Informe. El terrorismo blanco

Enumeración y análisis de los últimos ataques y los casos más destacados del supremacismo armado de extrema derecha con ideología racista, xenófoba, judeofoba, antimusulma y anticomunista en Europa y Estados Unidos

El terrorismo blanco está presente en Europa occidental, Estados Unidos y, también, en Oceanía. El ataque supremacista de Christchurch -Nueva Zelanda- a las mezquitas de la avenida Deans y la de Linwood se saldó con 50 muertos y múltiples interrogantes por el auge de la corriente más violenta de la extrema derecha (far-right)

Esta manifestación ideológica ha crecido y se ha institucionalizado. Tiene presencia en parlamentos de países de Europa Occidental y fuerza en estratos importantes de la población de los países norteamericanos, europeos y oceánicos. El crecimiento no solo se debe entender desde el ámbito político y diplomático. La fuerza de la derecha radical también reside en la violencia, la respuesta armada y el terrorismo.

Aparentemente, los perfiles son simples: “lobos solitarios” que planean atentados u individuos pertenecientes a organizaciones fascistas y racistas, muchos con problemas mentalessegún un informe de la BBC-. Seres con un mismo patrón. Sin embargo, hay bastantes diferencias entre las naturalezas de cada extremista. La clasificación más conocida es la que distingue entre supremacistas blancos y antigubernamentales. (posteriormente se desarrollarán ambos términos). Ambos perfiles necesitan un enemigo común (como lo requiere cualquier grupo terrorista o un Estado) . Se simplifica y no se percibe la complejidad de personalidades. Las causas de los asesinatos de la extrema derecha son plurales y diversas.

Los objetivos o motivos que empujan a estos individuos guardan valores raciales e ideológicos. Una profunda xenofobia e islamofobia (aunque también judeofobia, homofobia, etc.) agrupa a la derecha radical. El odio se fomenta a través de las plataformas online y las redes sociales, que convierten en una de las principales fuentes de financiación. En los portales, publican la mensajería de extrema derecha para influir a los ciudadanos de, básicamente, América del Norte y Europa Occidental. Todo lo mencionado se alimenta de un nacionalismo -blanco y supremacista- de extrema derecha (con ideología antimusulmana) que significa la piedra angular de los valores de la “far-right”.

Las ideas de Joseph de Maistre

Joseph de Maistre

A pesar de que la “extrema derecha” como neologismo y concepto “político” no nacería hasta el siglo XX, las raíces de este pensamiento nacieron en un pasado más vasto.

Los valores ideológicos de esta corriente se asentaron con la figura del teórico saboyano Joseph-Marie, conde de Maistre. Nació en el Reino de Cerdeña y mostró un pensamiento conservador contrarrevolucionario durante las últimas décadas del siglo XIX. De Maistre se mostró contrario a las bases de la Ilustración (causante del desorden social) y la Revolución francesa.

La polarización entre los monárquicos (aliados con los conservadores) y los liberales durante el final del siglo XVIII y el XIX sirvió a ensayistas como de Maistre para combatir la izquierda y fomentar la proliferación de grupos de derecha radical, sobre todo, en Francia e Italia.

Las ideas del autor se centraban en la Providencia como elemento básico para explicar la creación de la naturaleza y la sociedad. Esto es, situaba a Dios en el centro: dueño de la perfección; el bien (el mal era del hombre), y la justicia. Por tanto, de Maistre hizo una fuerte oposición al pensamiento de René Descartes ya que creía que el racionalismo no era necesario y la perfección del ser había desaparecido tras el pecado original.

Para el saboyano, el Papa tenía la función de liderar el combate contra la decadencia, a la que se enfrentaría la humanidad. Además, defendía la Inquisición española y se dio a conocer con la frase “cada Nación tiene el gobierno que se merece».

