El Partido Socialdemócrata gana las elecciones por un escaño a la ultraderecha en Finlandia

Los euroescépticos y xenófobos Verdaderos Finlandeses consigue el 17,6% de los votos y 39 parlamentario

El Partido Socialdemócrata de Finlandia ha vencido en las elecciones parlamentarias celebradas el 14 de abril. El grupo, liderado por Antti Rinne, se ha impuesto por la mínima, un escaño de diferencia, al partido ultraconservador Verdaderos Finlandeses (VF). En las encuestas, se auguraba una victoria de los socialdemócratas. Sin embargo, las previsiones no contemplaban un margen tan escaso respecto de sus perseguidores.

Dos aspectos destacan tras la celebración de los comicios. Por un lado, el auge de la derecha radical con un discurso antimigración. Por otro lado, la segregación del Parlamento en diferentes fuerzas políticas, sin que ningún partido tenga la posibilidad de imponerse por mayoría absoluta y la necesidad de pactos para conseguirla. De hecho, los socialdemócratas necesitarían una coalición de cuatro partido para frenar a los ultraconservadores.

La división y la igualdad han conllevado que ningún partido haya superado el 18% del total de los votos. El dato, inédito en la historia del país finlandés, ha supuesto que a la fuerza más votada y a la tercera les separe un 1%.

Los socialdemócratas han celebrado 50 escaños, 17,7% de votos; los Verdaderos Finlandeses, 49 bancos, 17,6%; los Verdes, 20, y la Alianza de Izquierda, 16. Los últimos dos partidos se consideran los socios lógicos de la fuerza ganadora, para lograr un gobierno progresista en el parlamento finlandés.

El auge de Verdaderos Finlandeses se concibe como preocupante ya que el partido ultraconservador se ha levantado de una escisión a mitad de la legislatura, que dejó a la fuerza con 17 escaños. Los xenófobos entraron en la cámara legislativa en 2015. VF formó parte del gobierno con Coalición Nacional y el Partido de Centro del ex primer ministro Juha Sipilä, que en los comicios de 2019 ha perdido 18 asientos.

En 2017, los populistas radicalizaron su posición. Viraron, aún más, a la derecha y nombraron a Jussi Halla-aho. Los detractores de Halla-aho se marcharon a Reforma Azul, partido que ayer no cosecho ni un escaño.

El ascenso de la ultraderecha en Finlandia

Como todos los populismos de derecha en Europa, los euroescépticos han aprovechado el creciente sentimiento antimigración y un tema fundamental en Finlandia, el medio ambiente, para llegar a la población. El partido de Halla-aho ha sido el único que en campaña no ha realizado políticas ambientales y ha logrado el voto reacio contra el cambio climático. Por ejemplo, VF son los únicos en contra de la reducción de emisiones de dióxido de carbono en el país.

El descontento de la población con el gobierno de Juha Sipilä y el Partido de Centro ha generado un rechazo hacia el ex primer ministro por parte de los votantes finlandeses. Además, Halla-aho ha recibido el apoyo de las áreas rurales por ser un defensor del llamado “modelo de vida tradicional finlandés”, según Reuters. Ejemplo de la doctrina tradicional serían la oposición del líder de VF al impuesto en el consumo de carne y al aumento de los precios de la gasolina.

La postura contraria con las normativas de la Unión Europea y la migración también han hecho a Verdaderos Finlandeses acumular los votos de los euroescépticos y xenófobos. De hecho, son el único partido finlandés con esa ideología. 

En lo que respecta al ámbito migratorio, los ultraconservadores han utilizado los supuestos delitos sexuales de individuos extranjeros, a menores, para prometer políticas estrictas contra los migrantes. Halla-aho nunca ha ocultado la xenofobia en los mensajes. Según un artículo de la BBC, el Tribunal Supremo le condenó en 2012 por relacionar “el islam con la pedofilia y a los somalíes con el robo”.

Finlandia respira el mejor aire del mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Además, la nación escandinava tiene uno de los mejores modelos educativos a nivel mundial, y guarda, en general, una política de acogida hacia los refugiados. Sin embargo, como en los otros países nórdicos, el discurso antimigración, básicamente contra la población procedente del mundo árabe, ha calado hondo. VF ha llegado al 17,6% del electorado y ha demostrado en estos comicios, que el euroescepticismo, el populismo de derecha ultraconservadora y la xenofobia consiguen nichos de mercados en los estados miembros de la UE, y sobre todo, en los parlamentos nacionales.

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