Concentración en Barcelona en apoyo a las jornaleras marroquíes Decenas de personas se han concentrado en la plaça Gardunya contra el archivo de la causa de temporeras marroquíes del campo de Huelva. El acto ha formado parte de una serie de protestas celebradas en las principales ciudades del territorio español. El encuentro ha coincido con el Dia Internacional del Migrante -18 de diciembre-

La protesta ha comenzado con un silencio sepulcral. El silencio es el emblema de la desprotección. Ante la fachada de la antigua Escola Massana, la Asamblea antirracista ha convocado a los presentes en apoyo a las temporeras marroquíes -”hermanas moras”- de los campos de Huelva, tras el archivo de la última causa hacia estas mujeres. En el último caso, las migrantes acusaron a su empleador por acoso sexual y la Justicia creyó al agresor -el capataz afirmó que ellas mintieron para quedarse en el Estado español- y encarpetó la causa.

De repente, una voz femenina ha cantado el lema principal de la concentración: “Patriarcado Capital, Alianza Colonial” (estos sintagmas han roto cada silencio y se han repetido como si del estribillo de una canción se tratara). Al unísono la muchedumbre ha secundado el cántico. Las voces -indignadas- se han levantado en la defensa de los derechos de las “hermanas moras” («Hermana mora, yo sí te creo», han reivindicado en la concentración). Esto es, las mujeres migrantes del norte de Marruecos que trabajan en el sector agrícola andaluz en general, y en el mundo de la fresa en la provincia de Huelva,  en particular. El Sistema judicial no trata igual a todas y sucumbe a la estructura patriarcal y al racismo institucional. Ante eso, la impunidad de la que goza el acosador -en este caso, los patrones- se contextualiza y se entiende en una triple lectura de acoso: racial, sexual y laboral.

Principal lema de la protesta / InfoTalQual

El mutismo ha vuelto. El silencio es un síntoma de miedo o resignación. Algunas de las asistentes han aprovechado para realizar fotografías a las dos pancartas que han presidido el acto y la mayoría de enunciados de las miembros de Asamblea antirracista: “Patriarcado y Capital, Alianza Colonial” -estirada en el suelo- y “Papeles para todos u todas” -de mayor tamaño y sujeta por algunas asistentes a la concentración-. Una mujer sostiene el potente foco que alumbra a las congregadas a las puerta de la antigua Escola Massana.

Segundo lema: “Si tocan las moras, nos tocan a todas”. El primer caso denunciado (que no el primero de todos) se formalizó en 2008. Al año siguiente se sucedieron más casos que acabaron en acusación de una mujer marroquí a su jefe. Y así hasta el año actual. Las investigaciones y el libro publicados (en relación a la problemático de los campos de Huelva) no han solucionado el problema. Las jornaleras y sus condiciones precarias de vida han tenido mayor visibilidad, pero el mismo caso omiso de los Tribunales.

El feminismo será antirracista”, han voceado. No hay perspectiva de género en los juicios relacionados con los mujeres del campo andaluz. Tampoco hay respeto por la mujer migrante. La criminalización de las mujeres y la defensa de la posición del hombre capataz, se legitima y se supone como cierta sin la comprobación de ambas versiones.

Más silencio. El silencio sirve siempre como analogía al Sistema que calla y protege a los culpables. Los empresarios de la fresa se enriquecen a costa del trabajo semi esclavo. Los apoderados explotan a sus trabajadoras, con largas jornadas de trabajo. Las migrantes carecen de derechos laborales, de tiempo de descanso y de un alojamiento digno. Las jornaleras luchan contra las prácticas violentas y el acoso sexual. Su valentía ha levantado a las Asambleas antirracistas del territorio español en solidaridad con las “hermanas marroquíes”.

Ainhoa Nadia Douhaibi, miembro de la Asamblea antirracista, ha explicado los motivos de la convocatoria unificada y ha señalado la importancia del trabajo conjunto a pesar de la distancia: “Esta convocatoria ha sido un poco diferentes de las otras que la Asamblea (antirracista) ha ido convocando. Estos silencios iniciales que parecían incluso un poco incómodos, son los mismos que (aparecen) ante las violencias -como puede ser el archivo de la causa- o todas las situaciones que se viven en los campos de Huelva, y todo lo que relaciona a la Ley de Extranjería, a las mujeres migrantes. Poco a poco se ha ido llenando este silencio. La gente ha ido hablando. Ojalá nunca más el silencio ante tales violencias”.