El nacimiento del término “ultraderecha” y/o “extrema derecha”

La ideología política de la extrema derecha y su desarrollo hacia el terrorismo supremacista blanco se consolidó en los lugares con una fuerte presencia del fascismo, el racismo o una ideología nacionalista de índole semejante. Las ideas actuales se alimentan de las bases de las doctrinas propagadas por Adolf Hitler (nazismo) y Benito Mussolini (fascismo). Y, en menor medida, de la doctrina franquista de Francisco Franco (y la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera). Es decir, dirigentes dictatoriales que impusieron sus ideologías y que algunos luchan aún por mantenerlas, en la actualidad, a través de la xenofobia, la islamofobia y la homofobia, entre otros prejuicios, y delitos. Las décadas más duras fueron las posteriores a la Segunda Guerra Mundial -período de la Guerra Fría-. Pasados los años 80, la distensión se estableció hasta la última década, sobre todo, en Europa Occidental. Eso no quiere decir que no hubieran atentados.

A pesar del caso de Estados Unidos, país con un racismo estructural e institucionalizado, el origen político del terrorismo de extrema derecha proviene de Alemania, Italia y el Estado español. En algunos casos, estas organizaciones han contado con el apoyo y la legitimidad de los estados y sus servicios de inteligencia. La impunidad y los intereses les han hecho prosperar y llegar con vida a la actualidad.

Alemania. El país que perdió dos guerras mundiales y vivió el auge y la consolidación en el poder de Adolf Hitler. Los grupos neonazis tienen una presencia cada vez mayor. Se les presupone un anhelo al Fürher y su doctrina. Incluso, se han institucionalizado con el partido Alternativa Para Alemania. De hecho, la sombra del nazismo es alargada y la extrema derecha ha gozado de privilegios de los servicios de inteligencia -tanto durante la República Federal Alemana, como en los años de la Alemania unificada-.

Ataque al Oktoberfest de Munich / El Confidencial

El 26 septiembre de 1980 una bomba explotó durante la celebración del Oktoberfest en Múnich. Trece personas murieron y otras 200 resultaron heridas. Se reconoció a Gundolf Köhler como autor del atentado. Köhler, que pereció en el ataque, era un radical de extrema derecha vinculado a agrupaciones neonazis.

Clandestinidad Nacionalsocialista (CNS) es otro de los ejemplos más destacados del terrorismo de extrema derecha en Alemania. CNS operó entre 1998 y 2011. Se le atribuye ataques como los “asesinatos del Bósforo”: nueve migrantes -ocho turcos y un griego-. Los homicidios tuvieron lugar entre 2000 y 2006. Una comisión parlamentaria del Bundestag descubrió varios casos en los que los servicios de seguridad ocultaron lo que sabían sobre el grupo. La inacción les llevó a no detener los actos de este grupo durante años. El 11 de julio de 2018 la Audiencia Territorial de Múnich condenó a cadena perpetua a Beate Zschäpe, única superviviente de la CNS.

Además del la herencia nazi, en la República germana existen diferentes casuísticas para abrazar la far-right como la inestabilidad de las “dos Alemanias” -la República Democrática Alemana (RDA) y la República Federal Alemana (RFA)-. La extrema derecha en el país ha mostrado una vinculación férrea con este período. Muchos individuos resentidos por el castigo de las potencias aliadas y por el régimen de la RDA, construyeron, con el paso de los años, un rencor hacia el gobierno de la Alemania Democrática, de ideología comunista. La gente salía hacia la RFA, capitalista, y a otros países vecinos.

Por último, el componente migratorio ha jugado un papel determinante en el auge del extremismo violento. Históricamente, la gran cuota de ciudadanos turcos, además, de la política alemana tras la crisis de refugiados (2015) han generado una creciente islamofobia en el país.

Según el Informe de 2017 sobre la protección de la Constitución (alemana) por parte de la agencia de inteligencia nacional alemana, Verfassungsschutz o BfV, se habían cometido “1.054 actos de violencia de extrema derecha en Alemania en 2017”.

Italia. Durante la Guerra Fría, el país transalpino sufrió dos atentados de la extrema derecha en el marco de la Operación “Gladio”. Gladio fue una trama dirigida por la OTAN y la CIA en el liderazgo de naturaleza anticomunista. Luchaban contra la posible “invasión” de la Unión Soviética en Europa Occidental. También, la campaña da nombre a las organizaciones paramilitares que integraban el conjunto.

¿Por qué a la inteligencia estadounidense y al MI6 británico le interesaba Italia? Durante los “anni di piombo”, “años del plomo” italianos, el país vivía bajo una “estrategia de tensión”. Dicha táctica surgió para ayudar a un régimen eventual neofascista a desalojar al Partido Comunista Italiano del Gobierno.

