Amsterdam: la polèmica elección de la reina del burka provoca una ola de reacciones en contra

La semana pasada, en plena celebración del Orgullo Gay, Hendrik Jan Biemond, miembro del Partido Laborista Holandés (PvdA en sus siglas en neerlandés) y un grupo de personas aparecieron en una foto, difundida por la propia Pride Amsterdam, vestidos con niqabs con los colores de la bandera LGTBI.

La foto, que iba acompañada de un texto que decía “las reinas del burka”, se realizó, según la propia organización, cómo protesta a la nueva ley holandesa que prohíbe el uso de prendas que cubran el rostro en espacios públicos, aunque no limita su uso en la calle.

Esta ley, que está dirigida a las personas que utilizan prendas como el burka o el niqab, afecta también a quienes utilicen un casco integral o algún tipo de pasamontañas, cosa bastante habitual durante muchos meses en el frío país holandés. Seguramente por ello, las propias autoridades se han negado a exigir su cumplimiento. Las fuentes oficiales calculan que en Holanda hay unas 200 mujeres que llevan burka.

La prohibición afecta a hospitales, escuelas, transporte (trenes, autobuses y tranvías) y edificios públicos como ayuntamientos, comisarías, ministerios o algunos museos de control estatal.

A pesar de que, según comunicó la organización del festival, «el partido laborista de Amsterdam cree que la libertad significa que puedes ser quien eres y usar lo que quieras», los comentarios negativos han inundado las redes sociales, incluso desde el propio partido. Keklic Yücel, ex diputado del PvdA, declaró  “mi partido siempre lucha por la libertad e igualdad de las mujeres y no por la falta de libertad y desigualdad de las mujeres». Marjolein Moorman, la líder del partido en Amsterdan, se ha distanciado también de la acción de Hendrik Jan Biemond al afirmar que “un burka simboliza la desigualdad de mujeres y hombres. Un hombre puede mostrar libertad, pero la mujer debe mostrarse a sí misma. Eso no tiene nada que ver con la libertad para mí”.

En ese sentido, la periodista especializada Imane Rachidi publicaba en la revista digital M’Sur un artículo de opinión, titulado La alianza del burka, altamente recomendable. La autora apunta los riesgos de frivolizar con según qué cosas. Así, para Rachidi “es cruel, inhumano, egoísta e ignorante que un tuit tire por la borda la lucha de tantas mujeres por deshacerse del islamismo que las condena a ser personas de segunda categoría”. La periodista, nacida en Marruecos y residente en Holanda, afirma también que no se cansará de repetir que esa no es su cultura, “no lo es salir a la calle oculta debajo de un trapo negro que no deja entrever ni siquiera mis ojos, tampoco lo es que obliguen a mi amiga del instituto a casarse y menos cuando ni siquiera había cumplido los 18 años. No es mi tradición taparme de pies a cabeza para refrescarme en el mar. Nunca jamás en toda mi vida he visto un burkini, ni siquiera sé cómo es, porque los costureros de Marruecos no habían descubierto semejante aberración cuando yo aún vivía allí en los noventa. Hace mucho que utilizábamos bañador en las playas del Norte de África y no había mujer que se dedicara a calcular los metros de tela antes de meterse al agua”.

Para Imane Rachidi los derechos de las mujeres musulmanas pueden, paradójicamente, retroceder en Occidente, “esos derechos se están perdiendo con la ayuda de una izquierda que se ha creído que esa era nuestra cultura y de una ultraderecha que nos utiliza para asustar. ¿En qué momento se ha construido este complot? ¿En qué momento los islamistas, la izquierda y la ultraderecha se han alineado en contra de nuestros derechos como mujeres, independientemente de nuestra religión y nacionalidad? ¿Cuándo las y los feministas han decidido que no merecemos los mismos derechos humanos que el resto de mujeres en este planeta, simplemente porque alguien ha decidido que debemos rezarle a Alá? ¿Defenderían lo mismo si habláramos de mujeres cristianas? Que digas que la opresión es mi cultura y que los demás lo deben respetar, tiene un nombre: racismo”.

La ctivista de origen musulmán, Mimunt Hamido Yahia desató la polémica al criticar a LGTB por apoyar un la Burka “Ayer en Holanda a más de una se le fue la pinza y ala! a reivindicar el nicab y el burka porque «¿Como van a ser libres si no las dejan?» ¿No las deja quién? ¿el Estado o nuestro patriarcado?. feministas, gays y trans poyando esto?! me quedo perpleja”

Conviene no olvidar que la mayoría de defensores del burka son seguidores salafistas que condenan a muerte a los homosexuales.

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