El conflicto del Sahara Occidental, en un debate a cuatro bandas

  • Cualquier negociación de Rabat con Europa o España debe afrontar ese incómodo fantasma que arrastra sus cadenas desde hace algo menos de medio siglo por las arenas del desierto
  •  El largo proceso amenaza con convertirse en un obstáculo peligroso para la estrategia del norte de África y el Mediterráneo en torno a las migraciones económicas y la seguridad

Hablar hoy en día de Marruecos y sus relaciones exteriores con los países occidentales del Mediterráneo no puede hacerse sin contextualizar o descontextualizar el conflicto del Sahara Occidental, tras el abandono de España en 1975 de su posición en la región y la posterior entrada de la Marcha Verde a los territorios que administraba con estatus de provincia propia. De tal forma es así que cualquier negociación de Rabat con Europa o España debe afrontar ese incómodo fantasma que arrastra sus cadenas desde hace algo menos de medio siglo por las arenas del desierto.

Ríos de tinta han corrido desde entonces en un contencioso enquistado por los tirones de los actores protagonistas de esta historia, Marruecos, el Frente Polisario (RASD) y Argelia, y otros secundarios, como España, Francia, Rusia, Libia, en su momento, o más recientemente, Estados Unidos y Reino Unido, que han saltado por encima de las razones a favor o en contra para intentar desbloquear geopolíticamente el callejón sin salida en el que parece haberse eternizado un largo proceso que amenaza con convertirse en un obstáculo peligroso para la estrategia del norte de África, del Magreb y del Mediterráneo en torno a básicamente dos aspectos, las migraciones económicas y la seguridad, es decir, la lucha contra el extremismo islamista.

Por ello, Infotalqual ha estimado oportuno indagar en las razones de uno y otro lado con las declaraciones de cuatro personalidades relacionadas con el conflicto. No son autoridades en la materia sino civiles que han vivido de cerca lo ocurrido en todo este tiempo.

Rachid Elyonoussy, el director de este periódico digital, además de licenciado en filosofía y especialista en radicalización, es marroquí de nacimiento y lleva dos décadas residiendo en España.  Opina que, aunque Marruecos siempre consideró el Sáhara Occidental como una cuestión de Estado, su país no alcanza a exponer los fundamentos históricos y políticos para defenderlo en la sociedad civil occidental. “España dejó lazos muy fuertes en su excolonia saharaui y puede ser que los intelectuales y la sociedad civil marroquí no hayan sabido defenderse frente a las reivindicaciones del Frente Polisario”, explica.

Por su parte, Hamadi Abdalah, miembro de las Juventudes del Frente Polisario y residente en Barcelona desde el año 2016, es un activista convencido de la causa y “bastante revolucionario”, como él mismo subraya, y asegura que luchará hasta la muerte hasta que su nación (Sahara Occidental) sea libre y desterrar así la represión de los derechos humanos ejercidos por Marruecos ante su pueblo. Ve más cerca que nunca la liberación -“les estamos dando bastante por saco y, aunque no tengamos tanto armamento, estamos venciendo en la guerra de desgaste”- porque el escenario político está claro desde que Marruecos aceptó el referéndum en 1991 y por eso está ahí la Minurso de Naciones Unidas.

Otra tesis distinta es la que maneja Larbi Ennas, ex oficial de alto rango del Frente Polisario, formado militarmente en Libia, que ejerció cargos de responsabilidad en la guerra convertida ahora en un contencioso que enfrenta a hermanos, familias y vecinos antiguos. Vive actualmente en El Aaiún y dirige el Centro La Paz para Estudios Políticos y Estratégicos (Celpaz) convencido de que soplan tiempos de cambio para transformar el punto de vista de muchos de sus paisanos saharauis, en el sentido de que “antes que las fronteras debe prevalecer la democratización y el desarrollo social y económico de los ciudadanos”. “Estamos viviendo -afirma- los últimos coletazos del proceso porque en los últimos años la gente se ha ido informando a través de las nuevas tecnologías de las consecuencias de un colonialismo anacrónico que impuso unas fronteras que han estado adorando mientras se autodenominaban revolucionarios”.

