El Mediterráneo es una zona diversa y transversal

Sandra Sitges Ramos

Buenos días. Hoy entrevistamos a Lola Bañón Castellón, reconocida periodista internacional y exdirectora del Consejo Consultivo de la Fundación ACM (Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo). Actualmente, sigue participando en el Consejo Consultivo ACM y ejerce de docente en la UV (Universidad de Valencia).

En primer lugar, muchas gracias, Lola, por tu participación en el Premier cours d’été sur les migrations en Méditerranée occidentale, centrando tu intervención en el empoderamiento y riesgo en el proyecto migratorio de las mujeres del Mediterráneo.

Es un gran placer poder entrevistarte, dada tu experiencia en periodismo internacional y en tus funciones ejercidas como miembro del Consejo Rector del Instituto Valenciano de Cultura (IVAM).

Como directora de la ACM, proclamaste que la defensa de las personas migradas debe hacerse con la visibilización de la sociedad civil de las dos bandas del mediterráneo, para así construir democracias sólidas. También consideras indispensable el fomento de la cultura.

 

– ¿De qué manera la cultura ayuda a sostener los derechos humanos?

Los derechos humanos no son axiomáticos, son una convención. Gracias a la cultura se puede mantener el sistema de valores que corresponde a los derechos humanos, que se sostienen siempre de manera precaria o amena. La cultura también permite romper con la idea del uso de la fuerza, facilitando el convencimiento y la difusión de esos valores. Se trata de un egoísmo funcional, porque la cultura no es natural. Sin embargo, la cultura nos ayuda a romper con el sistema de valores imperante.

 

Expresas la importancia de romper con el discurso único del mundo occidental. Afirmas que las sociedades son profundamente plurales y que se debe dar visibilidad a este hecho.

– ¿Qué discurso único del Mediterráneo consideras que es mejor para asegurar una convivencia común y buena para todas las personas?

El Mediterráneo es una zona diversa y transversal. Tenemos que entenderlo como un lugar crítico, porque en él se desarrollan todos los conflictos existentes. Actualmente, nos encontramos en un momento de tensión, y este hecho nos permite repensar modelos para crear un nuevo discurso transversal con referencias medioambientales y de género. Para ello, debemos entender que las civilizaciones mediterráneas tienen una manera particular de ver la vida: con un ritmo pausado y sostenible, acorde al entorno natural. La mediterránea es una zona de convivencia, plural y con un modelo de vida sostenible e integrador que se adapta al clima.

 

Recalcas que en los momentos de crisis se acentúa la discriminación y la intolerancia.

– ¿Crees que la perspectiva de género es un tema prioritario para los gobiernos de ambas partes del Mediterráneo occidental?

Hay diferencias por lo que refiere a dar prioridad a la perspectiva de género. El patriarcado nos ofrece una visión de género objetiva, que engloba la mayor parte del mundo. Sin embargo, existe una diferencia entre la normativa de los países del norte y la de los países del sur. Los países del sur de la mediterránea tienen mucho que trabajar para asegurar una igualdad de género: solo necesitamos fijarnos en la brecha de género en Túnez para darnos cuenta de este hecho. Uno de los factores es la lectura tradicional de las religiones monoteístas, que sitúa a la mujer en un espacio inferior.

Sin embargo, nos encontramos en un buen momento para reconsiderar la perspectiva de género: debido a la crisis, la diferencia demográfica entre el norte y el sur y la escasez de recursos, podemos permitirnos mejorar el mundo. Necesitamos dar a las mujeres el lugar que merecen, revalorando su relación con la naturaleza, su adaptación i creaciones culturales: se trata de una cuestión igualitaria. En este sentido, España es un país de referencia.

Con esto quiero decir que necesitamos la cooperación. La política que implica la fuerza no es sostenible. La Resolución 1325 de Naciones Unidas permitió una nueva mirada en posibilitar que las mujeres participen de la resolución de conflictos. Las mujeres han desarrollado otros recursos sociales e históricos para aplicar justicia a largo plazo.

 

Aunque consideras que una proporción muy elevada de refugiados son refugiados medioambientales, también hay mujeres migrantes por cuestiones de identidad de género, que huyen de sus lugares de origen porque no son aceptadas socialmente.