En 1969, 17 personas murieron y 88 resultaron heridas en el atentado de Piazza Fontana en Milán. Tres bombas explotaron en Roma y la ciudad milanesa. La OTAN había reclutado a neofascistas para acabar con líderes y grupos anarquistas.

Estación de tren de Bolonia el 2 de agosto de 1980 / El País

Once años después (1980), Italia sufrió el atentado más grave en su territorio desde la Segunda Guerra Mundial: 88 muertos y más de 200 heridos. Una maleta estalló en la sala de espera de la estación de trenes de Bolonia. Se inculpó a Ordine Nuovo, organización de extrema derecha, de la autoría del atentado. Además, dos miembros del SISMI (servicio secreto militar italiano), y Licio Gelli (Venerable Maestro de la Logia Masónica Propaganda Due, P2) dificultaron la investigación y se les imputó. Además, esta orden masónica estuvo detrás de la organización de actos terroristas en Italia y Argentina.

Gladio también operó en Bélgica, Suiza, Turquía, entre otros países.

En los últimos seis meses, dos hechos han sucedido en el país transalpino. En septiembre de 2018, militantes de Casa Pound, grupo neofascista, con vínculos con los extremistas españoles de Hogar Social, agredieron a Eleonora Foenza, eurodiputada, y Antonio Perillo, asistente de Foenza, después de una manifestación antifascista en Bari.

En febrero de 2019, Luca Traini, excandidato y militante de la Liga Norte, hirió, por arma de fuego, a seis personas originarias de Mali, Nigeria y Ghana, en la ciudad de Macerata. Cuando la policía le dio el alto, Traini salió del vehículo con una bandera italiana al cuello y gritó “Viva Italia”, mientras hacía el saludo fascista.

Estado español. Con la muerte de Francisco Franco, los séquitos del franquismo anhelaban una continuación del régimen, ya sin el caudillo. Tras la pérdida de poder, la extrema derecha armada se organizó para recuperar el proyecto dictatorial en el período conocido como “terrorismo tardofranquista”. El neologismo responde a una serie de grupos que se crearon entre 1975, muerte de Franco, y los años 80, período de la “Transición”. De ideología neofascista y embrionario del terrorismo de Estado, los conjuntos destacaban por la violencia política en sus acciones. Buscaban una vuelta a las décadas anteriores y tenían miedo a una respuesta comunista.

La Matanza de Atocha (1997) fue uno de los atentados más conocidos del terrorismo tardofranquista. Miembro de Fuerza Nueva asesinaron a cinco abogados / El País

Entre los principales grupos destacaron: Batallón Vasco Español (BVE); Alianza Apostólica Anticomunista o Triple A; Fuerza Nueva; Antiterrorismo ETA (ATE); Acción Nacional Española (ANE); Grupos Armados Españoles (GAE), y Guerrilleros de Cristo Rey. La mayoría se diluirían tras el golpe del 23-F (1981) y muchos pasarían a formar parte de las primeras unidades de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), el terrorismo de estado español.

Afortunadamente, los años del terrorismo de ultraderecha español pasaron. Sin embargo, operan, desde el tejido asociativo y mediante ayudas del “Estado», diferentes grupos de extrema derecha como son Falange, Hazte Oir, la Fundación Nacional Francisco Franco y Hogar Social. Este último, atacó con bengalas la Mezquita de la M-30.

La extrema derecha en los índices globales terroristas y su cuestionamiento

Global Terrorism Index 2018

Según el estudio “Global Terrorism Index 2018. Measuring the impact of terrorism” (GTI, a partir de ahora), la amenaza del terrorismo político de extrema derecha va en aumento. «Hubo 65 muertes por terrorismo de extrema derecha en 113 ataques de 2013 a 2017. De ellos, 17 muertes y 47 ataques ocurrieron solo en 2017. En Europa occidental, hubo 12 ataques en el Reino Unido, seis en Suecia y dos en Grecia y Francia. En EE. UU, 30 ataques en 2017 que causaron 16 muertes. La mayoría de las acciones fueron llevadas a cabo por actores aislados con creencias de extrema derecha, nacionalistas blancos o antimusulmanes».

