Atentados de Catalunya 17-A. Negligencias múltiples

En el segundo aniversario de los atentados de agosto de 2017 en Catalunya, los hechos ocurridos en Alcanar, Barcelona, Cambrils y Ripoll han vuelto al centro de la esfera mediática. La cabecera Público ha revelado cuatro informaciones en forma de exclusiva sobre el imán de Ripoll, Es Satty, y su largo recorrido como confidente del Centro Nacional de Inteligencia.

Según la publicación, el CNI mantenía contacto directo con Es Satty; había controlado las travesías de la célula fuera de las fronteras del Estado español; evitó su deportación, y borró el expediente. Los servicios secretos conocían la existencia de un grupo altamente radicalizado y que había tenido contacto con explosivos. Sin embargo, resulta más difuso qué les conto el imán antes de los atentados. Para Eduardo Bada, psicólogo y miembros del Grupo de Trabajo en Derivas Sectarias, “la recogida y el análisis de la información son dos procesos diferentes. Y la correcta interpretación no siempre es obvia». En declaraciones a este medio Bada comenta la importancia de olvidar «todas las pistas son claras cuando intentamos predecir el pasado, pero no tanto cuando intentamos predecir el futuro”

Pese a la evidencia de que el imán jugaba a dos bandos y ocultaba información, la situación no exonera de culpa a la inteligencia española porque había motivos suficientes para actuar y, sobre todo, informar a la totalidad de cuerpos policiales. Esta opacidad explica el malestar de la ciudadanía y el aumento de la ambigüedad sobre la verdadera relación entre el imán y el CNI.

La negligencia es gravísima y no exime a nadie. Si el informante no contestaba al correo, algo ocurría. Jofre Montoto, analista de seguridad y experto en yihadismo, menciona una negligencia “pre” y una “pos”. Se entiende que el primer nivel negligente se produce en el período anterior a los atentados y la ocultación de información en relación con una supuesta célula y el confidente. No sé mostraron signos de preocupación ante la futura situación. Se subestimó a los jóvenes y, ante todo, al imán.  La segunda desidia llega con la explosión de Alcanar; para Montoto, un punto clave. Por segunda vez, el CNI omitió la transferencia de los datos. El reconocimiento de la negligencia no se hubiera soportado y se ocultó mediante silencio. Esa incapacidad de autocrítica costó la vida a 18 personas.

Rachid El younoussi, especialista en el movimiento yihadista global, y miembro del grupo de trabajo sobre radicalización defiende que “un perfil como el del imán de Ripoll es muy complejo. Confiar en este tipo de perfil es un error. Es Satty, el imán marroquí que encabezó la célula terrorista que perpetró los ataques en Catalunya el 17 y 18 de agosto, se había radicalizado hace al menos una década. Además, fue entrenado principalmente por Mohamed Mrabet, un carnicero de origen marroquí de al-Qaeda, quien pasó años enviando decenas de voluntarios a su muerte a Siria e Irak. 12 años antes del atentado, y durante varios meses en 2005 la policía española hizo escuchas a sus llamadas. Los investigadores encontraron un documento en su casa titulado “La clandestinidad en la yihad es un deber legítimo”. En 2008, el periódico español El País dio a conocer el contenido de este manual, cuyo objetivo era ayudar a los yihadistas a evitar la detección” (…) “Es Satty siguió estas recomendaciones, sin cometer ninguno de los errores que podrían haber llevado a su arresto en España. El manual sigue los preceptos de Takfir Wal-Hijra («excomunión y éxodo»), la línea más radical y violenta del yihadismo salafista . es muy difícil trabajar o confiar a ese perfil incluso es casi imposible ganarlo”.

Además, El younoussi añade que “nosotros ya hemos avisado antes del intento del Estado Islámico de formar agentes suyos en terreno occidental , incluso sacaron un manual de 208 páginas para formar esos agentes”. Para el periodista, más allá de si el CNI tenía que informar o no –“es un tema de valoración”-, el atentado de Barcelona del 17A, pone encima de la mesa preguntas sin resolver. “La explosión de Alcanar y la magnitud de la preparación, la cantidad de miembros del comando, la duración de preparación, todo eso es un poco confuso. Hasta ahora, no conocemos ningún caso de célula de ISIS, con forma de comando que haya fracasado en la construcción de una bomba. Sabemos que cuando se trata de un comando siempre hay un supervisor de la organización. Un año de trabajo y preparación de la célula en Ripoll implica viajes, compras, facilitadores de todo tipo. En este caso, solo tenemos detenidos los que quedaron vivos del comando terrorista. También, miembros del comando han estado en viajes en Francia y Alemania y se desconoce si las autoridades de esos países han sido informados de estos hechos según el acuerdo europeo antiterrorista”.

