solo día.

Hace 3 años, con la llegada al poder del partido político PIS ( Ley y Justicia), empezaron los problemas. PIS, un partido de extrema derecha, lleva al cabo una política racista,  machista, xenofoba, homofoba y, como no, ralla el fanatismo religioso. De hecho, Jaroslaw Kaczyñski, líder del partido, es uno de los patrocinadores de Ciudadanos, este partido español tan progresista y políticamente correcto. Pero en esencia PIS es un partido de gente muy pequeña de espíritu y mente, y muy, muy envidiosa. Atacaron a Owsiak sin perdón, jugando muy sucio, con la única intención de quedarse con el control sobre lo recaudado. Odio, mentiras, calumnias. Lo que hizo falta. PIS también tiene un “hermano pequeño”, un partido llamado Juventudes Polacas, que básicamente es un partido neonazi. El asesino de Adamowicz da el perfil a perfección. Sus palabras, lenguaje corporal y comportamiento tras el crimen son un calco de las maneras de esta “gente”.

Pawel Adamowicz tocó en la Orquesta desde el principio. El último día de su vida lo pasó en las calles de su amada Gdañsk, con una hucha en la mano, recaudando el dinero junto a otros cientos de voluntarios, haciendo que la magia de la bondad, unidad, generosidad, vuelva a las almas Polacas.

Es interesante saber que durante todo el día estuvo al alcance de cualquiera y que para un agresor sería mucho más fácil atacarlo en la calle que llegar a el en un escenario. De hecho el asesino accedió ahí con un pase de prensa que no se sabe aún de donde sacó.

Para los que llevan el odio a modo de bandera, la participación de Adamowicz en la Orquesta no era su único crimen. Demócrata y un hombre con el corazón en su sitio, hace más de 2 años, como alcalde de Gdañsk, firmó la declaración de la voluntad de acogida de los refugiados de guerra en su ciudad. Desgraciadamente solo fueron 11 los alcaldes polacos que firmaron semejante declaración.  Acto seguido, las Juventudes Hitlerianas,  perdón, Polacas, publicaron en las redes 11 certificados de defunción a nombre de estos alcaldes. Como causa de muerte figuraban frases como “murió por traidor a su patria”. La semana anterior de morir asesinado, Pawel Adamowicz supo que la fiscalia archivó el caso de los  certificados de defunción,  en plan aquí no ha pasado nada.

Durante años fue blanco de ataques verbales, escritos, amenazas, insultos. La televisión pública tvp1 fue uno de los canales de mayor escarnio dirigido a Adamowicz. Tvp1 a efectos reales  es un canal de propaganda y manipulación mediática de  PIS.

No afirmo que el asesino actuó por cuenta de PIS. Aunque sea un perfecto representante de la mentalidad de esta gentuza. Sí afirmo que PIS es moralmente responsable de este asesinato, por fomentar el odio, por tener entre sus diputados a los acosadores más violentos , por permitir una impunidad total de un acoso claramente criminal, alentarlo de hecho.

No afirmo que el asesino actuó por cuenta de Juventudes Polacas, no hay pruebas de ello.  No obstante los hechos son estos.

Uno: atacó en el lugar menos lógico para el y el más lógico para convertir su crimen en una declaración política y un acto de terror.

Dos: tras el ataque permaneció en el escenario y mientras los presentes intentaban socorrer a Pawel Adamowicz, declaró en voz de grito que mató a Adamowicz por estar este afiliado (hace años) al partido político PO  (plataforma ciudadana).

Tres: su lenguaje corporal era una declaración en sí.  Ergido, lleno de orgullo, alardeando,  el típico machito agilipollado actuando ante el selecto público de sus semejantes, que seguro le creerán un héroe.

Cuatro: es harto inverosímil que un personaje así consiga por sus propios medios un pase de prensa para así acceder al escenario. Parece que el pase es una falsificación.

Pawel Adamowicz ya no está. Es una perdida irreparable para su familia, para su ciudad, de la que fue alcalde elegido y reelegido por más de 20 años. Es una erida abierta en el corazón de la democracia polaca. Pero esto es “solo” el principio de la tragedia. Unas horas después de la muerte de Pawel Adamowicz, Jurek Owsiak, el perpetuo  del acontecimiento más hermoso y solidario, la Gran Orquesta de la Ayuda Navideña, ha presentado su resignación del cargo del presidente de la fundación. Fue víctima de azuzamiento durante años pero pudo con ello gracias a la fuerza que le daba el maravilloso e increíble espiritu de la Orquesta. Pero esta vez el cuchillo se clavó  en el corazón mismo de su amada Orquesta, en medio de estallido de amor y bondad.

Lo culparon de la muerte de Adamowicz. PIS comentó que la seguridad de evento no era la adecuada.

Polonia ha perdido. Polacos destruyendo a polacos. En el mundo de hoy la bondad pierde contra la ignorancia, el odio y envidia. I no parece que vayamos a escarmentar.

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