En el período 2013-2017, 65 personas murieron por acciones de la extrema derecha en Estados Unidos y Europa Occidental: 49 en Estados Unidos, según el Índice y 17 de ellas en 2017.

En Nueva Zelanda, 50 víctimas. El ataque del 15 de marzo de, 2019, a las mezquitas de la avenida Deans y de Linwood es el acto perpetrado por el terrorismo blanco más alarmante desde los atentados del 22 de julio de 2011 en Noruega, donde murieron 77 personas.

El GTI muestra unas cifras importantes, pero cuestionables, al menos, en el caso de EEUU. La violencia racial estructural e intrínseca en la policía y los estratos políticos y sociales no responde a los números publicados.

A nivel global, las muertes por terrorismo han descendido año a año. 10 países -todos en África, Oriente Medio y Asia del Sur- agrupan la mayoría de defunciones por este motivo. “Las muertes están (cifras de 2017, publicadas a finales de 2018 por GTI) un 44 por ciento por debajo de su máximo en 2014 (gran año de Islamic State)”.

Sin embargo, el terrorismo de extrema derecha no ha seguido la tendencia. Como indica el GTI, El número de muertes por terrorismo asociado con grupos de extrema derecha e individuos supremacistas se ha triplicado entre 2014 y 2017”.

La siguiente tabla presenta las muertes y los incidentes del terrorismo de la derecha radical desde 2002 hasta 2017. El año 2017 fue el segundo más letal para América del Norte en relación con la violencia de la extrema derecha, con 16 muertes en 31 incidentes. El más destacado fue el asalto armado a una mezquita en la ciudad de Quebec: 6 muertos. El número de ataques en Europa Occidental también ha aumentado. En el período 2002-2014 se produjeron 20 ataques; en el trienio 2014-2017, 61 incidentes (37% del total de altercados).

Tabla (Far-right). Terrorismo de extrema derecha (muertes e incidentes), 2002-2017 (GTI)


Muertes (incidentes) Muertes (incidentes) Muertes (incidentes)
Año Europa Occidental América del Norte Total
2002 0 (0) 0 (1) 0 (1)
2003 0 (2) 0 (0) 0 (2)
2004 0 (0) 0 (3) 0 (3)
2005 0 (1) 0 (2) 0 (3)
2006 0 (0) 0 (4) 0 (4)
2007 0 (1) 0 (1) 0 (2)
2008 0 (0) 0 (2) 0 (2)
2009 0 (3) 2 (3) 2 (6)
2010 0 (0) 4 (3) 4 (3)
2011 79 (4) 0 (0) 79 (4)
2012 0 (0) 7 (10) 7 (10)
2013 1 (6) 0 (3) 1 (9)
2014 0 (3) 11 (7) 11 (10)
2015 4 (16) 22 (10) 26 (26)
2016 11 (17) 0 (6) 11 (23)
2017 1 (28) 16 (31) 17 (59)
Total 96 (81) 62 (86) 158 (167)

Los atentados organizados por la extrema derecha han aumentado en los últimos años. El cambio de tendencia surgió a partir del curso 2014-2015, años de la mayor presencia de ISIS en Siria e Irak y de la crisis migratoria en Europa. Ambos factores potenciaron en los ciudadanos europeos y norteamericanos extremistas una ideología antimusulmana.

Estados Unidos. El supremacismo que no muestran los índices ni los medios de comunicación

Los extremistas en Estados Unidos son los principales causantes del terrorismo local y la mayor amenaza para la seguridad de la sociedad en su conjunto y para los colectivos maltratados sistemáticamente. Un pequeño grupo de supremacistas ha cometido los atentados; pero, sin organización y por cuenta proia.


Informe«Una lucha oscura y constante: 25 años de terrorismo de extrema derecha»

El informe «Una lucha oscura y constante: 25 años de terrorismo de extrema derecha» de la Liga Antidifamación señala los 150 casos de ataques de supremacistas blancos y movimientos antigobierno desde 1993. En un país con la problemática de los permisos de armas y la precocidad con la que se pueden adquirir, las cifras de GTI resultan extremadamente bajas.

