Ghali y Ziani; el doble rasero con el trasfondo del Sahara

La Crisis entre Marruecos y España por la acogida de Brahim Ghali, lider del frente Polisario bajo una falsa identidad parece ser una maquinación argelino-española contra cuatro principales partes:

1-     Contra Marruecos, intentando menoscabar sus intereses supremos y soberanistas.

2-     Contra la justicia española, falsificando la identidad de Ghali y  asi escapar de cualquier control fronterizo entrando con otro nombre.

3-     Contra las víctimas españolas de Ghali que según declara la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo (Acavite), la Audiencia Nacional tiene a 281 víctimas españolas de Brahim Ghali esperando justicia desde el 2012.

4-     Contra los círculos políticos e intelectuales españoles que ven el prestigio del Reino de España dañado con esa mala jugada en términos diplomáticos y que no solo fue reprobada por Marruecos sino también por el conjunto de la comunidad internacional a pesar del intento del gobierno español de desviar el problema de fondo optando por una avalancha mediática sobre la ola migratoria en Ceuta; “acoger a un criminal de guerra con identidad falsa por razones humanitarias”: es el resumen más razonable que podemos hacer de las declaraciones del ministerio de asuntos exteriores español.

Ahora bien, si la ministra de Asuntos Exteriores de España repite sin cesar que la postura de España respecto al Sahara Occidental “no ha cambiado ni va a cambiar” sería pues, más coherente por su parte, concretizar un poco más porque los seguidores de la evolución de la crisis todavía no entienden los matices de esa postura. Marruecos por su parte, la entiende perfectamente como: una postura hostil a su integridad territorial con el objetivo de desestabilizar su unidad a favor de Argelia. Esa conclusión no es emocional ni es una hipótesis sino basada sobre los informes policiales a raíz de los cuales fue expulsado de España el ciudadano marroquí Noureddine Ziani  en mayo del 2013 tras una denuncia formulada por el Secretario de Estado Director del CNI Felix Sanz Roldan. En dichos informes se acusa muy claramente a Ziani: “…en este sentido, Noureddine Ziani ha participado, siguiendo instrucciones del servicio de inteligencia extranjero, en numerosas manifestaciones, convocando, organizando y remunerando a los miembros de la colonia extranjera que asisten a las mismas. Una de las actividades desarrolladas por los miembros del servicio de inteligencia extranjero en España es la de organizar a la colonia inmigrante para asistir a concentraciones de apoyo al Régimen imperante en ese Estado, contrarios a Argelia y al Frente Polisario…”, “llevaran a cabo (los miembros de inteligencia marroquí) manifestaciones de apoyo a los intereses nacionales de ese Estado (Marruecos), intereses enfrentados o contrarios a los defendidos internacionalmente por España…”

informe policiales a raíz de los cuales fue expulsado de España el ciudadano marroquí Noureddine Ziani 
informes policiales a raíz de los cuales fue expulsado de España el ciudadano marroquí Noureddine Ziani 

Analizando este fragmento del informe policial de expulsión de Ziani sin profundizar en el estilo usado y el vocabulario empleado que denota una cierta hostilidad arraigada hacia Marruecos como el uso de la ‘’colonia inmigrante’’ en vez de la comunidad marroquí, el uso de ‘’El Régimen imperante” y otros planteamientos en el resto del informe que no es momento de analizarlas psicológicamente ahora. Vamos a centrarnos en la postura de España respecto al Sahara extraído de estos informes policiales que llevaron a la expulsión de Ziani. Y deducimos lo siguiente:

1-      Las manifestaciones y actividades realizadas por Ziani y el conjunto de la sociedad civil marroquí residente en España eran autorizadas por las autoridades españolas en el marco del derecho del ejercicio de las actividades asociativas: Con lo cual son actividades legales pero son objeto de acusación y expulsión de Ziani en 2013 mientras Ghali entra en 2021 de forma fraudulenta y es acogido con los brazos abiertos estando acusado de crímenes de guerra.

2-      España en el mismo informe policial avalado por el General Felix Roldan de expulsión, expresa que el derecho de Ziani y el conjunto de la sociedad civil marroquí residente en España a manifestarse libremente apoyando los intereses de su país de origen Marruecos perturba las relaciones de España con Argelia y el Polisario, considerándolo contrario y enfrentado a los interese defendidos internacionalmente por España. Sin embargo, ¿acoger a Brahim Ghali en 2021 no perturba las relaciones de España con Marruecos? O es lo que realmente están buscando esos círculos políticos españoles. ¿Será eso a caso perturbar las relaciones con Marruecos a favor de otros países en la zona a cambio de algo? ¿España hace más caso a Argelia y al Polisario que a Marruecos?

Y en un sentido mas global, ¿España hace más caso al comunismo que a los valores occidentales? ¿ Acaso los organizadores de las manifestaciones del Frente Polisario este sábado 19/06/2021 apoyados por partidos políticos españoles contra la soberanía marroquí serán fichados también y serán objeto de informes policiales en los que se estipulará que sus actos perturban las relaciones de España con Marruecos como se hizo con Nourredine Ziani? o ¿a esos se les permite el derecho de manifestarse sin temer represalias futuras como las que sufrió Ziani en 2013?

Para concluir, nos gustaría como observadores de las relaciones bilaterales entre ambos Reinos saber en qué bloque se ubica España. ¿Este u Oeste? ¿De la OTAN o del fallido pacto de Varsovia? También, cabe destacar que el Reino de Marruecos tiene una diplomacia muy arraigada desde hace siglos que se mueve con todo el peso de su carga histórica. España también, pero a veces las maquinaciones tachan nuestra diplomacia perdiendo el timón por falta de práctica diplomática a favor de la intriga o de la fuerza como pasó en 2002 en la isla del perejil durante el mandato de Aznar cuando el Rey de Marruecos apenas comenzó a reinar después del fallecimiento de su padre Hassan segundo en el verano de 1999.

Un Rey joven que tras vivir la amistad entre su padre y Juan Carlo Primero se encontró de repente ante una invasión fornida del ejército español. Ahí fue cuando Marruecos tomó nota, y dicha maniobra militar muy «a lo Aznar” fue utilizada por los medios de comunicación españoles para exhibir la fuerza militar española ante una supuesta debilidad marroquí con el fin de saciar la sed del deseo de los mismos círculos políticos de hoy hostiles a Marruecos.

Ese hecho sirvió a Marruecos como un sondeo sobre el vecino del norte para repensar su tratamiento en el futuro. Así pues, la diplomacia de hoy, es el fruto de un cúmulo del pasado.

La política exterior española seguirá siendo torpe en un mundo permanentemente cambiante, actuando con vanidad y soberbia con países a los que sigue considerando inferiores a ella dejando cualquier criterio sereno y realista de lado. La cultura diplomática nos ha enseñado como respetar a todo país soberano sin menospreciar a los que consideramos inferiores a nosotros ni ser aduladores de aquellos ante los cuales nos sentamos nosotros inferiores. El respeto mutuo siempre ha sido la clave de la perpetuidad de la reputación de cada estado en un panorama geopolítico cada vez más veloz, cambiante y con variables sorprendentes, en el que el peso de cada estado en la escena mundial nunca será eterno, sino que se rige por las reglas de la bolsa política mundial

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