Huelga de hambre como acción no violenta Redacción: Ahmed Benamar Bellouki

Las huelgas de hambre han sido históricamente una de las herramientas, y/o muchas veces la única herramienta, de protesta de la que disponen o a la que recurren las personas cuando ven violados sus derechos humanos o así lo consideran. Es una forma pacífica de protestar por tu situación de injusticia al que estás sometido continuamente por un estado o por una potencia de ocupación dentro de una celda, o cuando crees que se está cometiendo alguna violación de tus derechos. En definitiva, es un grito de decir ¡basta! y sobretodo tratas de que tu grito resuene allí fuera, llegue al exterior.

No obstante, no hay que ignorar la gravedad que supone una huelga de hambre para la salud de sus autores que incluso puede costar la muerte. Un símbolo de esta forma de protesta no violenta contra las injusticias de nuestra historia reciente, y que seguramente está en la mente de muchos, es la que llevó a cabo Mahatma Gandhi en la India a principio de los años 40 del siglo pasado para denunciar la ocupación colonial británica en su país. La historia nos indica que ha llevado a cabo hasta 17 huelgas de hambre durante su lucha a lo largo de su vida.

A lo largo del siglo XX son numerosas las huelgas de hambre que se han realizado en prisiones en forma de protesta tanto en estados autoritarios como en estados democráticos, como, por ejemplo, la huelga de hambre emprendida en Irlanda del Norte en 1981 por miembros del IRA liderada por Bobby Sands, que incluso le costó la vida a él  y la de algunos compañeros de prisión que secundaron la protesta para exigir que se les reconozca el estatus de presos políticos, entre otras.

Ya adentrados en este siglo XXI podemos encontrar algunos ejemplos de huelga de hambre como la del disidente cubano Guillermo Fariñas o la del opositor político Leopoldo López en Venezuela o la emprendida de forma colectiva por presos palestinos dentro de las cárceles israelíes liderada liderada por el político de Al Fatah Marwan Barghouti, en protesta por los continuos abusos del ejército israelí sobre la población palestina dentro y fuera de las cárceles.

En España también ha habido varias acciones de este tipo, la más reciente de la historia de nuestro país es la huelga de hambre realizada por los presos independentistas Jordi Sánchez y Jordi Turull en la prisión de Lladoners para tratar de presionar al gobierno y a la justicia.

Actualmente en Marruecos activistas del Movimiento Popular en el Rif (Hirak Rif), un Movimiento ciudadano que nace el año 2016 para protestar de forma pacífica por la inexistencia de derechos en servicios sociales básicos en la región, han emprendido una huelga de hambre indefinida desde el día 14 de este mes de agosto en un grito de desesperación por la pésima situación que viven dentro de las cárceles marroquíes.

Nasser Zafzafi, Nabil Ahmjik o Mohammed Jalloul son algunos de los activistas encarcelados que han emprendido dicha acción no violenta de protesta para exigir que se respeten sus derechos como presos y la de sus familiares y para que se les conceda el régimen de visitas a la que están vedados desde hace más de cuatro meses.

Los presos del Movimiento del Rif no son opositores políticos ni disidentes y ni mucho menos forman o han formado parte de alguna organización ilegal. Son ciudadanos hartos de ver cómo su región continúa siendo una región que vive el olvido total por parte de las autoridades gubernamentales en lo que respecta a servicios sociales básicos como son el acceso a la educación universitaria, a la sanidad, las oportunidades de acceso al empleo o unas infraestructuras dignas.

Su único cometido es haber salido a las calles para exigir el cumplimiento de unos derechos sociales básicos constitucionalmente reconocidos en la carta magna marroquí aprobada en el año 2011.

Detenidos, torturados y condenados a prisión a condenas que van desde un año a 20 años, han iniciado esta huelga para concienciar a la opinión pública marroquí e internacional de la grave situación en la que se encuentran.

Sus vidas y su salud a día de hoy corren un grave peligro.

¿Se harán eco de esta protesta los medios de comunicación, los defensores de los DDHH y los actores políticos tal y como se hizo con otros opositores, disidentes y activistas como Leopoldo López o Guillermo Fariñas?

O ¿no es lo mismo una huelga de hambre de un activista o opositor político en Venezuela o en Cuba que en Marruecos o Arabia Saudí?

Veremos.

 

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