Según la Liga Anti-difamación (ADL), 275 personas murieron en ataques terroristas cometidos por la extrema derecha en Estados Unidos entre 2007 y 2016. La diferencia entre ambos índices es qué se considera ataque terrorista.

La autoría del 75% de los atentados cometidos en EEUU por el supremacismo ha recaído en dos grupos: los supremacistas blancos y los extremistas antigubernamentales. También, son responsables de los ataques individuos clasificados como antimusulmanes, antiaborto y antimigrantes; pero, en menor medida. Dentro del supremacismo blanco se encontrarían los colectivos neonazis, skinheads, el Ku Klux Klan o sectas religiosas cristianas.

Los antigubernamentales responderían a un perfil de soberanos y grupos de protestas. Los segundos se denominan supremacistas blancos basándose en el movimiento “patriota”-.

“La tendencia «patriota», se remonta a mediados de la década de 1960. Fue a mediados de la década de 1990 cuando pasó a convertirse en una importante amenaza terrorista doméstica”, apuntan desde la Liga Antidifamación.

Incidentes del terrorismo de extrema derecha en Estados Unidos entre 1993 y 2017 («Una lucha oscura y constante: 25 años de terrorismo de extrema derecha» )

Según los datos de este segundo Informe, las principales víctimas de los ataques en EEUU fueron: miembros gubernamentales o relacionados con la seguridad -66 casos-; las derivadas de actos racistas -38-; motivos religiosos (Islam o Judaísmo) -32-. Entre 2002 y 2008, las cifras de muertes por estas cuestiones se redujeron considerablemente hasta la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, cuando aumentaron de nuevo. Los datos del gráfico no tienen en cuenta la violencia policial. Si fuera así, el componente racial escalaría hasta la primera posición. Según The Guardian, 169 personas murieron desarmadas por la brutalidad policial en 2016 y 234 en 2015.

El atentado más grave del terrorismo de extrema derecha en territorio estadounidense fue el sucedido en la ciudad de Oklahoma en 1995. El extremista antigubernamental Timothy McVeigh detonó un camión bomba en las cercanías en el Edificio Federal Alfred P. Murrah. Murieron 168 personas y alrededor 600 resultaron heridas.

Atentado de Oklahoma en 1995 y Timothy McVeigh

El último caso destacado, por la repercusión posterior, sucedió en el ataque a una sinagoga en Pittsburgh, Pensilvania. El 27 de octubre de 2018, Robert Bowers, pistolero antisemita, mató a 11 personas.

El racismo y la supremacía blanca son problemas crónicos y atemporales de la sociedad estadounidense. Además, se añaden a ambas cuestiones la judeofobia, la islamofobia y una ideología antimusulmana arraigada entre algunos sectores de la población, sobre todo, a partir desde el 11-S.

El terror blanco en Estados Unidos aumenta y aporta la cuota de víctimas más alta de la violencia ejercida por la extrema derecha en el mundo. Si las administraciones no lo ven como una amenaza real, el peligro y las muertes sucederán progresivamente.

Europa. Todo puede ir a peor

En el continente europeo, el legado de los fascismos y totalitarismos se extendió de manera activa y pública durante varias década, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, la mayoría de los extremistas han estado catalogados bajo la etiqueta de grupos neonazis. Algunos continúan bajo estos colectivos pero hay una tendencia creciente hacia el “lobo solitario” y el personaje antigubernamental, fenómeno destacado en EEUU desde los años 90.

Manifestación de extrema derecha (mensajes contra la migración) como reacción a la crisis migratoria / Foreign Policy / AFP

A partir de finales de los años 80 y principios de los 90, la situación y la tensión se estabilizó tras caída de la URSS. El período de relativa estabilidad llegaría hasta finales de 2008 con la crisis financiera.

Pero, sobre todo, el 2014 fue el año que cambió el equilibrio de ideologías, para mal, y, de nuevo, despertó a la derecha radical. La crisis migratoria y la poca habilidad de Europa para solventarla ha despertado la connotación racista y xenófoba de algunos ciudadanos hasta el punto de alimentar a los supremacistas. Además, la far-right se ha organizado: ha llegado a una cantidad ingente de parlamentos de estados europeos y ha aumentado los ataques. El anticomunismo se ha convertido en antiinmigración, antimusulmán y, en algunos caso, hasta euroescepticismo.

