El coronavirus deja sin ONG ni voluntarios a los refugiados en Europa Tal y como publica El diario.es, las ONG reclaman a los gobiernos europeos que impulsen medidas de protección para los refugiados y los migrantes, especialmente para los menores no acompañados. La pandemia del coronavirus ha reducido muchísimo la cifra de voluntarios, causando el cierre de muchos servicios de apoyo fundamentales.

Las ONG están demandando alojamiento, alimentos, agua caliente y jabón para tratar de detener la propagación del virus entre los grupos de refugiados. Además, reclaman medidas urgentes de apoyo a familias y menores que han llegado a Europa en las últimas semanas. Las autoridades, en este caso griegas, ya no están registrando ni protegiendo a todos los menores.

Las organizaciones exigen también que se detengan las deportaciones y se pongan en marcha, inmediatamente, programas de reubicación y de reunificación familiar para los menores no acompañados en toda Europa.

Médecins du Monde y Refugee Rights Europe, dos de las organizaciones demandantes, señalan que “la situación de las personas exiliadas es indescriptible: falta de alojamiento, frío, humedad, estrés, cansancio, hacinamiento en tiendas de campaña precarias, expulsión diaria de los lugares donde viven, condiciones sanitarias deplorables”.

A medida que la pandemia de coronavirus se extiende por Europa, las ONG y los voluntarios están dejando de trabajar en los campos de refugiados. Para  Claire Moseley, directora de Care4Calais, la situación es dramática, “hemos tenido muchas bajas y esto me asusta. Las personas a las que ayudamos están tan asustadas como la gente de los países europeos más afectados, pero viven en condiciones insalubres, no pueden lavarse las manos, no pueden ducharse. Estoy profundamente preocupada y aterrada por su situación».

Para Juliette Delapace, directora de proyectos de  Cáritas, el panorama es igual de negativo, “hemos tenido que cerrar y los cientos de personas a las que proporcionamos un lugar confortable y seguro durante unas horas no tienen a nadie que les ayude y ningún lugar a donde ir. Antes, el Estado no ayudaba a este colectivo porque sabía que las ONG llenarían el vacío, pero ahora no podemos hacerlo porque tenemos que proteger a nuestros voluntarios y personal y limitar la posible propagación entre las personas que son muy vulnerables y tienen mala salud, Es imposible que los migrantes y los refugiados se auto-aíslen si empiezan a sentirse enfermos, ya que no tendrían dónde vivir ni forma de conseguir comida. Ni siquiera pueden llamar a los servicios de emergencia porque para ello es necesario poder cargar el teléfono y el único lugar en el que podían hacerlo eran los centros de día y los servicios que ahora están cerrados».

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