InfoTalQual se ha puesto en contacto con la embajada francesa y alemana. Este medio aún espera respuesta .

Además de los servicios de inteligencia, el negacionismo también procede de varios lugares más. Tres partidos políticos vetaron una comisión de investigación. Con la tradición del Estado español en la asunción de responsabilidades no extraña que pida cuentas, públicamente, un partido político que pretende el gobierno, o una fuerza que vive del enfrentamiento entre territorios de la Península Ibérica o el grupo responsable del ejecutivo en esos años. Quién da un paso y erra en declaraciones, pierde votos. En un costumbrismo político en el que el más fuerte se muestra como intransigente, intolerable y reacio a compresiones, el silencio no daña en demasía.

Por tanto, la partida política ha ganado jugosidad con esta nueva carta y hay diferentes posicionamientos. A pesar de que los partidos más importantes han optado por el mutismo, otros han adoptado una especie de contrapoder político proporcionado por las informaciones publicadas y han exigidos comparecencias. Presumiblemente, las intenciones de los últimos se acercan a los intereses puros y se alejan de la comprensión real a los ciudadanos en general y a las víctimas, en particular. En definitiva, ninguna intervención política ha estado a la altura de los hechos.

El irresponsable no es menos culpable que el mentiroso. La incompetencia del CNI no guarda dudas; la negación política, tampoco. Silencio para que no salpicara a su fuerza política. Silencio para no equivocarse. Silencio para negar errores y faltas de entendimiento con los servicios de información. Silencio para educar en ambigüedad, secretismo y conformismo. Silencio para proteger la marca “estado”. Silencio ayer, hoy y mañana.

Ante las teorías conspiratorias, responsabilidad

Los ciudadanos anhelan su lado más detectivesco y los medios de comunicación proporcionan la ruta más rápida. La revelación de datos, informaciones y secretos son el pegamento para las pesquisas del individuo entorno a un tema de notoriedad que no entiende y quiere comprender. Sin embargo, en vastas ocasiones, multiplican las preguntas y las dudas sobre el rompecabezas. También, confunden y llevan por caminos de dudosa veracidad. A pesar de la aparente finalidad referencial de los medios de comunicación, nunca se percibe nada más allá de una finalidad meramente persuasiva.

Como menciona Bada, las teorías conspiratorias son “satisfactorias porque impulsan que existe una razón mayor y una complejidad que nos hace sentirnos más seguros”. Los relatos alternativos, sin certezas más allá de un respetado trabajo periodístico, se apoyan en la insana tradición de sobredimensionar un hecho desconocido, opaco y con recorrido para convertirse en argumento sensacionalista de peso para la ciudadanía descontenta en la lucha por el control del debate social y político.

La negligencia profesional de inteligencia, el silencio político y mediático no muestra un vínculo tan férreo y próximo como se tercia en redes sociales y conversaciones callejeras. La culpa existe y además es plural, pero no confirma la implicación definitiva en un atentado: “No nos confundamos. Los poderosos en general y los estados en particular, realizan acciones reprobables con mucha frecuencia. Lo que no suele ser tan frecuente es que usen tramas enormemente astutas y complejas. Existen las cloacas del Estado, pero todas las evidencias transmiten detrás del olor a cloaca se esconde el aroma a carajillo más que el de refinadas y complejas maquinaciones”, expone Bada.

La peor amalgama se produce en el establecimiento definitivo de una relación entre circunstancia temporal y causalidad. La conspiración atrae y se busca la similitud entre el hecho y la causa. Con esa premisa, una situación con efectos de gran magnitud tendría unas respuestas semejantes. Sin embargo, este nexo resulta peligroso porque lleva a un terreno difuso entre la visión alternativa del suceso traumático y la realidad.

La incompetencia y la cadena de errores continua por parte de todos los actores responsables de la seguridad y su correspondiente gestión, desde los agentes encargados al ejecutivo, tendrá una responsabilidad en el tiempo por no informar a tiempo, por confiar en quién no debía y por alimentar el sensacionalismo por ocultar siempre la verdad.

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