Más de 7.000 temporeras marroquíes continúan atrapadas en Huelva pese a la inminente  reapertura de fronteras Las trabajadoras continúan en el Estado español por el mantenimiento del cierre de las fronteras españolas y marroquí. La apertura, a partir del martes 14, no supone ninguna seguridad para volver a sus hogares con sus familias

“Queremos volver a Marruecos. Lo estamos pasando mal. Pedimos al rey que abran el puerto. Estamos aquí sin trabajo, sin nada. Todo el dinero ya lo hemos mandado a Marruecos. Estamos aquí sin dinero, sin comida. Pedimos al rey que nos mande a nuestras casas. Nuestros hijos están solos. Nadie les está cuidando. Queremos volver a Marruecos”.

“Hemos venido para trabajar en fresas. Ya hemos terminado el trabajo. Queremos volver ya. Estamos aquí sin trabajo, sin hacer nada. Yo tengo a cargo seis personas. Mi madre está enferma y mi hermana tiene discapacidad. Ya se terminó trabajo y lo estamos pasando mal. Pedimos al rey que nos ayude. Queremos mucho al rey y que se mejore. No queremos seguir así. Las necesidades que nos han traído aquí. Venimos a trabajar aquí con dignidad. Ya hemos terminado el trabajo. Nuestros hijos nos echan de menos. Por favor, a las autoridades, por favor, al rey: ayúdanos. Queremos volver a Marruecos. Viva el rey. Viva el rey. Viva el rey”.

Estos dos testimonios son de dos de las diez mujeres que aparecen en un vídeo publicado por la revista La Mar de Onuba y, que el grupo feminista andaluz, Mujeres 24H, ha compartido en su cuenta de Facebook. Las diez mujeres forman parte de las más de 7.000 temporeras que fueron contratadas para la recogida de frutos rojos en la provincia de Huelva. Sin embargo, el cierre de las fronteras entre el Estado español y Marruecos ha provocado que miles de personas, la mayoría mujeres, no puedan regresar al país marroquí y permanezcan atrapadas en la provincia andaluza sin recursos y con una gran desprotección. Según el mismo medio, las mujeres se manifestaron el jueves 9 de julio en las cercanías de las fincas donde han trabajado en el término municipal de Cartaya para reivindicar su derecho de volver a casa.

Las temporeras llegaron al Estado español en el mes de marzo para la recogida anual de la fresa y otros frutos rojos. El trabajo terminó en mayo y, desde entonces, las mujeres están atrapadas en Huelva. A principios de la anterior semana, organizaciones no gubernamentales emitieron un comunicado para denunciar la situación de estas más de 7.000 personas.

Las autoridades españolas han comentado que están en contacto con las marroquíes y que frontera entre ambos países se abrirá el martes 14 de julio. Sin embargo, la apertura de fronteras no asegura una vuelta a casa temprana. Los únicos puertos que han programado con destino a Marruecos son los puertos de Sète (Francia) y Génova (Italia). Los destinos de los puertos de la Península Ibérica que conectan con Marruecos (Algeciras, Almería, Barcelona, Málaga y Tarifa) únicamente llegan a Ceuta y Melilla. Esas mujeres podrían coger un ferry, pero no podrían entrar en su país desde las ciudades autónomas. Otra opción para ellas sería el avión ya que hay vuelos a diferentes ciudades del país norteafricano. Durante los primeros días de reapertura y hasta el próximo domingo, los precios son elevados. Con cualquier trayecto, ya sea mar o aire, las temporeras se deberían hacer una prueba PCR, con un precio también muy costoso. Por lo tanto, pese a la apertura de fronteras, hay pocas alternativas para que las temporeras puedan volver y, las que hay, son caras para unas mujeres que han mandado el dinero cobrado a Marruecos.

La llegada de temporeras a la provincia de Huelva en época primaveral es una constante entre marzo y mayo-junio de cada año. En 2001, Marruecos y el Estado español firmaron un acuerdo para conceder visados temporales a los trabajadores y trabajadoras que vinieran a los campos españoles. Madrid ha extendido ese permiso para las mujeres hasta septiembre. Sin embargo, el Gobierno español les ha privado de la posibilidad de volver a sus lugares de residencia.

Otra constante de este empleo temporal es la precariedad en la que las mujeres viven durante los meses de trabajo. Reiteradamente, las organizaciones no gubernamentales han denunciado las condiciones de vida de las temporeras. Pese a que las autoridades autonómicas andaluzas exponen que han abastecido a las trabajadoras, muchas de ellas han reconocido que las ONGs las han ayudado con necesidades básicas.

La dejadez de Marruecos y el Estado español durante estos dos últimos meses y una apertura de fronteras con muchos condicionantes e interrogantes han provocado esta situación de parálisis. No parece que quieran solucionarlo por la vía rápida y las mujeres se comienzan a perpetuar en esas viviendas inhumanas, sin agua corriente ni electricidad, donde los problemas de salud aparecen o se agravan. En los últimos dos meses, ambos responsables no han mostrado predisposición por permitir la vuelta de las temporeras a sus hogares.

Ellas, porque, en su mayoría, son mujeres, vinieron a la recogida de los frutos rojos para tres meses y llevan cinco. Ellas necesitan estar con sus familiares e hijas. Ellas continuarán atrapadas en el campo onubense hasta que los gobiernos de Rabat y Madrid no hagan una reapertura de las fronteras en condiciones y velen por los derechos de esas mujeres.

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