La caída de Trump es buena para el mundo

La crisis sanitaria y económica del Covid-19 ha mostrado una evidencia presente desde hace tiempo en la geopolítica: la ausencia de un liderazgo mundial. En los últimos años se ha producido una regresión de la cooperación multilateral, o como mínimo, de un pensamiento común, y se ha abogado por el empoderamiento de los estados y el cierre de las mentes colectivas hacia un individualismo nacionalista. El presidente de los Estados Unidos ejemplifica mejor que nadie esta involución.

Donald Trump, simboliza muchas cosas y ninguna tiene una utilidad para la mejora de los ciudadanos y las ciudadanas del planeta: el negacionismo ante cambio climático, el neoliberalismo más afín a las mayores fortunas, la defensa abierta racismo, el apadrinamiento de la misoginia, y estos días, la particular gestión de la epidemia en el país que incomprensiblemente gobierna.

¿Qué adjetivo le calificaría mejor? No hay duda: mentiroso. Durante algo más de tres años, el mandatario no ha contado una sola verdad. Los embustes y las falacias han protagonizado su trayectoria tanto empresarial como política. Cuando le desmontan los engaños, incluso desde su propio grupo de trabajo, tira de sarcasmo o de acusación de conspiraciones progresistas como la que ha pronunciado contra sectores de la prensa estadounidense estos días.

El viernes, Trump anunciaba su nueva propuesta en la lucha contra la pandemia: ingerir o inyectarse desinfectante. Permanentemente, el magnate siembra la duda sobre si es bobo o se lo hace. Sus comparecencias lo confirman: ambas cosas. Poco tiempo después de la medida estrella, la comunidad científica estadounidense realizó un contra mensaje para salvar las vidas de los individuos que hicieran caso a semejante demencia.

Centenares de heridos por el uso de desinfectante: la mayoría en la zona de Nueva York. El Centro de Control de Envenenamientos de la ciudad neoyorquina recibió decenas de llamadas por la exposición a desinfectantes. El día anterior, la Administración de Alimentos y Medicamentos y algunos médicos expertos ya advertían las graves consecuencias para el organismo.

Además, miembros del grupo de trabajo de la Casa Blanca, la Agencia Estadounidense del Medicamento, el Departamento de Salud de Nueva York, el Centro Médico de la Universidad de Columbia, el Estado de Maryland (con una alerta de emergencia) e, incluso, Reckitt Benckiser (la compañía que fabrica el desinfectante Lysol) comunicaron también el peligro del consumo de esta sustancia.

El caso es que el mandatario nunca ha mostrado una labor proactiva de enfrentamiento al virus. Los países europeos más afectados sufrían las consecuencias de años de recortes y una dubitativa gestión del presente. Estos estados habían pagado el pato. Estados Unidos gozaba de tiempo extra para afrontar el Covid-19: unas tres semanas de ventaja con respecto al viejo continente. Como en las cuestiones climáticas, Trump se armó de negacionismo y no hizo absolutamente nada. Para cuando se dio cuenta de lo que realmente significaba su inacción, miles de personas estaban contagiadas y Nueva York se había convertido en epicentro mundial de la pandemia.

Durante más de tres años de mandato, Trump ha tenido que elegir entre mirar por los más de trescientos veintiocho millones de personas que habitan en Estados Unidos o el agasajo de su base electoral y el gran empresariado. Nunca ha tenido dudas y ha optado por el segundo grupo (LADILLO)

A principios de semana, el presidente anunciaba el cierre de las fronteras a los migrantes durante sesenta días. Indirectamente, les culpa y pretende demostrar que el país ganará en supuesto seguridad. Esa maniobra carece de credibilidad con prácticamente un millón de contagiados y fosas comunes cavadas cerca del emblema del sueño americano. Pero, no sobreestimemos la inteligencia del votante medio estadounidense ni la capacidad de Trump para aprovecharlo.

El discurso antimigración se convirtió en la piedra angular de su anterior campaña electoral. Como buen empresario sabía y sabe perfectamente que la migración supone el motor de la industria y la economía del país. Sin embargo, le resulta más factible liderar un relato basado en el racismo y el odio.

Trump se convirtió en un símbolo del supremacismo blanco contemporáneo, protagonista en la política internacional desde entonces. La misma verborrea es la única opción para “limpiar” su desbordamiento ante la crisis sanitaria. Lejos de ayudar a salvar vidas, usa la lucha contra el Covid-19 como propaganda electoral para los comicios presidenciales de noviembre y no ha cambiado una coma de su anterior puesta en escena.

La misoginia. Su incompetencia para la mayoría de cuestiones políticas ha desviado el foco del desprecio que el neoyorquino profesa continuamente contra el género femenino y los colectivos LGTBIQ. En sus intervenciones, el presidente se ha mofado de las denuncias que muchas mujeres han hecho públicas. Además, Trump ha protagonizados varios escándalos acusado de silenciar personas con las que supuestamente había intimado. Y, especialmente, marca el proseguimiento de la idea del estereotipo que reino en Occidente: hombre y blanco.

El cambio climático. Lo ha definido como una invención china. Sacó a Estados Unidos del Acuerdo de París y ha basado gran parte de su política económica en la recuperación de industrias altamente contaminantes como la del carbón, la del cemento y las refinerías. Junto con su homólogo brasileño, Jair Bolsonaro, han creado una cruzada con la sostenibilidad del planeta.

La medida propuesta contra el Covid-19 es únicamente la punta del iceberg. Una más. Por eso, en la caída de Trump subsiste la mejoría para el mundo. Para la geopolítica mundial. Para la cooperación entre estados. Para no ingerir o inyectarse desinfectante en el cuerpo. Para luchar contra la intolerancia, el odio y el racismo. Para los derechos de las mujeres. Para salvar el planeta. Para tener un futuro mejor.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recibir las ultimas noticias


Email address
Seguro y libre de spam...