Fallece Ezra Nawi, el judío que se plantó ante Israel Ezra Nawi, nacido en Jerusalén de padres que inmigraron a Israel desde Irak, falleció hace unos días, a los 69 años, tras una larga enfermedad.

Lampista de profesión, fue un destacado activista pro Palestina que luchó para evitar la degradación de la lengua árabe en Israel y la normalización de los asentamientos de los colonos judíos en Palestina.

Nawi, judío mizrají (oriental) que hablaba árabe con fluidez, fue arrestado en multitud de ocasiones. Los activistas de Jerusalén recuerdan la famosa estantería del despacho  de la conocida abogada, de derechos humanos, Leah Tsemel, repleta a rebosar de expedientes con todos los arrestos legales que sufrió el activista.

Fue uno de los fundadores de Ta’ayush, un grupo de acción directa contra la ocupación israelí, y protagonista de uno de los actos más mediáticos del conflicto. Su imagen repartiendo rosas a las “Mujeres de negro”, organización que protesta contra el dominio militar de Israel en la zona, después de que estas fuesen atacadas por colonos ante la dejadez de los soldados, dio la vuelta al mundo. Se enfrentó a todos y se puso en peligro personal en innumerables ocasiones tratando de evitar las demoliciones de casas palestinas.

Pero la gota que colmó el vaso fue Uvda, un famoso programa de televisión israelí dedicado al periodismo de investigación. En él, se emitió un informe basado en una investigación que infiltró a periodistas en grupos de izquierda en Israel. Aunque pueda parecer sorprendente, esta era una práctica popular, utilizada por los medios de comunicación afines al poder, para intentar incriminar a los activistas de izquierda.

En el informe emitido se acusó a Ezra Nawi de haber identificado a intermediarios de tierras palestinos que estaban dispuestos a vender terrenos a intermediarios israelíes, un delito capital según la ley palestina, e iba a entregarlos a la Autoridad Palestina.

Tras la emisión, Israel lo arrestó inmediatamente y lo mantuvo en prisión durante dos semanas, prácticamente incomunicado. Los cargos fueron gravísimos: contacto con un agente extranjero, cómplice de homicidio y conspiración para cometer asesinato. Finalmente, todos los cargos fueron retirados, excepto uno: violar los Acuerdos de Oslo, un cargo por el que ningún israelí ha sido juzgado.

Tras todos estos desagradables incidentes, Nawi sufrió un derrame cerebral. Su ya precaria situación financiera se vio seriamente afectada y su salud continuó deteriorándose hasta sus últimos días.

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