Illa por Iceta, un cambio de fichas que apunta a la plaza Sant Jaume

Artículo de Youssef Temsamani

En medio de una creciente ola de contagios y rebrotes, y con la sombra del desorden y el retraso eclipsando la operación de vacunación, Illa, la cabeza visible que luchaba contra la pandemia con más penas que glorias, abandona el barco para sumergirse en una campaña electoral catalana que tiene por meta el palacio de la Generalitat.
Muchos tenemos la sensación de que el Partido Socialista esta mas enfocado en ocupar la presidencia de la Generalitat de Catalunya y en consolidar su formación de gobierno de coalición que en afrontar la pandemia, y es que ahora, el Peor ministro de sanidad de Europa, que no supo gestionar esta crisis, ni tomar las decisiones a tiempo, ni organizar una campaña de vacunación, pretende ser el presidente de todos los catalanes.
Cuando el ministro de sanidad decidió abandonar el mando de la crisis sanitaria para competir por la presidencia autonómica catalana, la incidencia de contagios era de 260 por cada 100.000 habitantes, hoy la incidencia ya ronda los 900 contagios, casi duplicando el límite de 500 contagios en el cual Europa recomienda confinar, pese a ello, los Illa, Iceta y Sánchez, siguen pensando en los mítines, en la campaña electoral catalana y en como arañar algún que otro voto. En esta situación no sabemos si el señor Illa nos hablara de sus logros a la cabeza del ministerio de sanidad, de como tener los hospitales colapsados, de la pandemia descontrolada, de la campaña de vacunación bloqueada o de si nos propondrá soluciones para frenar la sangría económica de la comunidad que representa el motor económico del país.
Eso sí, el señor Iceta, al que muchos reprochan su falta de formación académica tras ser expulsado de la universidad después de cursar 5 veces el primer curso de derecho sin éxito, no se le podía enfadar después de echarse a un lado y facilitar la vuelta de Illa al panorama catalán, tampoco había que dejarle en segundo plano, después de cuarenta y tres años al servicio del partido. El fontanero de la Moncloa como lo llamaban cariñosamente en su época al servicio de Narcís Serra y Felipe Gonzalez en la Moncloa de los años noventa, se ha hecho con la cartera de política territorial gracias a esta carambola a tres bandas tras el intento fallido de Sánchez de convertirle en presidente del senado en 2009. El barcelonés de 61 años, defensor de una España federal, tiene ante sí el puesto más importante de su carrera donde deberá demostrar su capacidad de negociación, talante conciliador, experiencia trabajando entre bambalinas y donde también deberá tomar las riendas de las relaciones entre Madrid y las Comunidades Autónomas.
La única afortunada de este juego de sillas es la nueva ministra de sanidad. Carolina Darias no lo tiene muy complicado para hacerlo mejor que Illa, de hecho, lo complicado es hacerlo peor.

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