Entrevista a Maribel Méndez, bibliotecaria en el Instituto Cervantes en Marruecos

Entrevita de : Sandra Sitges Ramos y Rachid el Younoussi

  • Hoy hablamos con Maribel Méndez, bibliotecaria en el Instituto Cervantes, primero en Fez y luego en Tánger, que reside en Marruecos desde 2010. Durante su trayectoria profesional en el país, se ha dedicado a dinamizar actividades con el fin de poner de relieve la importancia de la diplomacia cultural y de las relaciones hispano-marroquíes.

Tras conocer La Alhambra con 20 años, se interesó por la cultura y la lengua árabe. Unos años más tarde visitaría Marruecos como turista y se enamoró del país. En 2009 participó en un concurso del Instituto Cervantes para ser bibliotecaria, y su primer destino fue Fez, donde trabajó 11 años. Desde septiembre de 2021 es bibliotecaria en el Instituto Cervantes de Tánger.

Es conocida por ofrecer vías de comunicación y difusión, para que los amantes de la lengua española en Marruecos sientan reconocimiento al otro lado del Estrecho. Así como por su grupo de Facebook sobre literatura marroquí en lengua española.

Buenos tardes, Maribel. En primer lugar, agradecer tu presencia y disponibilidad para realizar esta entrevista. Rachid Elyounoussi y Sandra Sitges dinamizaremos el encuentro, con el fin de ofrecer a los lectores de InfoTalQual la mejor información para alcanzar la concordia entre la cultura marroquí y española. 

 En primer lugar, nos gustaría conocer qué oportunidades tuviste para acercarte a la cultura marroquí en Cataluña, antes de instalarte en Fez. ¿El hecho de ser bibliotecaria te ayudó?

– Me acerqué a los marroquíes cuando empecé a trabajar en bibliotecas públicas, y más especialmente, los años que trabajé en un barrio de Santa Coloma de Gramenet donde teníamos muchos usuarios marroquíes. Se trataba de un barrio obrero multicultural con una gran actividad asociativa, en el que aprendí muchísimo.

¿Se dedican suficientes recursos en las instituciones para un mayor encuentro hispano-marroquí?

– Sí que se destinan recursos, pero no los suficientes, y sobre todo, es difícil que alcancen a todo el que debiera superar prejuicios. Existen entidades como la Fundación Tres Culturas o Casa Árabe, con propuestas muy interesantes. Pero yo creo que esos recursos deberían llegar también a los barrios de cada ciudad a través de proyectos de colaboración con asociaciones locales.

Tras tu segundo viaje a Marruecos, empezaste a estudiar árabe. ¿Qué otras cualidades permitieron tu acceso al Instituto Cervantes?

– Hubo una suma de factores, además del idioma contó mi trayectoria académica y profesional, así como algunos cursos de duración mensual, que había realizado durante mis vacaciones a tres ciudades: Damasco, Túnez y Fez, donde pude ser usuaria de los Institutos Cervantes.

¿Tuviste buena acogida?

– Sí, claro, la hospitalidad marroquí no es solo un mito, es un hecho real.
¿Cuál crees que es el mayor choque cultural entre españoles y marroquíes?

Hay muchos prejuicios a superar y aunque en lo fundamental somos todos iguales, nos resultan muy chocantes algunas formas de actuar. Lo que tal vez cueste más, sea superar la desconfianza. Cuando no comprendes algo, le temes y deberíamos ser conscientes de que aunque no puedas entender muchas cosas, no es motivo suficiente para evitar una relación y convivencia cercana. Hay que reconocer que los marroquíes nos conocen mucho mejor que nosotros a ellos, una ventaja a la hora de relacionarse. La mayoría de españoles que llegan a Marruecos, lo hacen con una visión folclórica y orientalista que no se corresponde con la realidad, y en su experiencia como turista, se mantienen en su ignorancia. Por otro lado, los marroquíes están acostumbrados a ver películas o programas del mal llamado «Occidente», mientras que solo un reducido número de españoles se interesan por ver las pocas películas marroquíes que pueden verse en España.

Todos conocemos la función del Instituto Cervantes de difundir la cultura y la lengua española por el mundo, siendo de especial relevancia en Marruecos por considerarla patrimonio marroquí. 

– Efectivamente, el Instituto Cervantes tiene en Marruecos 6 centros y múltiples aularios, de hecho, es el segundo país del mundo que más centros tiene, después de Brasil. No podemos olvidar que el español también se ha hablado en Marruecos y no solo desde tiempos coloniales, sino desde hace siglos con la llegada de moriscos y sefardíes.

¿Crees que se da la misma importancia al árabe y al amazigh en España?

