De superviviente del Holocausto a escoltada por amenazas de la extrema derecha italiana La senadora vitalicia Liliana Segre está bajo protección policial tras las intimidaciones de los radicales

Liliana Segre llegó a Auschwitz en 1944 a la edad de 13 años. Regresaría a Italia tiempo después, siendo una de los pocos jóvenes que lo consiguió. Estos días, el nombre de Segre ha aparecido en el escenario mediático por la protección policías que ha recibido tras las amenazas de grupos de extrema derecha en el país transalpino.

La senadora, nombrada por el presente de la República italiana, Sergio Matarella, en 2018, exigió una respuesta parlamentaria al aumento del racismo y el antisemitismo. Segre pidió la investigación a causas de las constantes amenazas recibidas en las redes sociales.

Tras la creación de una comisión para indagar en el crecimiento de la far right en Italia, los ataques contra la superviviente del Holocausto se intensificaron. Un grupo neonazi centraba su discurso contra Segre en una de sus últimas apariciones públicas: cuando colgaba una pancarta mientras denunciaba el antifascismo.

La jefa de su gabinete, Paola Gargiulo quitaba importancia a las amenazas y afirmaba que el respaldo se impone: “hay que decir que Liliana recibe muchos más mensajes de apoyo y solidaridad que mensajes de odio”.

Segre nació en el seno de una familia judía. Tras la aplicación de las Leyes Raciales italianas de 1938, esa niña de 8 años era expulsada de la escuela. Tenía 13 años cuando llegó a Auschwitz en 1944. Se trataba de una de las 776 personas menores de 14 años enviadas al campo nazi. Únicamente, 25 de ellas sobrevivieron y ella se encontraba entre esas supervivientes.

Desde hace tres décadas, la senadora ha hablado en público sobre su experiencia vital. Ha orientado su discurso hacia los jóvenes con la intención de evitar la ideología fascista en la educación de las nuevas generaciones. En los últimos años, Segre ha visitado escuelas para hablar del Holocausto.

Reacciones a las amenazas de Segre

El embajador de Israel en Italia, Dror Eydar, se mostró profundamente consternado por la puesta en marca de la escolta policial hacia la senadora vitalicia. “Un sobreviviente del Holocausto de 89 años bajo guardia simboliza el peligro que las comunidades judías aún enfrentan en Europa hoy en día», publicaba Eydar en su cuenta de Twitter.

El Centro de Documentación Judía Contemporánea (CDEC) expuso que el antisemitismo aumenta en Italia, a pesar de tener una presencia menos con respecto a Francia y Gran Bretaña. Según Mirror, Stefano Gatti, investigador de la entidad, declaraba que habían recogido 190 casos de antisemitismo en Italia hasta noviembre de este año, la mayoría en redes sociales. Esta cifra se acerca a las de 2018, 197, y supera con creces los de 2017, 130. “El antisemitismo que estamos viendo se está volviendo más agresivo, pero la cantidad de antisemitas en Italia es en gran medida estable”.

En la misma plataforma, la ministra de Agricultura, Teresa Bellanova, del Partido Demócrata, se ha disculpado con Segre: “Perdónanos, Liliana. La política del odio no detendrá tu compromiso, ni el nuestro”.

Hasta el pronunciamiento de Matteo Salvini, primer ministro y líder de la Liga Norte (LN), ningún integrante de los principales partidos de derecha. Desde el primer momento, ambas fuerzas se opusieron a la idea de Segre sobre la comisión parlamentaria para investigar la expansión de la extrema derecha en Italia. Alegaban una posible censura en un futuro.

Salvini comentó el jueves que “también recibo amenazas de todos los días”. Un día después, el presidente del Gobierno italiano tampoco cambió de tercio: “Ser antisemita en 2019 es el material de los enfermos mentales. No minimizo nada” (…) “Es surrealista que haya amenazas de muerte de la Serie A y la Serie B”, refiriéndose a las ligas italianos de fútbol.

El partido de Salvini y otras fuerzas de la derecha italiana mostraron la disconformidad con Segre se abstuvieron en la decisión de crear la comisión parlamentaria para investigar el aumento de la extrema derecha en el estado sur de Europa.

“Todavía hoy, numerosos grupos de extrema derecha continúan celebrando la marcha fascista (1922) sobre Roma, para recordar con entusiasmo las etapas del fascismo, a veces con el apoyo más o menos explícito de ciertos grupos en el parlamento, sin que nadie los declare ilegales», comentaba Segre en el Corriere della Sera el viernes.

 

 

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