El Covid-19 aumenta la inseguridad de los menores detenidos La organización internacional Human Rights Watch denuncia que “tan sólo unos 20 países han liberado a niños de los centros de detención para limitar el impacto de Covid-19”. El Fondo para la Infancia de Naciones Unidas, UNICEF, estima que, en todo el mundo, hay más de un millón de niños entre rejas.

Según Human Wrights, los detenidos adultos han sido liberados en, al menos, 79 países como respuesta a la pandemia. Mientras que en Chad, Indonesia Afganistán  y Sudán del Sur, los niños han sido incluidos explícitamente en las órdenes de liberación, en la mayoría de los demás países han sido excluidos.

Los menores detenidos son particularmente vulnerables a la infección debido a la proximidad y una mayor incidencia de afecciones médicas subyacentes. El acceso al agua, el saneamiento y los servicios médicos básicos a menudo es deficiente. En muchos países, las cárceles están excesivamente pobladas. En ese sentido, el pasado marzo, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos, Michelle Bachelet, pidió medidas urgentes para evitar que Covid-19 «asole» los lugares de detención. En los Estados Unidos, el Instituto Correccional Marion de Ohio tiene una de las tasas de infección Covid-19 más altas del mundo: más del 80 por ciento de los 2.000 reclusos de la prisión han dado positivo por el virus. En un centro de detención juvenil en el mismo estado, casi la mitad de los niños detenidos dieron positivo.

Un estudio de Naciones Unidas del 2019 evidenció que, en un día cualquiera, cientos de miles de niños son detenidos en los sistemas de justicia en todo el mundo y que hasta un millón de niños están bajo custodia policial cada año. El estudio encontró que casi las tres cuartas partes están en prisión preventiva y no han sido condenados por ningún delito. Muchos son retenidos por delitos  como absentismo escolar, huir de casa, desobediencia, consumo de alcohol y actividad sexual consensuada entre adolescentes.

Según Human Rights “las restricciones impuestas en los centros de detención para evitar la propagación de Covid-19 pueden ayudar a proteger a los niños del virus, pero a menudo tienen otros efectos negativos. Muchas instalaciones ahora prohíben el contacto familiar cara a cara y restringen a los niños a sus celdas durante 23 horas o más al día”.  Los expertos de la ONU recomiendan una prohibición total del aislamiento solitario para menores y dicen que para los adultos, el aislamiento durante más de 15 días constituye tortura.

El derecho internacional prohíbe la detención de niños, excepto como último recurso. Una gran cantidad de investigaciones ha encontrado que las alternativas comunitarias a la detención son a menudo más baratas y tienen mejores resultados, incluidas tasas de reincidencia más bajas.

Para HRW “las autoridades deberían liberar a todos los niños detenidos en centros de detención juvenil, cárceles y otros lugares de detención que no representan un riesgo de seguridad sustancial e inmediato para otros. Deben proporcionar una ubicación segura a aquellos que de otro modo no tendrían un hogar seguro al que regresar. Cuando la privación de libertad es inevitable, los niños deben tener acceso a una higiene adecuada, condiciones sanitarias y servicios médicos, espacio adecuado para permitir el distanciamiento social y detección y pruebas de Covid-19 de acuerdo con las recomendaciones más recientes de las autoridades de salud”.

Sin embargo, las órdenes de liberación, de los diferentes gobiernos, emitidas en respuesta a Covid-19 a menudo han dado prioridad a los prisioneros mayores, los delincuentes no violentos, los que han cumplido la mayoría de sus condenas, las mujeres y las personas con problemas de salud, pero no incluyen a los niños detenidos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recibir las ultimas noticias


Email address
Seguro y libre de spam...