El gobierno de Sánchez y la gestión «colonial» del problema del jefe del Polisario

Articulo de : Abdullah Boussouf

Se le atribuyó al famoso político británico Winston Churchill su dicho: No tenemos amigos duraderos, ni enemigos duraderos, solo intereses duraderos, una frase corroborada por varios hechos históricos como La frecuencia y naturaleza de las relaciones entre países que vivieron intensos conflictos que se convirtieron en relaciones amistosas y gran cooperación.  Pero entre la etapa de conflicto y la etapa de cooperación, ocurren muchos eventos que se han convertido repetidamente en una «guía escrita» a través de la cual podemos anticipar eventos venideros.

La fabricación de hechos que estamos viviendo hoy en dia y el intento de desviar el debate en el tema de la solicitud de Marruecos a las autoridades españolas para aplicar el principio de la independencia del poder judicial y separación de poderes para presentar al líder del Polisario ante la justicia española ya que primero, entró a España y el espacio Schengen con una identidad falsa, siendo investigado por delitos graves que no han prescrito como el genocidio y los crímenes de lesa humanidad y lo que estamos viviendo en términos de extravagancia mediática y el aprovechamiento de periódicos específicos conocidos por su hostilidad hacia Marruecos, sus símbolos y sus causas abriendo el campo exclusivamente a actores políticos con ideologías racistas extremistas, apunta a un intento de retratar a Marruecos como un «enemigo interno» de los españoles. Cosa que han desvelado las concentraciones teatrales ante las representaciones diplomáticas marroquíes en España, sabiendo que Marruecos no trató de intervenir en el poder judicial español, sino que solo exige la aplicación de un principio humanitario universal relacionado con la protección de los derechos de los demandantes a un juicio justo, que garantice justicia para las víctimas.

El uso excesivo de imágenes del «Incidente de Ceuta» es otro indicio del deseo del gobierno de Sánchez de desviar la atención de la opinión pública mundial sobre el encubrimiento de un criminal sobre el que pesan graves acusaciones.  Esto se justifica con la utilización de imágenes, que en su mayoría son fabricadas, para ganarse la simpatía de algunas organizaciones de derechos humanos e instituciones de la Unión Europea, por un lado, y hacer entender que la esencia de la crisis es la inmigración ilegal, mientras que el el problema real reside en que el gobierno de izquierdas español alberga al líder mercenario y programa su devolución a escondidas a sus amos, los generales argelinos o blindarle en La Embajada de Argelia en Madrid que es el protector oficial de la estancia del líder mercenario en España.

Sin embargo es injusto entender el empleo de estas imágenes al margen de sus contextos, y es lamentable que la lectura española de estos hechos se adopte unilateralmente como si fuera revelación divinauna. La reducción del problema solo a los hechos sucedidos desde el 18 de mayo, es decir, los hechos de Ceuta, y no desde el 18 de abril, fecha de la acogida del líder del Polisario en un hospital español con una identidad falsa, es un engaño de los españoles. y a la opinión pública europea en general.
El relato del gobierno de Sánchez de los hechos del 18 de mayo se debe principalmente a las pérdidas en Ceuta y Melilla ocupadas como consecuencia al cierre de los puntos de contacto con Fnideq, evitando el contrabando y provocando la quiebra de muchas empresas españolas en las dos ciudades ocupadas en 2019 y la consiguiente presión por parte de los presidentes de Ceuta y Melilla al gobierno de Madrid para levantar el bloqueo.

Al mismo tiempo, la ciudad de Fnideq había sido testigo de protestas y demandas de alternativas económicas en febrero del 2021, que las autoridades marroquíes han ido abordando paulatinamente. Además, más de un centenar de inmigrantes ilegales llegaron a la ciudad de Ceuta a nado este mes de abril que fueron devueltos rapidamente en coordinación con las autoridades marroquíes.  Son hechos que no conocieron todo el clamor mediático y el empleo político del país vecino, aunque comparten la misma descripción con los hechos de Ceuta el 18 de mayo de 2021, es decir la característica de la inmigración ilegal.

Pero llama la atención que el clamor político, la movilización mediática y la lucha por los derechos humanos en España hayan vuelto a caer en la trampa de la subjetividad, ya que no trató con la objetividad necesaria las imágenes de la violencia sufrida por los emigrantes en la playa a manos de las fuerzas españolas, y la cobertura no se amplió para monitorizar imágenes de violencia contra niños indefensos en la playa de Ceuta, y no se amplió para documentar fotos de agresiones en el mar;  Las lentes mediáticas de la Guardia Civil española no capturaron las fotos de los muertos, y solo explotaron las imágenes de algunos niños con el fin de atraer la simpatía de la opinión pública europea.  Es un plan abierto que refleja la doble vara de medir del nuevo gobierno de izquierdas en España que explota los principios universales de los derechos humanos, cuyo el derecho a la circulación es uno de sus elementos, intentando pulir su imagen cuando su política en la realidad es totalmente contradictoria con estos principios, por lo que prácticamente ha destinado fondos económicos inimaginables para reforzar y electrificar las alambradas de la frontera para convertirla en el muro más alto del mundo (10 metros de altura, 12 kilómetros en Melilla y 8 kilómetros en Ceuta) a un coste de más de 17 millones de euros con este gobierno de Sánchez, y 35 millones de euros durante la era de gobiernos anteriores.