Mucha gente en España ignora que Marruecos tiene población árabe y amazigh, y tampoco conocen la complejidad lingüística del país. En algunas zonas como Cataluña, han comenzado a dar la opción estudiar amazigh en las escuelas, pero estamos lejos de que esas dos lenguas se valoren por igual.

¿Por qué piensas que se infravaloran estas lenguas?

Influyen varios factores además del desconocimiento, a veces el pragmatismo es más fuerte que la sensibilidad ante los idiomas, además, algunos no llegan a considerar lengua a una forma de comunicación oral que no ha sido normativizada.

¿Qué repercusión crees que tiene este hecho en los españoles de origen marroquí?

Lógicamente hace que se sientan más cómodos escribiendo en la lengua que estudian antes en la que piensan. Pero ese hecho se da también en los marroquíes que viven en Marruecos.

¿Qué motivos llevan a los españoles tener prejuicios hacia los mal nombrados «moros»? 

Hay múltiples motivos, algunos basados en hechos históricos como la participación de marroquíes en la Guerra Civil española en el bando franquista y otras guerras anteriores de tipo colonial. Todo el mundo tiene prejuicios frente al diferente, pero los prejuicios pueden superarse con conocimiento, intercambio o relaciones interculturales.

¿De qué manera afecta este hecho a las relaciones hispano-marroquíes?

Ensucia las relaciones con desconfianza, algo que en el siglo XXI debería estar más que superado. Espero que el futuro inmediato nos traiga un mejor entendimiento.

¿Para fomentar la concordia, qué líneas de actuación deben seguir las instituciones españolas?

Todos debemos poner de nuestra parte tratándonos desde la igualdad y la confianza, tanto desde las instituciones como desde relaciones de cualquier tipo.

En la entrevista que tuviste el año pasado con el periódico digital Marruecom, valoras positivamente las producciones culturales que desdramatizan los desencuentros hispano-marroquíes, acercándose desde el humor y el factor humano. Afirmas que marroquíes e hispanos deben superar desencuentros históricos para crear lazos, mediante una cooperación muy estrecha.

– Sí realmente así lo considero.

¿De qué manera podemos, desde España, mejorar la integración marroquí evitando los choques culturales producidos en los medios de comunicación, en las escuelas o en la calle?

Trabajando conjuntamente codo con codo, algo que en algunos terrenos ya se realiza con éxito, como en el cultural, académico o comercial. Podemos aprender mucho unos de otros buscando un bien común.

¿Qué políticas deben realizarse para una mayor visualización de la cultura marroquí y cuáles son convenientes para ambos países?

Ya se realizan muchas actividades en entidades como Casa Árabe o la Fundación Tres Culturas, aunque solo llegan al público interesado. Desde las bibliotecas públicas también se destina un presupuesto a libros en las diferentes lenguas de la población emigrante. Sin embargo, estaría bien que entidades locales como asociaciones de vecinos, se involucraran también.

¿Puedes destacar una actividad efectuada en las bibliotecas donde has trabajado que haya fomentado el grado de concienciación ciudadana sobre el necesario intercambio cultural?

– Hay una actividad que recuerdo con mucho cariño, un club de lectura que compartimos los usuarios de la biblioteca publica de Arenys de Mar (Barcelona) junto con los usuarios de la biblioteca del Instituto Cervantes de Fez. Los usuarios de ambas biblioteca leyeron el libro «El niño de arena» de Tahar Ben Jelloun y nos reunimos todos en Fez para comentarlo en un riad de la Medina. Fue una experiencia preciosa de intercambio cultural.

¿Cuál fue la valoración que se dio a la semana Cervantina de 2020, que tuvo el objetivo de dar a conocer el hispanismo marroquí y la literatura marroquí en lengua española?

– En plena pandemia fue muy importante seguir realizando actividades culturales de manera virtual, para sentirnos más acompañados. Cuando hay un problema común que afrontar es cuando la gente más se solidariza y el acercamiento e intercambio con hispanistas y escritores fue clave. De ello nos quedan muchos testimonios grabados en video que tuvieron mucha visibilidad.

¿Qué actitud debe tener la ciudadanía española para una mejor convivencia con los marroquíes? 

– Una actitud abierta, con ganas de aprender y conocer para superar miedos y desconfianzas. Viajar y leer tambien ayuda a ampliar horizontes y darse cuenta que en el fondo, todos los seres humanos somos iguales y tenemos las mismas necesidades.

¿Tienes alguna inquietud que expresar, o demanda, que nuestros espectadores puedan adoptar? 

– Que no se dejen engañar por voces alarmistas de la ultraderecha, la migración es riqueza para todos, ya sea de norte a sur o a la inversa. El futuro será común o no será.

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