Entrevista: hubiera preferido morir en mi país. Porque allá te rompen el corazón una vez, pero aquí tantas

Entrevistado por : Sandra Sitges Ramos

  • Hoy entrevistamos a Ali Baki, originario de Siria, tiene treinta y dos años. Vive en España desde 2015 y ejerce de presidente de la asociación ASIC (Asociación Siria Integración y Concordia) desde 2019.

– ¿Qué es lo que te impulsó a crear la asociación ASIC?

En 2016 empezaron a llegar familias sirias a Manresa. Tenían muchos problemas que no podían solucionarse con ayudas a corto plazo. Quería ayudar a personas que vivían la misma situación que yo había vivido.

– ¿Cómo era tu vida antes de salir de Siria?

Estudiaba primer año de Derecho y trabajaba. Tenía todo lo que me gustaba. En mi ciudad, caminaba dos calles y saludaba a más de veinte personas, entre ellas los amigos de toda la vida.

– ¿En qué momento decidiste ir de Siria?

Al cabo de 6 meses de empezar la guerra, vi cómo los sirios se mataban entre ellos sin tener culpa de nada. Pensé que era muy difícil dejar a mi país en tiempos de guerra, pero necesitaba vivir tranquilo.

-¿Fue fácil llegar a Manresa?

Muy difícil. No tenía ingresos. De Siria fui a Jordania, de Jordania a Egipto y de Egipto a Libia. No tenía idea de dónde ir. Sólo quería salir de Siria. En Libia pasé  tres años, pero también empezó otra  guerra allí. Me fui a Argelia, de Argelia a Marruecos, de Marruecos a Melilla y de Melilla aquí.

-¿Qué es lo que echas de menos?

Pienso en cómo era mi vida en Siria. Cuando desayunaba con mi familia y lo que hacíamos por la noche y en las fiestas. En cómo pasaba el tiempo con mis amigos, en mi barrio.

 – Al salir de Siria, ¿recibiste ayuda humanitaria?

No. Hasta que llegué a Manresa que viví 6 meses en un centro llamado Dianova. Me daban 32€ al mes y comida del hospital.

– ¿Qué es lo que más te ha ayudado en tu integración en Cataluña?

La persona que me dejó el aval para alquilar mi piso. Lo que más me ha ayudado, es que estaba solo, no conocía el idioma y vivía  con sensación de soledad.

– ¿Tienes traumas de la guerra?

Sí. Un día cortaron la cabeza de una persona que no tenía culpa de nada. Era policía. En ese momento pensé: esta guerra no es mía. Luego pasan otras cosas peores, pero el corazón ya ha muerto.

– ¿De qué modo crees que la gente puede apoyar a los refugiados?

La mejor forma es ofrecer trabajo. Si tienes trabajo puedes conocer a otros españoles. A veces en los cursos no hay nadie que hable español. Pueden presentar lo que es España. Si saben que un vecino tiene necesidades pueden apoyarlo.

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