El muro de la vergüenza en Ceuta y Melilla se ha convertido en un punto focal de todos los programas electorales en España, sabiendo que es una medida de protección que viola los derechos humanos sin consiguir frenar los flujos de inmigración ilegal en las dos ciudades.  Así, la historia de febrero de 2018 registró la migración masiva de unas 300 personas, la mayoría de ellos procedentes del África subsahariana, y antes de eso, el 6 de febrero de 2014, el paso del «Trajal» fue testigo de un escándalo humanitario en el que 15 personas murieron, después de que la Guardia Civil española recibiera a inmigrantes del África subsahariana con balas de goma y bombas lacrimógenas mientras intentaban nadar hacia Ceuta, provocando que se ahogaran. Un desastre que provocó que 16 miembros de la Guardia Civil fueran procesados, antes de que fueran absueltos más tarde.
En el mismo contexto, en febrero de 2018 fueron encontrados 16 cadáveres de hombres y mujeres del África subsahariana en las costas de la ocupada Melilla, tras su fallido intento de cruzar a la ciudad. Todos estos trágicos incidentes recogidos por la Organización Internacional para las Migraciones en sus informes anuales, incluido su informe anual del año 2017, que reveló el fallecimiento de 223 muertes, soñadores de atravesar a Ceuta y Melilla ocupadas.

En el lenguaje de los números, parece que la región ha conocido muchos eventos similares relacionados con operaciones migratorias masivas, acompañadas de tragedias humanas de muertes y personas desaparecidas, que rápidamente desaparecen de los focos y de los informes de las organizaciones de derechos humanos. Sin embargo, el asunto difiere con los hechos de Ceuta el 18 de mayo de 2021. Las tragedias de los inmigrantes subsaharianos y algunos marroquíes debian de ser sobre-empleados para cambiar la acusación contra el gobierno español y encubrir a un «fugitivo». «de la justicia, acusando a Marruecos de extorsión.

¿De qué chantaje están hablando cuando tienen en el muro más alto y peligroso del mundo?  ¿Y de qué tipo de chantaje están hablando cuando Marruecos está obligado cada vez a implementar el acuerdo de 1992 (bajo el gobierno de Felipe González) devolviendo a los inmigrantes ilegales dentro de un plazo de 10 días?  Los marroquíes saben muy bien quiénes son el chantajista y el traficante en sus cuestiones estratégicas, además de la cuestión del Sahara marroquí.

Marruecos ha anunciado en más de una ocasión que no es un «gendarme» ni puede llevar a cabo las tareas de la Guardia Civil española, que cuenta con los mejores mecanismos de vigilancia y la última tecnología, pero el verdadero objetivo de todos estos medios y el alboroto político y la inclusión de los expedientes de las ciudades de Ceuta y Melilla como fronteras sur con Europa y no con España, es ganar el apoyo de La Unión Europea, con el fin de presionar a Marruecos ante la debilidad del argumento de España en el asunto de llevar al líder mercenario ante la justicia española.

Y debido a que no existe una hostilidad permanente ni una amistad duradera en el ámbito de la política, los sabios, los activistas, los periodistas y los intelectuales del Estado español están obligados hoy a presionar al gobierno de Sánchez para que lleve al llamado Ghali / Ben Battouch ante la justicia española, porque los intereses estratégicos de España y Marruecos son una gran titular para el futuro y la estabilidad en la región mediterránea.

Es importante invocar el principio de la legítima defensa de la soberanía, ya que la firme postura de Marruecos hacia España no se basa en el principio de hostilidad hacia el vecino del norte o en la confrontación de sus intereses supremos, sino una respuesta natural a la recepción del gobierno español encubriendo la identidad de una persona involucrada en crímenes de lesa humanidad que dió muerte a ciudadanos marroquíes y españoles, y por lo tanto es buscado por la justicia, además de que esta persona lidera una organización militar separatista que porta armas ante Marruecos y por tanto, el comportamiento de España se considera un prejuicio contra Marruecos, sobre todo con el argumento de «motivos humanitarios» mediante el cual los nuevos izquierdistas de Madrid intentan echar cenizas a los ojos de la opinión pública, no justifica en ningún caso la conversión del «Hospital de Logroño» en una base militar de retaguardia en la que los líderes separstistas del Polisario se reúnen, planifican y dan instrucciones a sus elementos que retienen a personas inocentes en Tinduf y comercian con su tragedia.

Es cierto que las ofertas de la gubernamental «Sonatrach» son tentadoras para las empresas europeas, entre ellas la petrolera española «Repsol», tambien es cierto que «Sonatrach» es el primer proveedor de petróleo y gas natural a España, y el tercero a la Unión Europea después Rusia y Noruega. Sin embargo, Marruecos, como puerta de entrada a la profundidad africana y a los mercados africanos para los productos españoles, así como oportunidad para las inversiones españolas y como socio estratégico para Europa en la lucha contra la inmigración, el terrorismo internacional y el crimen organizado, constituye un valor añadido permanente y fiable dentro de el marco de las relaciones de vecindad basadas en el respeto mutuo y asociacion basadas en los nuevos equilibrios de las ecuaciones en las relaciones internacionales y la eliminación de la «mentalidad colonial», porque el Marruecos de hoy no es el Marruecos de ayer

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