2021: los diez riesgos que predice el Consejo del Atlántico Norte  El Consejo del Atlántico, principal órgano de decisión política de la OTAN, acaba de publicar un informe en el que se identifican los diez riesgos principales, en el próximo año, para los Estados Unidos pero con implicaciones globales.

En primer lugar, para el organismo Atlántico, la crisis provocada por la pandemia del COVID-19 irá a más mientras la distribución de las vacunas no se produzca a la velocidad necesaria. Según el informe de la institución “la proximidad de las vacunas hará que muchos bajen aún más la guardia. Además, la distribución podría encontrar problemas inesperados de producción y logística, retrasando el cronograma de cuando la mayor parte del público puede vacunarse”.

En los Estados Unidos en particular, las encuestas muestran que el 42 por ciento de los ciudadanos no tomará ninguna vacuna, lo que podría reducir las posibilidades de detener el contagio hasta bien entrada la segunda mitad de 2021.Por otro lado, para el Consejo la deuda global derivada del gasto de emergencia del COVID-19, especialmente en las economías en desarrollo, está explotando.

La deuda total aumentó en  15 billones de dólares en 2020 y se espera que alcance el 365 por ciento del PIB mundial para finales de año. El Fondo Monetario Internacional ya ha tenido que desembolsar ayuda financiera a ochenta y un países, y se prevé que los flujos de capital a los países de bajos ingresos disminuyan en 700.000 millones de dólares. Las economías en desarrollo necesitan 7 billones de dólares para reembolsar la deuda antes de finales de 2021. Para el Consejo Atlántico, esta dificultad financiera podría desencadenar otra crisis mundial. El órgano de decisión política de la OTAN advierte también sobre los riesgos que supone la lenta recuperación económica de los países occidentales. Según el Fondo Monetario Internacional, el FMI, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la OCDE, la mayor parte de ellos no empezará a recuperarse hasta bien empezado el 2022.Otro de los riesgos importantes para el Consejo Atlántico es la actual crisis alimentaria mundial, la peor en décadas. La pandemia ha interrumpido las cadenas mundiales de suministro de alimentos. Y con más personas cayendo en la pobreza extrema como resultado del daño económico infligido por el COVID-19, el aumento de los precios de los alimentos no podría llegar en peor momento. La ONU pronostica que morirán más personas por desnutrición relacionada con el COVID y sus enfermedades asociadas que por el propio coronavirus. El Programa Mundial de Alimentos, de Naciones Unidas, afirma que Yemen, Sudán del Sur, Nigeria y Burkina Faso ya pueden estar sufriendo condiciones de hambruna. Afganistán, Camerún, República Centroafricana, Congo, Etiopía, Haití, Líbano, Malí, Mozambique, Níger, Sierra Leona, Somalia, Sudán, Siria, Venezuela y Zimbabwe están también en una situación muy precaria. Incluso en las economías avanzadas, las personas pobres están sufriendo el aumento de los precios de los alimentos en un momento de alto desempleo. En los Estados Unidos, más de uno de cada cinco hogares padece inseguridad alimentaria.En su informe, el Consejo Atlántico también advierte sobre la, progresiva, desaparición de la clase media global. Los economistas creen que, por primera vez en medio siglo, la clase media ha comenzado a reducirse, potencialmente en 52 millones de personas tan sólo en América Latina.

El Banco Mundial, BM, predice que para fines de 2021 hasta 150 millones de personas más caerán en la pobreza extrema.Para el Consejo del Atlántico Norte, el resto de riesgos afectan más directamente a Estados Unidos, aunque el resto del mundo se verá directamente afectado.El primer riesgo local que señala el informe hace referencia a la debilidad de la administración del nuevo presidente norteamericano, Joe Biden. La capacidad de gobernar de la nueva administración se verá muy limitada en un contexto repleto de republicanos, Senado incluido. El informe concluye identificando a diferentes países como potenciales peligros para Estados Unidos, y por traslación, al resto del mundo occidental.Destacan los clásicos, Corea del Norte, Irán y China.

En cuanto a Corea, no hay que olvidar que, en el pasado, los nuevos presidentes estadounidenses han sido recibidos por un lanzamiento de misil o una prueba nuclear norcoreana. Es decir, lo normal es que el país no suspenda esta bienvenida en la que marca músculo atómico. Probablemnte, en el primer trimestre de la presidencia de Biden volveremos a verlo, o por lo menos eso es lo que espera el Consejo Atlántico.Por lo que respecta a Irán, el presunto asesinato por parte de Israel del principal científico nuclear iraní más la posible acumulación de sanciones de Trump antes de dejar el cargo podrían envenenar el pozo de las relaciones con Irán. Si el líder supremo, el ayatolá Jamenei, cumple su promesa de tomar represalias contra Israel, los Emiratos Árabes Unidos o las instalaciones petroleras de Arabia Saudita, antes del 20 de enero, podría desencadenar una fuerte reacción de la, todavía, administración Trump.En cuanto a China, las tensiones generadas por Taiwán pueden romper el frágil equilibrio con más facilidad que nunca. En los últimos tiempos, cada movimiento de Estados Unidos para mostrar su apoyo a Taiwán, como la venta de armas, las visitas oficiales de alto nivel y los ejercicios militares, ha llevado a China a aumentar la presión sobre Taiwán con intrusiones militares diarias por aire y por mar.Y, por primera vez, el Consejo Atlántico señala a Turquía como una posible fuente de riesgos para la seguridad occidental. El informe lo define como un país cada vez más autoritario, más islamista y más expansionista.

 

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