Como se ha comentado anteriormente, el GTI es una fuente más fiable en los datos relativos a Europa que en los referidos a Estados Unidos. El Informe muestra cómo el terrorismo de extrema derecha ha triplicado las acciones en Europa entre 2014 y 2017. Europol dobló sus detenciones de personas arrestadas por delitos de extrema derecha y evitó 5 atentados en el curso 2017-2018.

El número total de víctimas en el viejo continente ha bajado considerablemente. Sin embargo, las muertes a cargo de acciones violentas de la extrema derecha han aumentado. Por si fuera poco, las cifras no tienen en cuenta los atentados desarticulados por la inteligencias de los países europeos.

Jo Cox (a la derecha) y su asesino / Daily Express

Reino Unido. Si se relaciona Gran Bretaña con el supremacismo blanco vienen a la cabeza dos nombres: Jo Cox y National Action (Acción Nacional).

Jo Cox era una diputada británica, asesinada por Thomas Mair, militante de extrema derecha. El 16 de junio de 2016, Mair disparó en tres ocasiones con un rifle de caza y asestó 15 puñaladas a la política.

National Actional (NA) es un grupo surgido en la clandestinidad en 2013. En diciembre de 2016, el gobierno británico la declaró ilegal según la Ley de Terrorismo 2000. De ese modo, NA se convirtió en el primer grupo declarado proscrito en Reino Unido desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

En 2017, la policía británica truncó 4 posibles atentados vinculados a la extrema derecha. Las principales influencias del grupo originario del Reino Unido son la Falange Española; el Partido Nazi; la Unión Británica de Fascistas, y escritores supremacistas como Whyndam Lewis.

Noruega. El 22 de julio de 2011, Anders Breivik, supremacista blanco, cometió un doble atentado en el país escandinavo. Primero, Breikik detonó una bomba en el distrito gubernamental de Oslo. Dos horas después, el terrorista asesinaba a 77 personas, y hería a más de 150. El suceso ocurrió en la isla de Utoya y las víctimas eran básicamente jóvenes de un campamento de verano de las juventudes del Partido Laborista de Noruega. El autor había dejado un comunicado en el que explicaba la finalidad de su acción: contra la “islamización de Europa y la izquierda multiculturalista”.

Anders Breivik en el juicio / La Nación

Francia. En los últimos dos años, la extrema derecha ha crecido y ha mantenido la tendencia europea. El 16 de marzo de 2018, se produjeron ataques contra una escuela de secundaria en París. El 3 de abril y el 7 del mismo mes, los radicales atacaron la Universidad de Montpellier y la de Tolbiac, en la capital.

En junio de 2018, la seguridad francesa detuvo a 10 miembros del grupo Action des Forces Opérationnelles (AFO) por planear ataques a miembros de la comunidad musulmana. En septiembre, dos exámenes skinheads fueron inculpados por el asesionato del activista antifascista, Clément Meric.

En la campaña de las elecciones presidenciales de 2017, individuos de Action Française (grupo de extrema derecha) planearon ataques contra políticos y mezquitas del país. Una gran parte de los miembros de Action Française se unirían al Frente Nacional de Marine Le Pen.

Según un informe del Parlamento Europeo, el servicio de inteligencia francés ha mostrado “su preocupación por la creciente proporción de miembros de las fuerzas militares y de la ley que se unen a grupos violentos de extrema derecha”.

Grecia. En el país mediterráneo opera uno de los grupos de extrema derecha más conocidos de la far-right europea: Amanecer Dorado. En 2013, Giorgos Roupakis, miembro del mencionado colectivo, asesinó al activista y músico de hip hop, Pavlos Fyssas. A finales de 2018, fuerzas de extrema derecha mataron al activista LGTB, Zak Kostopoulos.

Suecia y Finlandia. El Movimiento de Resistencia Nórdico (RMN) ha crecido en los últimos años. Se originó en Suecia y extendió la idea antimigración en los otros países de la región. Como en la mayoría de estados europeos, la extrema derecha sueca creció a partir de 2015. El grupo ha mostrado una identidad neonazi, antisemita, antimigrante y homófoba. De hecho, sus ataques se fundamentan en la violencia contra colectivos minoritarios.

