Ataque en Mali al personal de las fuerzas de paz de la ONU Los fallecidos pertenecían al cuerpo de Naciones Unidas que opera en Chad

Tres miembros del personal de mantenimiento de la paz de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Chad fueron asesinados en el norte de Malí el domingo cuando un convoy golpeó con una bomba en una carretera en la región de Kidal. Otras cuatro personas necesitaron atención médica, según un comunicado de la Misión de Estabilización de la ONU en Malí (MINUSMA). «Debemos combinar todos los esfuerzos para identificar y detener a los responsables de estos actos terroristas para que puedan responder por sus crímenes ante el sistema de justicia», dijo Mahamat Saleh Annadif, Representante Especial del Secretario General y Jefe de la Misión.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, condenó el ataque y mostró sus condolencias a las familias de las víctimas, al Gobierno de Chad y al pueblo chadiano. Guterres también se dirigió a las autoridades malienses para que “no escatimen esfuerzos” en la identificación de los culpables. Además, añadió que el ataque a cascos azules supone crímenes de guerra, según el derecho internacional.

La MINUSMA se estableció en 2013 y, actualmente, tiene 13.000 soldados entre sus filas, desplegados por el país

En abril, Annadif comentó al Consejo de Seguridad de la ONU que más de 1.000 cascos se desplegaron en el norte de Mali como resultado de la implementación del Acuerdo para la Paz y la Reconciliación de Mali.

En la región central, la MINUSMA ha ideado un plan de adaptación, con 19 personas adicionales enviadas a Mopti y ha establecido una línea directa para civiles. El número de desplazados por culpa de la inseguridad en Mali aumentaron, hasta 218.000 en marzo. La Misión de Estabilización de la ONU en el país mantiene el apoyo para la seguridad regional y ha iniciado la construcción de un general de la Fuerza Conjunta del G-5 Sahel (Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania, Níger) en la capital, Bamako.

Malí es uno de los estados más castigados de la región del Sahel por el extremismo violento, junto Níger y Burkina Faso. Según Naciones Unidas, la revuelta comenzó en el norte maliense en 2012 y se extendió por el resto del territorio. La insurgencia traspasó fronteras y las organizaciones yihadistas cobraron importancia y, con el tiempo, establecieron relaciones sólidas con los grandes grupos a nivel mundial.

 

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