María Jesús Alvarado es española, psicóloga clínica, escritora, poeta, directora de cine y pasó su niñez en la antigua Villa Cisneros, actualmente Dakhla. Vive en las Islas Canarias, muy cerca de aquellos territorios de sus recuerdos entrañables, como los atardeceres en los que braseros se encendían en los portales y llenaban de aromas de pinchitos las callejuelas del pueblo. “Tiene que ocurrir algo que dé un vuelco al proceso para que se solucione”, señala con cierto escepticismo, para concluir en que no ve una salida a corto plazo, “y eso desanima a mucha gente y juega a favor de la postura de Marruecos porque la diáspora se sigue produciendo y ya muchos tienen nuevas vidas”.  Añade que “todas las colonias del mundo tienen que desaparecer y son los saharauis lo que deben reunirse y decidir lo que quieren hacer, es decir, llegar a un entendimiento común para que se produzcan novedades”.

Dice Rachid Elyonoussy que en la evolución del asunto del Sahara Occidental desde principio de los años 70 es cuestionable el papel de la izquierda radical marroquí puesto que al final el Polisario es una organización afín que pidió la independencia después de que los partidos políticos de Marruecos le dieran la espalda, y llama la atención sobre el hecho de que si se sigue utilizando el viejo lenguaje de los secuestrados en Tinduf, o de la milicia, o del terrorismo, el argumento no va a ser aceptado en Europa. “Marruecos tiene que tener claro que el conflicto no es solo un asunto de Estado, sino del pueblo marroquí, y que cada ciudadano o acción política tiene que asumir su propia forma para defenderlo ante la comunidad internacional”. Asimismo, apunta que Marruecos tiene que reconocer sus errores de principio de los 70, cuando no ayudó a los saharauis en su resistencia contra la ocupación española, algo que aprovecharon Libia y Argelia para inmiscuirse en el conflicto.

Hamadi Abdalah asegura que tiene la moral alta y que participa en cuantas manifestaciones le es posible, como la que celebrará en Madrid próximamente contra los Acuerdos Tripartitos del 14 de noviembre de 1975. En cuanto al referéndum de autodeterminación, dice que es factible y que habría que realizarlo conforme al primer censo, al que se unirían los descendientes de aquellos que lo firmaron. “Mis padres conservan el papel de la Minurso”, precisa, al tiempo que invita a quienes dicen que los refugiados de los campos de Tindouf están secuestrados a que vayan y lo comprueben de primera mano. “Que dejen entrar a periodistas en El Aaiún, como nosotros lo hemos hecho recientemente con una expedición de 40 personas y periodistas europeos con total libertad de movimientos”, añade, para apostillar que él entra y sale cuando quiere, al menos dos veces al año para ver a su familia, que permanece por su propia voluntad allí.

Larbi Ennass explica que “Marruecos está intentando desarrollar ciudades democráticas y, aunque todavía queda camino, va en el sentido en el que se debe ir, a diferencia de la otra parte (Argelia), que sigue en la guerra fría y con pensamiento inmovilista”. Argumenta no obstante que “si algo ha quedado claro en la reciente crisis con España es que Rabat padece una evidente falta de comunicación con el exterior y eso debe corregirlo, porque, si nos atenemos a los comentarios y afirmaciones que se hacen en algunos medios españoles, da la sensación de que estamos en tiempos del III Reich y, para mí, que vivo aquí, en El Aaiún, nada más lejos de la realidad”. También señala que “por primera vez podemos decir que esto -el proceso- ha salido de su impasse y se acerca a una solución”, dado que estima que se ha producido “la rotura del pulso entre Argelia y Marruecos y este último está consiguiendo salirse de la isla en la que quería convertirla el primero taponando su territorio hacia el sur, hacia el resto del continente”.

María Jesús Alvarado no es activista y no actúa ni milita en ningún movimiento reivindicativo. Lo que le une al conflicto es su pasado en Villa Cisneros, su niñez y su cariño por los saharauis que le ha acompañado siempre. Además, ve una solución fácil si se cumpliera la ley. “Si se quiere, se puede celebrar ese referéndum para decidir si se opta por independencia o autonomía, y sí que estoy convencida de que la guerra nunca es buena ni conduce a nada y que es necesario apostar por la paz”, concluye.

Hasta aquí hemos recogido en Infotalqual solo una pinceladas de todo lo que han dicho nuestros invitados, aquellas ideas que nos ha parecido que resumen de alguna forma sus criterios. Son posturas distintas, sensaciones diferentes y aspiraciones de cuatro personalidades que con toda probabilidad tienen mucho más que decir para profundizar y coadyuvar una compleja tarea que tienen todos los actores implicados en este interminable conflicto del Sahara Occidental y alcanzar así, finalmente, la paz, la justicia, la seguridad y el respeto mutuo tan ansiado, y de forma definitiva, para todos sin excepción.

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