Informe desclasificado: Clinton aprovechó el funeral de Hassan II para recomendar a Marruecos una “solución política negociada” en el Sahara Occidental El documento incluye la preparación de encuentros con el monarca marroquí actual tras la muerte de su padre, con el ex primer ministro Youssoufi y con el presidente sirio Hafez el Assad para retomar las conversaciones de paz con Israel 

La Librería Digital Clinton ha desclasificado parcialmente un documento informativo, escrito por el asesor de seguridad Samuel Berger, en motivo del viaje a Rabat del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton,  para asistir al funeral del rey Hassan II en 1999. El texto incluye la preparación de reuniones con el rey Mohammed VI, el ex Primer Ministro Abderrahmane Youssoufi y el presidente sirio, Hafez el Assad. 

Sobre el conflicto político del Sahara Occidental, el informe recomendaba una “solución política negociada” a la situación en el territorio. El texto reconocía que “el reino ha estado arrastrando los pies”, desde la pronunciación de Hassan II en la cumbre de la Organización de la Unidad Africana en Monrovia en 1981 sobre la aceptación de Marruecos a la organización de un referéndum.

Cuando el Estado español se retiró del Sahara Occidental, Marruecos convirtió los intereses en el lugar como una prioridad. El borrador define como “eficaz” el uso que el antiguo monarca hizo de la cuestión del Sahara Occidental para reforzar su atractivo nacionalista. La ocupación marroquí del territorio se conoció como “marcha verde”. 

Además, señala que “habiendo acordado el proceso de referéndum patrocinado por la ONU sobre el futuro del Sahara Occidental, Rabat ha arrastrado sus pies desde entonces, dejando claro que no tolerará ningún resultado bajo el cual perdería la soberanía en el área” (…) “hemos animado a Hassan a optar por una solución negociada a través de conversaciones directas con el POLISARIO, jugando un papel importante, el ex secretario (James) Baker, en calidad de Enviado Especial de la ONU”.

En 1997, Baker convenció a Marruecos y al Frente Polisario para que reanudaran las negociaciones, aunque fuera de forma indirecta, a finales del mismo año (Acuerdos de Houston). Ambos bandos acordaron el desbloqueo del proceso de identificación de votantes saharauis para participar en el referéndum de autodeterminación. 

Menos de tres años después, el proceso finalizó porque la ONU bloqueó las apelaciones saharauis e ideó un plan de repartición del Sahara Occidental entre Marruecos y el Frente Polisario. El segundo aceptó, pero el primero se negó. Ante el estancamiento, Baker propuso otra posible solución y el reino marroquí también mostró su disconformidad. Como alternativa, Marruecos lanzó la concesión del Sahara Occidental como autonomía, pero bajo su soberanía. En este caso, el Frente Polisario rechazó el plan marroquí. En junio de 2004, Baker presentó su renuncia. 

En el informe, Berger destaca también la figura del presidente argelino Abdelaziz Bouteflika y sus medidas como la amnistía de “miles de Islamistas quienes no han tenido sangre en sus manos”. Además, el texto también anima a Bouteflika al acercamiento a Rabat. 

Los encuentros de Clinton

Mohamed VI

El mandatario estadounidense buscaba mantener las mismas relaciones diplomáticas que Estados Unidos había tenido con su padre. El informe recoge que, en 1996, el actual monarca (como príncipe) representó a Marruecos en las conversaciones oficiales con el Frente Polisario. Sin embargo, Berger encontraba improbable cambios políticos significativos a corto plazo tras la muerte de Hassan II. 

Uno de los puntos sobre la reunión entre Mohamed VI y Clinton afirma que los estadounidenses estarían en contacto en para ayudar en cuestiones como la del Sahara Occidental “donde la solución pacífica debe ser encontrada”

Abderrahman Youssofi (primer ministro marroquí entre 1998 y 2002)

El texto expresó el apoyo a Hassan II por nombrar a un opositor como primer ministro: Abderrahman Youssoufi, de la Unión Socialista de Fuerzas Populares. El nombramiento se entendió como una transición política al tener en cuenta como jefe de gobierno a una persona opuesta a la ideología del monarca marroquí. “Representas esperanza, no solo en Marruecos sino a través del mundo árabe para la democratización y el respeto de los derechos humanos”, expone Berger para que Clinton lo exprese en el encuentro. 

Hafez al-Assad

Clinton pretendía el encuentro con el presidente sirio tras su contacto con el primer ministro israelí Ehud Barak. El mandatario estadounidense pretendía una reanudación de las negociaciones del acuerdo de paz entre Israel y Siria, y se erigía como una especie de mediador para que al-Assad confiara en Barak. 

En las primeras páginas del texto escrito por Berger, se destaca también el posicionamiento de Hassan II en la Guerra del Golfo y en otros conflictos de Oriente Medio. Según el texto, el monarca marroquí se va acercando a los contactos Árabe-Israelí, destacando el encuentro árabe suní de 1982 en Fez donde el monarca persuadió a los líderes para que signaran un plan de paz que reconociera el derecho de Israel a existir. Según el documento, el histórico monarca organizó el primer encuentro secreto entre Egipto e Israel: “Inició los primeros contactos entre árabes e israelíes” y tuvo un papel clave en las relaciones que comenzaron con el viaje de Sadat a Jerusalén en 1977 y derivó en los acuerdos de Camp David, al año siguiente.   

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