Ben Ali, expresidente de Túnez, muere en el exilio saudí

Su derrocamiento, en el contexto de la Primavera Árabe, inició la caída de una serie de dictadores del Mundo Árabe

Zine El-Abidine Ben Ali ha fallecido en Arabia Saudí a los 83 años. Ben Ali mantuvo el poder en Túnez durante 23 años y lo ejercició con contundencia y autocracia hasta su caída en 2011.

«Ben Ali acaba de morir en Arabia Saudita», comunicaba el abogado de la familia, Mounir Ben Salha, a Reuters. El exdirigente había estado en cuidados intensivos en un hospital durante tres meses. En el centro médico disputaba su última disputa contra un cáncer de próstata.

1987-2011

El dictador llegaría al vértice de la pirámide del poder tunecino en 1987, cuando pasó de jefe de seguridad a primer ministro, por la incapacidad médica de Habib Bourguiba. En el poder, inició una apertura económica que desembocó en un marco de importantes desigualdades sociales y una corrupción permanente.

En 2011, un tribunal tunecino condenó a Ben Ali a 35 años de prisión por cargos como corrupción y tortura. Al año siguiente, un tribunal militar añadía 20 años más por incitar al asesinato.

La caída de Ben Ali

El final de esos 23 años llegaría de forma inesperado. Mohammed Bouazizi, un vendedor de verduras, se quemó vivo en diciembre de 2010 cuando la policía le confiscó su carro. Tras la muerte de Bouazizi las protestas cobraron fuerza y, a mediados de 2011, Ben Ali viajaba en avión hacia Arabia Saudí. Se refugió en el país de la región que más se ha esforzado en contrarrestar los levantamientos de la Primavera Árabe.

Un individuo procedente de la seguridad y un terreno de corrupción

Antes de llegar al poder, el expresidente tunecino destacó como figura del ejército, después de la independencia del país norafricano de Francia. También, como jefe de seguridad militar desde 1964; cabecilla de seguridad nacional desde 1977; embajador en Polonia, y ministro del Interior. Los cargos se relacionan con el ámbito de la seguridad. Ben Ali creía en el estado policial y en disipar con dureza cualquier protesta o movimiento.

En los primeros años como presidente, gozó de la confianza del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para llevar a cabo una “reestructuración económica”. El autócrata consiguió una tasa de crecimiento favorable, pero los datos mostraban un contraste innegable con la corrupción. El “establishment” político acumulaba fortunas y propiedades. Las desigualdades crecían año a año. De hecho, en 2008 sucedió “la pequeña revolución”: una protesta considerable en el sur de Túnez por las condiciones de vida en las aldeas rurales y en los municipios mineros.

Zine El-Abidine Ben Ali / Middle East Eye

Ben Ali ha fallecido días después de las elecciones presidenciales en Túnez. El histórico dictador ha vivido la caída de los partidos tradicionales y la victoria de dos “antisistema” neoliberales desde un hospital del exilio saudí.

23 años de gobierno. 8 han pasado desde su caída. El país, precursor del derrocamiento de otros dictadores como Gadafi o Mubarak, se consideró como uno de los ejemplos a seguir dentro del Mundo Árabe. Sin embargo, el pensamiento de que Túnez se considerara el único estado que ha mejoraría sustancialmente con la herencia de la Primavera Árabe se ha desvanecido con el paso del tiempo.

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