Los asistentes a la Concentración escuchan el Comunicado de la Asamblea antirracista / InfoTalQual

A continuación, Douhaibi ha leído el Comunicado de la Asamblea: (aquí parte del mismo)

Hoy es el Día Internacional del y la migrante. Es el Día Internacional de la desobediencia activa y rebelde contra las fronteras de los estados. No solo las fronteras terrestres. También, las fronteras administrativas; las fronteras económico laborales; las fronteras legales; las fronteras sexuales y del deseo; las fronteras de la belleza y de los cuerpos, y de todas las fronteras simbólicas y mentales.

Pero hoy también, estamos aquí para denunciar el archivo de la causa de las jornaleras marroquíes de los campos de Huelva. Los hechos anuncian que el racismo se sigue asentando cómodamente en nuestra sistema de justicia, en nuestro mercado laboral, y en general, en toda la sociedad. Esta sentencia, de nuevo, evidencia la continuidad de la lógica colonial que todavía hoy perdura en las relaciones entre determinadas personas, instituciones, administraciones y Estado. La situación, prolongada en el tiempo, es consecuencia directa de la existencia de estructuras institucionales y administrativas que reproducen, legalizan y amparan un sistema de discriminación, violencia e impunidad para con la vida de las personas migrantes; y en este caso, de las mujeres marroquíes.

Hemos visto como durante todo el proceso (incluso en la sentencia) se ha intentado deslegitimar y descalificar la denuncia, alegando que esta respondería a una maniobra de las mujeres para quedarse en el Estado español. El racismo inherente a la sentencia, con esta clase de argumentos, demuestra la superioridad moral, racial, social y jurídica, desde la cual este sistema interpreta las violencias hacia nuestras hermanas”, ha manifestado la organización en el comunicado.

La Ley de Extranjería: el mecanismo que ampara a agresores y racistas

Uno de los cánticos se ha dirgido, precisamente, contra dicha Ley: “Pásame, pásame la gasolina, para qué, para qué, para la Ley de Extranjería. Cap persona és il·legal”.

El escrito de la Asamblea también ha criticado la jurisprudencia por obviar las versiones de las víctimas: “Ni siquiera se ha tomado en consideración los hechos denunciados. Se han resguardado en la Ley de Extranjería para desviar la atención y proteger el legado colonial de la supremacía del hombre blanco que explota la fuerza de trabajo y violenta los cuerpos de nuestras hermanas, primas, madres y abuelas, con total impunidad”.

El abogado defensor del acosador planteó que la denuncia de las mujeres marroquíes fue una maniobra para no dar curso a su retorno a Marruecos -país de origen- y quedarse en España con papel. Según otro comunicado repartido en el acto (el escrito de la Associació Papers i Drets per a Tothom), «el juez le dio la razón sin siquiera permitir el alegato de nuestras hermanas y las trabajadoras de la fresa fueron expulsados del estado español, aplicando la ley de extranjería”. Tras los contratos de temporada (unos tres meses), esta Ley obliga a las trabajadoras (una vez finalizada la actividad) a volver al país de origen. La reforma de Ley de Extranjería es imprescindible para la proliferación de los derechos de las mujeres migrantes del campo andaluz sujetas a la explotación laboral y al acoso sexual. 

La voz de una jornalera es la de todas las anteriores

Las migrantes marroquíes no solo denunciaron el abuso y la violencia en los campos de Huelva. También se levantaron ante “un sistema de explotación racial y laboral hacia las mujeres migrantes, amparados por las Leyes e Instituciones del Estado español. Pusieron en jaque a un Sistema, que no se esperaba la desobediencia de estas mujeres ni que se levantarán tantas más”, según Douhaibi. Los casos denunciados han dado voz a mujeres que no contaron los abusos o fueron deportadas. La Asamblea antirracista ha concluido que «seguirán denunciando este sistema judicial como racista y patriarcal. Desde aquí, ya no paramos. Mujer marroquí signifia resistencia y dignidad. Ni capitalismo racial ni patriarcado colonial”.

Ha desaparecido el silencio para dejar paso a los aplausos y a los últimos cánticos a favor de las jornales marroquíes. Las “hermanas moras”.

 

 

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