– ¿De qué manera viven la indefensión las mujeres migrantes del Mediterráneo occidental? ¿En qué momento pueden acceder a los recursos que les permitan mejorar su situación?

Las mujeres sufren una situación de vulnerabilidad. Normalmente, emigran por motivos familiares. Se responsabilizan de enviar remesas, de mantener una conducta moral y de asegurar el mantenimiento de la familia. Se les imposibilita construir nuevas vidas, muchas veces dejando sus hijos en los países de origen. Además, muchas mujeres huyen de la discriminación y la violencia social, para salvar la vida en casos de maltrato.

También existe una persecución política por parte de los estados. En el Mediterráneo este hecho es menos común que en otras partes del mundo, pero sigue siendo problemático. Para muchas personas, declararse transexual o lesbiana, sobre todo en el África subsahariana, implica riesgo de muerte. Las mujeres migrantes reciben ayuda en entrar a Europa, pero la atención a las personas inmigrantes no es una prioridad política: existen instituciones y partidos políticos de extrema derecha con discursos racistas. No obstante, hay organizaciones y particularidades que se esfuerzan en cumplir los derechos humanos.

 

Consideras que una sociedad evolucionada es una sociedad que respeta los derechos de las mujeres. Afirmas que en los últimos años, el estatus de las mujeres en Marruecos ha experimentado avances importantes y poco a poco ha provocado cambios en su condición.

– ¿Cuáles son los retos de género que tienen las mujeres del África noroccidental?

Las mujeres del África noroccidental tienen que organizarse para continuar con el proceso de empoderamiento, considerando que este proceso no es lineal: cada mujer tiene dificultades y rechazo en sus luchas. Es por este motivo que se necesita un entorno de apoyo considerable. Se paga un precio por el empoderamiento. Un ejemplo de la organización de las mujeres lo encontramos en Túnez, con mujeres muy organizadas (factor esencial para incidir políticamente). Sin las mujeres, la revolución de Túnez no hubiese sido de esa manera.

Desde la otra banda del mediterráneo hay que dar apoyo a las iniciativas existentes. Hay que dar apoyo moral, económico, de referencia y de contrato. Se necesita una política de movilidad, mejorando las condiciones de VISA: para defender las mujeres que sufren la violencia estructural, para que puedan hablar con otra gente y compartir experiencias.

 

Con todo, la crisis económica ha llevado a la pobreza a millones de personas, privadas de información y sin tratamientos médicos, perdiendo la mayoría de los derechos de los que disponían.

– ¿Cómo viven las mujeres la migración de sus hijos para buscar una vida mejor? ¿Es la violación física hacia mujeres migrantes una realidad permitida por las instituciones?

Para las mujeres, la migración de sus hijos es una cosa horrible. Lo es porque no hay comunicación: los migrantes no tienen móviles ni dinero. Hay gente que tarda un año en llamar y eso provoca una angustia terrible. Si tienen suerte, algunas madres recibirán noticias de sus hijos. Se provoca una desestructuración familiar enorme, con un dolor muy grande.

Desde la ribera norte, se desvalorizan las madres del sur, que tienen que cumplir el mandato de género: con una buena conducta moral y obligaciones familiares. Se conocen las violaciones hacia las mujeres migrantes por parte de compañeros y fuerzas de seguridad, pero no se interviene.

 

En la entrevista VIU, durante la celebración del II Congreso Internacional de Criminología y Derechos, consideras que la perspectiva de género es un recurso fundamental para imaginar otro mundo. Afirmas que las relaciones internacionales están sujetas a un sentimiento de emergencia por el cambio climático, que ha modificado la agenda política. Reivindicas la necesidad de incorporar a las mujeres en los lugares de decisión.

– ¿Qué nueva visión del mundo pueden aportar las mujeres?

La perspectiva de género defiende el valor de la igualdad. Las mujeres optan por la negociación, por la escucha, por la igualdad de opinión. De otra manera, se lleva implícita la violencia. Las mujeres optan por crear un ambiente de relación, orientando los recursos hacia el compartir, con construcción en los conflictos. La violencia es una cadena inacabable.

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