Tres miembros del RMN atacaron centros de acogida donde vivían refugiados y lugares para solicitantes de asilo durante 2016.

El mismo año, un coche irrumpió en una manifestación a favor de la acogida de refugiados en Malmö (sin heridos).

En Finlandia, un individuo del Movimiento de Resistencia Nórdico mató a otro durante una protesta. La Justicia finlandesa ilegalizó el RMN por alentar a los extremistas y fomentar la violencia.

Hungría. El presidente del país Viktor Orban pertenece a la extrema derecha. Los grupos supremacistas tienen carta blanca. Entre 2008 y 2009, los hermanos István y Árpad Kiss, y Zsolt Petö mataron a seis individuos romaníes (gitanos) e hirieron a otras cinco personas. El trío quemaba casas y disparaba a los residentes, incluidos niños, cuando salían de las viviendas. Se les condenó en 2013.

En otros países de la Europa del Este como Ucrania y Bulgaria, además de estados como Eslovenia, también ha proliferado la violencia procedente de la extrema derecha.

Zsolt Peto / The Times

Conclusiones

Las cifras de las muertes por terrorismo han disminuido a nivel global. En más del 80% en algunos países europeos. Sin embargo, los ataques relacionados con la extrema derecha han aumentado. La far-right se ha organizado en dos ámbitos: el político y el armado. El primero es visible. Sin embargo, la opacidad reina en el segundo. El terrorismo blanco está formado por “lobos solitarios” u organizaciones neonazis; es decir, entes individuales y colectivos.

En lo referente a la construcción de identidades, dos perfiles se retroalimentan entre sí. En primer lugar, los antigubernamentales, destacados en Estados Unidos. Es un tipo más solitario y, principalmente, solo rinde cuenta al movimiento «patriota». En segundo lugar, los supremacistas blancos. Estos se acostumbran a integrar en grupos como los neonazis, skinheads o sectas religiosas. Con menor importancia, individuos con tendencias antimusulmanas, antiaborto y antimigrantes entrarían también en el tipo de extremismo violento de la derecha radical.

Las principales víctimas del terrorismo blanco son según el informe mencionado del Parlamento Europeo: “los europeos negros / afrodescendientes, judíos, musulmanes, romaníes (pueblo gitano), nacionales de terceros países, personas LGBTI, personas con discapacidad, personas sin hogar, activistas y feministas”. El listado serviría prácticamente en la totalidad para Estados Unidos. Cambiarían los afrodescendientes europeos por los norteamericanos y se añadiría al personal gubernamental atacado.

Los grupos de extrema derecha y neofascistas se han apoyado en la impunidad. Los supremacistas han gozado de privilegios en diferentes contextos históricos: Guerra Fría y racismo estructural de los Estados. Estos han generado “el alarmante aumento de las acciones violentas de ciertas organizaciones de extrema derecha”, apuntan en la publicación de la cámara legislativa de la Unión Europea.

Por tanto, los Estados han de informar a los ciudadanos de la multiculturalidad, dominante entre la ciudadanía europea. La normalización pasa por el entendimiento de la migración como una oportunidad para construir un futuro tolerante y próspero. La legitimación del racismo, el fascismo, la xenofobia y la homofobia conllevan la inseguridad. Pero no de los que fomentan la violencia, que presumen sentirse desprotegidos, sino de los colectivos atacados.

Los atentados, los disparos y los asesinatos supremacistas tienen el origen en las consideraciones ideológicas y políticas. Si la extrema derecha crece a nivel parlamentario, la posibilidad de traducir el discurso diplómatico en una respuesta violencia, aumentará. La apología del odio fomenta la violencia y blinda la respuesta armada.

El terror blanco es una cuestión endémica en Estados Unidos, el principal vector terrorista en el país norteamericano. En Europa, el fenómeno se ha mostrado más intermitente pero siempre ha goteado algún atentado de la extrema derecha. Sin embargo, sorprende el ataque a las dos mezquitas en Nueva Zelanda. La respuesta supremacista armada se ha desarrollado en Europa Occidental y en Estados Unidos. Pocas noticias habían llegado desde las antípodas. Quizá es el momento de prestar atención al terrorismo blanco como un movimiento global, y no como cuestiones estatales o regionales.

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